Argentina

Argentina: Un supermercado lleno de vacíos y de jóvenes

¿Qué propone el capitalismo a los jóvenes? En primer lugar más capitalismo. En segundo lugar llenarlos de vacíos. Tercero el éxito si uno logró llenarse de capitalismo y de vacíos. Ahora, de no alcanzar el éxito, le propone a uno la cuarta medida, el autismo. Todo en una marcha hacia adelante dejando la Tierra atrás, el Hombre atrás, la Sociedad muy atrás. La educación del capitalismo debe servir –aunque no se diga– para las cuatro requisitorias: más capitalismo, más vacíos, más éxitos, más autismo, con menos Tierra, menos Hombre y menos Sociedad.

La historia de izquierda en la Argentina

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El balance

 
Este texto anticipa algunas conclusiones de un libro de próxima aparición: Historia crítica de la historiografía argentina. Vol. 1, Las izquierdas en el siglo XX.[1] En dicho texto se reconstruyen las principales tradiciones de interpretación histórica del pasado argentino elaboradas desde las izquierdas. Son estudiadas las producciones históricas del socialismo, el comunismo, el anarquismo, el trotskismo, la izquierda nacional y la izquierda peronista. Además se discuten las perspectivas históricas de dos autores singulares: José Ingenieros y Osvaldo Bayer. De dicho examen se deriva que los nudos temáticos cruciales para la historiografía de izquierda en la Argentina del siglo XX fueron la estructura socioeconómica de la colonia, la revolución de mayo de 1810, los caudillos del interior del país, el rosismo, la Guerra del Paraguay, los intelectuales de la Generación de 1837, el roquismo y la crisis de 1890, la inmigración, el yrigoyenismo y el primer peronismo.

 

La violencia contra la naturaleza o el poder desnudo de las transnacionales

  Millones de argentinos sufren el hambre y la desnutrición, en la tierra que alguna vez fuera llamada granja del mundo. Otros millones se alimentan malamente con comidas industrializadas que, jamás habrían imaginado ingerir sus antepasados. En el Paraguay de Lugo el ejército todavía suele acompañar a las topadoras, a las máquinas de siembra directa y a los fumigadores brasiguayos, mientras el éxodo a las ciudades como Asunción se torna masivo. En Brasil, el gobierno de Lula acepta ser el exponente más claro del nuevo modelo de las corporaciones, y mientras presiona en los foros internacionales a favor de los biocombustibles convierte al Cono Sur en su patio trasero y de repoblamiento poblacional. En Uruguay, los líderes del Frente Amplio le demuestran al mundo su propia experiencia en socialismo municipal a la vez que su enorme indiferencia respecto al medio ambiente: no son capaces siquiera de comprender que las papeleras expresan un modelo de país monocultor de eucaliptos, que la soja contrabandeada desde la Argentina para no pagar las retenciones y la aprobación de semillas genéticamente modificadas como el arroz con caroteno, configuran el destino colonial del Uruguay en el siglo XXI. En Bolivia, la intervención de Lula y de Cristina ante la amenaza de la guerra civil, logró que se quitara de la nueva Constitución la prohibición a los organismos genéticamente modificados y ello parece haber detenido la confrontación, probablemente también los ímpetus de cambios existentes. El movimiento secesionista santacruceño se apoya fundamentalmente en los intereses de los sojeros y arroceros del departamento de Santa Cruz, cuyas exportaciones crecientes casi equiparan hoy a las exportaciones del gas boliviano. Desde estas perspectivas, tanto de la ecología como de la implantación de nuevos procesos de colonialismo corporativo, el común de las miradas que tan sólo logran un recuento de países latinoamericanos ordenados a izquierdas o a derechas, parecieran evadir la creciente complejidad de las situaciones locales, y nos hacen prisioneros de la confusión de los viejos paradigmas de los años 60 y 70 sin poder resolver los desafíos del presente. 

El último de los piquillines

        “La vitalidad se revela no sólo en la capacidad de
        persistir sino en la de volver a empezar.”
       (Francis Scott Fitzgerald)
 
Estoy persuadido de que el escritor estadounidense no fue lo suficientemente feliz en esta frase. O, al menos, debió aclarar “La vitalidad humana”, etcétera. Trataré de explicarlo.
El vallecito de Raco guarda o por lo menos guardaba una ecología dictada por el asombro. Mitad selva de yungas, mitad monte xerófilo. Proporción que tuvo en sus partes y medidas, el dibujo de dos sistemas tan disímiles y encontrados, luchando allí por sobrevivir, coexistiendo lo árido contra las lluvias y la jungla descontenta con esos ciclos de aridez. Un adorno puesto a la Tierra en forma y materia diferentes que, como en los dijes antiguos, se colgaban a los niños por el cuello. 

