América Latina

Homicidios en América del Sur: aportes y límites del análisis económico

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Según Fajnzylber, Lederman y Loaysa (2001, 2002), el ingreso por habitante no tiene influencia sobre el grado de violencia mientras las desigualdades no varíen. Desde este punto de vista, la pobreza no explica la violencia. Sin embargo, si el ingreso por habitante crece poco y si las desigualdades aumentan la pobreza tiende a aumentar. En este caso, el aumento de la pobreza es un factor constitutivo del crecimiento de los homicidios. De manera menos sofisticada, según Barro (2000, pág. 7): "la desigualdad de las riquezas y de los ingresos incita a los pobres a integrarse al crimen". Aunque impugnada por numerosos exámenes econométricos[1], esta opinión encuentra eco en numerosos universitarios y políticos que ven en la pobreza a la "nueva clase peligrosa".

Los peligros del ALCA y la necesidad urgente de una alternativa para el desarrollo

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Hace un poco más de un siglo, durante la conferencia interamericana de Washington (1889), se le propuso, ya entonces, a América Latina integrar sus economías a la de los Estados Unidos. Ese proyecto, el cual comprendía una unión aduanera y, en su versión más audaz, una moneda común, finalmente fracasó. Después de meses de negociaciones, los países latinoamericanos encontraron los motivos y los recursos para rechazarlo. Los observadores lucidos de la época no dejaron de denunciar las intenciones geopolíticas estadounidenses.

Cuba: la compleja coyuntura

El mundo no es sencillo. No es explicable en los dos tonos contrapuestos que hacen las delicias de los pensamientos simples. En verdad, nunca lo ha sido, pero lo es hoy menos que nunca antes. Y no hay razones para creer que Cuba sea una excepción.

Nuevamente, la pequeña isla caribeña se ha colocado en un plano relevante de los debates mundiales, sea porque duele como duele a Galeano; porque se lleve siempre en el corazón, como advierte Díaz Polanco; porque invita al desplante de "quedarse" al estilo de Saramago o porque siempre está, según el decir del locuaz Petras "en la primera línea de todas las luchas".

Los estudios poscoloniales y la agenda de la filosofía latinoamericana actual

Hoy asistimos a una crisis de la filosofía en general, como saber totalizador y crítico; su génesis no es ajena al impacto producido, en el campo de la cultura, por la enorme transformación en el modelo de acumulación capitalista a nivel mundial que conocemos con el nombre de globalización. A partir de los años 80, al compás del "giro cultural", la filosofía se fue diluyendo en "textualizaciones", esto es, intervenciones puntuales, caracterizadas por un sesgo antiteórico y por la declarada incapacidad para historizar el presente y proyectar la imaginación al futuro. Este "agotamiento de las energías utópicas" amenaza con diluir a la filosofía como campo disciplinar del pensamiento sistemático. Es bastante obvio que, más allá de la vocación pluralista que se alega, esta orientación de la disciplina resulta absolutamente funcional a la lógica del mercado mundial dominante (Cfr. Yarza, 2003).

Sobre el gobierno de Lula. La danza inmóvil y los callejones sin salida de la transición

El balance de los primeros movimientos de la política económica del gobierno de Lula revela que las medidas adoptadas, sin excepción, obedecen ciegamente a los dictados del FMI. Atónita, la población que apostaba a un cambio asiste a la resurrección desde sus cenizas de la ortodoxia condenada por el voto popular. Los mismos remedios; los mismos efectos. La inestabilidad económica no cede y las autoridades siguen a remolque de los movimientos especulativos del mercado, eufemismo usado para designar a los intereses del capital financiero.

El Brasil de Lula y algunos de los desafíos de la izquierda social

 

Otoño de 2003

Acabamos de presenciar una significativa victoria política de Lula en las elecciones del Brasil. Después del importante triunfo en el primer turno electoral, en el segundo de finales de octubre de 2002, Lula, el Partido de los Trabajadores (PT) y las izquierdas reafirman la victoria política y electoral, después de derrotar varias alternativas que fueron armadas por el gobierno de Fernando Enrique Cardoso (FHC), estrepitosamente derrotado en las elecciones. Con todas sus limitaciones –que son grandes– se trata de un acontecimiento auspicioso, que puede alterar parcialmente la historia reciente de nuestra América Latina.

Un mandato enmarcado en la derechización mundial

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Los cuatro años de la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva se inician en una coyuntura mundial que sigue caracterizada por la derechización. Después de un interregno liberal-socialdemócrata, que asoció a Clinton, en los Estados Unidos, a los llamados gobiernos de tercera vía en Europa Occidental (incluso hubo un breve gobierno del partido socialista en Japón), se hizo evidente el giro hacia la derecha en la coyuntura mundial.

Hilos de la madeja

Otoño de 2003

No se trata de crecer "para los ricos y para afuera", sino de crecer "para los pobres y para dentro". Hoy es preciso producir, distribuir y hacer políticas sociales universales simultáneamente. O sea, cambiar nuestro estilo de desarrollo excluyente.

M.C. Tavares, FSP, 29/09/2002.

Este momento exige discutir el futuro. Pero antes es preciso estar de acuerdo sobre la historia, y las "largas duraciones" del desarrollo brasileño. Rediscutir las consecuencias de ser un país periférico, situado en el contexto americano, sin una moneda fuerte y sin peso dentro del juego geopolítico internacional. Y releer la historia que está detrás del debate económico y de la lucha política que atraviesa el siglo xx, entre las distintas generaciones de "metalistas" y "papelistas", y de todos ellos juntos contra los socialistas y los "reformistas".

Consideraciones sobre el nuevo gobierno

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Otoño de 2003

La victoria electoral de Luis Inàcio Lula da Silva tiene un significado mucho más amplio que el mero éxito de la persistencia de un político oriundo de las capas más pobres. Con él asciende al poder un proyecto de transformación de la sociedad brasileña, tributario y crítico al mismo tiempo del proceso de modernización implementado a partir de la revolución de 1930. Entretanto, la coyuntura actual dificulta bastante una política de transformación social. La nueva fase del capitalismo, delineada a partir de una reacción a los acontecimientos de mayo de 1968, no solo se caracteriza por la dinámica expansionista (la famosa globalización) y por el predominio de la forma financiera del capital. En los países situados fuera del núcleo central del capitalismo, la perspectiva inmediata es un incesante deterioro de la precaria modernización económica y social, obtenida sobre todo gracias a las brisas favorables que soplaron entre 1945 y 1980. El nuevo gobierno se enfrenta con la tarea de superar esas dificultades, y realizar el anhelo de cambios sociales. El resultado de este enfrentamiento no sólo se vincula con la reorientación del aparato estatal, sino también con la capacidad en despertar y movilizar las fuerzas vitales de la sociedad.

El enigma de Lula: ¿ruptura o continuidad?

La elección de Luiz Inácio Lula da Silva por una amplia mayoría, acompañada por el logro de una notable bancada en el congreso no sólo parece el fin de la era FHC, sino también del largo ciclo de la "vía pasiva" brasileña. Respecto a esta controvertida expresión, que viene de Gramsci, evidentemente, entendámonos: tratamos de pensar la expansión capitalista en la periferia contradictoriamente sin mercado, por la vía autoritaria de una poderosa coerción estatal. Además, la forma de prácticamente todos los casos de "capitalismo tardío", no en el sentido mandeliano.

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