¿No hay alternativa frente al ajuste? Crisis, competitividad y opciones populares en Argentina

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Introducción

La ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Esa idea, enunciada por Marx y Engels, resume una de las principales dificultades que enfrentan los sectores populares organizados: producir a partir de su práctica un discurso que realice, a la vez, una crítica del mundo social, prefigure una política transformadora y se imponga como discurso contra-hegemónico. En el marco de la actual coyuntura argentina (crisis económica a escala global, derrota electoral de la alianza gubernamental, relativa debilidad organizativa de los sectores populares) las consecuencias de este problema se potencian, en tanto el país parece atravesar la crisis de la coalición política en el gobierno pero no la crisis política del proyecto dominante. Situación que se manifiesta en avances de los sectores políticos más conservadores junto a la reactualización de un discurso de política económica explícitamente ortodoxo.
El discurso dominante en la sociedad tiende a imponer una determinada lectura de la situación (causas y consecuencias de la crisis) que conduce a propuestas de acción, para el Estado y los actores sociales, que no impugnen el modo de reproducción social predominante. Frente a la crisis económica las opciones más difundidas y debatidas en ámbitos académicos o políticos así como en los encuentros empresariales, plantean la profundización de una forma de desarrollo basada en una modalidad de capitalismo mundialmente periférico y regionalmente subordinado. Si durante la etapa expansiva del ciclo, tras la crisis política de 2001/2002, los sectores dominantes en Argentina se sirvieron de un discurso y un práctica neodesarrollista para avanzar en la reproducción ampliada de sus intereses, en la crisis presente ese discurso recupera sus rasgos neoliberales.

 

Estado y lucha de clases: una aproximación desde la política social en la Argentina neoliberal

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Introducción
Desde mediados de la década del ´90 se observa un desplazamiento del eje de la política social promovida por el Estado nacional: desde la protección de las condiciones de trabajo, en términos de derechos laborales y la prestación (pretendidamente) universal de ciertos bienes y servicios considerados básicos para el bienestar social, hacia la asistencia focalizada a grupos poblacionales específicos identificados como vulnerables, en función de la fragmentación de las problemáticas sociales.

Elecciones del 28 de junio de 2009: el giro a la derecha en el ciclo político abierto por las jornadas de diciembre de 2001.

Es ya un lugar común vincular el resultado de las elecciones del domingo 28 de junio con el conflicto entre el gobierno y el conjunto de la burguesía agraria iniciado el 11 de marzo de 2008. Pero, ¿cuál es el sentido profundo de ese nexo? Y, ¿cuál su relación con el ciclo político abierto por las jornadas de diciembre de 2001? En este artículo, intentaremos señalar sólo los principales puntos de lo que, entendemos, constituye un giro a la derecha de las relaciones de fuerza políticas entre las clases y el inicio de un nuevo período de intensificación de la ofensiva del capital contra el trabajo luego de 6 años de atenuación y de tibias concesiones a la clase obrera. 

“La fuerza transformadora del kirchnerismo" Elecciones 2009: el kirchnerismo frente al espejo, la (ir)resolución del 2001

1. Al principio, el final: “Hubo un día en que nos dimos cuenta de que la hegemonía menemista no había terminado”

 
A pocos días de haberse sucedido las elecciones del 28 de junio (28J) de 2009, un militante de una vertiente del peronismo kirchnerista[2] me dijo en una entrevista informal: “Con las elecciones, nos dimos cuenta de que el menemismo[3] es una fuerza cultural, social, económica y política que está presente en todos los sectores sociales. Nosotros pensábamos que después del 2001, y con Néstor[4] después, eso había quedado sepultado. Hoy, gracias a las elecciones, vimos que el menemismo era mucho más fuerte (…) Hubo un día en que nos dimos cuenta de que la hegemonía menemista no había terminado”, ese día fue (¿tardíamente?) el 28 de junio de 2009.

 

Expropiar Zanón

Ahora nomás, un miércoles 12 de agosto de 2009, la Legislatura de la Provincia de Neuquén (norpatagonia argentina) aprobó (con 26 votos a favor y 9 en contra) la expropiación de Cerámica Zanón, también conocida como Fábrica Sin Patrones (FASINPAT), un vigoroso y actual ejemplo de lucha obrera que, por unas cuantas razones, se ha convertido en un símbolo de autogestión que supo traspasar fronteras territoriales y temporales.

Frente a la economía política del capital, la economía política de la clase trabajadora: Alternativas populares ante a la crisis capitalista en Argentina.

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1. Introducción

La actual crisis capitalista pone contra las cuerdas buena parte del saber dominante. Frente a la profundidad de la destrucción que se abate contra los pueblos del mundo, la economía liberal se ha quedo muda, balbuceando, a lo sumo, las recetas ya fracasadas.
La alternativa neodesarrollista, la propuesta del Estado post–2001, intenta presentar como nuevo la recuperación de un intervencionismo que, antes que nada, busca sostener la legitimidad de las formas sociales capitalistas que la crisis tiende a poner “en suspenso”. Desde las medidas más “simpáticas” (como la recuperación del sistema de previsión social a manos del Estado) a otra no tanto (como el persistente subsidio, directo e indirecto, al gran capital) todo apunta a postergar en el tiempo –absorberlo o disfrazarlo– el impacto que la crisis capitalista tiene sobre el ciclo del capital en la periférica y dependiente economía argentina.
Frente a la verdad del capital en tiempos de avanzada (neoliberal) o en tiempos de su reflujo–recomposición (neodesarrollista), pueden plantearse otras alternativas que, sobre la base de las iniciativas concretas de las organizaciones populares, propongan cursos de acción realizables y abran a la vez un mayor espacio para la organización del pueblo en pos del cambio social. 
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