México

Prefiguraciones Dialécticas de Redención. Violencia, Estado de Excepción y Metafísicas de la Esperanza en Oaxaca (2006)

Por las esperanzas que nos heredan,
Alberta Cariño Trujillo de la organización CACTUS
 Tyri Antero Jaakkola, luchador humanista de Finlandia.
Resumen
 
En los últimos años, Oaxaca mostró que vivir prefiguraciones utópicas del deseo de otra realidad, pensar otro mundo que la condena de la miseria y la hambruna naturalizada en los discursos del mercado, o sobrevivir en la contradicción pensando otro mundo, están en relación con las condiciones capitalistas que cosifican el tiempo utópico del nos-otros en la violencia del Anticristo que no ha dejado de vencer, diría Walter Benjamin (Tesis IV) en sus tesis del Concepto de Historia. Así, podríamos decir que las esperanzas se extinguen o se debilitan, pero Oaxaca mostró en 2006, paradójicamente, que lo que se con-tiene de violencia estructural, son también ilusiones metafísicas de la libertad escindida por los intereses materiales, ontologizados en las categorías de la verdad y mentira de la violencia del mercado.

Luchas socioambientales en México: construcción de subjetividades y lenguajes de valoración anticapitalistas

Resumen

En este trabajo proponemos algunas claves para comprender los modos en los que las luchas socioambientales en México están enfrentando y obstaculizando el despojo de los bienes comunes materiales e inmateriales como parte de la fase de acumulación capitalista actual, al mismo tiempo que están habilitando un nuevo terreno y espacio de emancipación en el que se construyen y reafirman subjetividades y lenguajes de valoración más allá del Estado y del capitalismo.
 

En los cien años de la Revolución Mexicana: el águila y el sol (genealogía de la rebelión, política de la revolución)

Autor(es)

1. La repetición, o el eterno retorno de la revuelta
 
Durante un siglo la historia de México fue una historia de revueltas y rebeliones campesinas enmarcadas por dos revoluciones: la Revolución de Independencia en 1810, la Revolución Mexicana en 1910.

La APPO: soberanías, biopolíticas y “malos ciudadanos” en el México neoliberal

Introducción

La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) surgió en el verano de 2006. Su origen inmediato se ligó a la fuerte represión de la que fue objeto la sección sindical de profesores de esa entidad del sur mexicano, en su búsqueda de re-zonificación para el aumento de salario y mejora general de las condiciones de trabajo y enseñanza. Ante el desproporcionado ejercicio de violencia con que la policía actuó para desalojar a los maestros que invadían plazas y calles céntricas de la ciudad de Oaxaca, diversos sectores de la población se aglutinaron en torno a la protesta por esa acción gubernamental. Pronto, varias y distintas organizaciones civiles, barriales, comunales, asociaciones de artistas, católicos progresistas, jóvenes de bandas urbanas, intelectuales, académicos, desempleados, limpiaparabrisas, mujeres y hombres, se aglutinaron con los maestros para crear la APPO.
La APPO mostró rasgos inusitados en la expresión de movimientos sociales en México; los cuales suelen caracterizarse por su cercanía o distancia con el “Estado”, como una forma de calificar su carácter corporativo o “democrático”. Por principio de cuentas, la APPO se erigió como una gran asamblea, rememorando con ello un principio seguido en comunidades indígenas de discusión y toma de decisiones sobre asuntos comunes. También se constituyó en ella una dirección colectiva, con el afán de evitar la cooptación de los líderes o su protagonismo, al fungir como típicos intermediarios del régimen político mexicano para mover clientelas a favor de sus propios intereses políticos. La agenda de la APPO estableció como propósito inmediato la renuncia del gobernador, y posteriormente llevó a cabo tareas para encontrar otras formas de participación y representación democráticas.
La APPO adquirió la expresión de una revuelta popular. Miles de personas se volcaron a las calles en defensa de los maestros y mostraron inconformidades diversas contra las élites políticas dominantes de la región. Algunos autores entendieron esto como una crisis del autoritarismo regional; una manifestación de descontento ante el comportamiento del gobernador y colaboradores cercanos, burócratas y caciques,[1] cuyas acciones facciosas y violentas, desde el daño al patrimonio arquitectónico, usos de las partidas presupuestales para favorecer intereses propios y de sus seguidores, persecución y asesinato contra enemigos políticos, incubaron una serie de descontentos que unieron por igual a otras elites enemigas y sectores menos favorecidos para clamar la salida del gobernador (Martínez Vásquez 2007). Por otra parte, otras interpretaciones de la naturaleza de la APPO subrayaron el carácter antiestatal del movimiento, basado en su deseo por redefinir una forma de hacer política para cristalizar en una sociedad más autónoma, democrática e incluyente (Esteva (2007). En esta perspectiva, la APPO fue percibida como un “movimiento de movimientos”, como una manifestación de que el cambio podría ocurrir “desde abajo”, aglutinando los agravios y las expectativas de grupos subordinados. Vista así, la revuelta oaxaqueña tiene parangón con aquellas acciones colectivas llevadas a cabo en diversos países sudamericanos que han generado reformas constitucionales y asambleas constituyentes encaminadas a reconfigurar la naturaleza de la soberanía nacional-popular; o bien se puede equiparar particularmente con las luchas y los proyectos de búsqueda de autonomía de las comunidades de base zapatistas en Chiapas, con el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil o con el de los “piqueteros” en Argentina. 

Argentina, Brasil y México frente a la crisis internacional

Autor(es)

Cuando la crisis de los créditos hipotecarios estalló y la recesión comenzó a perfilarse en las economías desarrolladas, una cantidad de economistas consideraron que las economías emergentes serían poco o nada afectadas. La mejoría de la mayoría de los indicadores de vulnerabilidad, así como el buen nivel de los datos fundamentales (excedentes de la balanza comercial, recuperación del crecimiento y sostenimiento de una tasa de inflación a un nivel poco elevado, disminución más o menos pronunciada de la pobreza) debían preservar las economías latinoamericanas de los efectos nocivos de un posible contagio. Ciertos economistas consideraron que las economías emergentes de manera general, China y la India en particular, podrían constituir una “oportunidad” para las economías desarrolladas y “ayudarlas” a salir de su crisis. Tal era por ejemplo la posición defendida por los economistas de la firma Goldman Sachs: China e India, “motores” del crecimiento mundial, ofrecerían las posibilidades de compra (débouches) suficientes para compensar los efectos negativos de la crisis financiera sobre la rentabilidad de las empresas de los países desarrollados. De esa manera, las economías emergentes, o más “sólidas” que ayer y por ende menos vulnerables, o “motores” del crecimiento, no solamente apenas debían sufrir la crisis financiera, o no sufrirla, sino que podían “ayudar” a los países desarrollados a superar los efectos de la crisis financiera sobre sus tasas de crecimiento. Otros economistas, es verdad que bastante escasos, matizaban esas posiciones: no todos los países estaban exactamente en la misma situación, y para referirnos a América Latina, algunos eran más vulnerables que otros, y para los más prudentes, la amplitud de la crisis financiera en curso constituía una variable importante a tener en cuenta, una crisis financiera “rampante” como la que afectaba a las bolsas occidentales hasta la quiebra de Lehman Brothers (septiembre de 2008) podía no provocar efectos de contagio en tanto que una crisis abierta, prevista por pocos economistas, podía tener un “efecto tsunami” y, transformándose en crisis sistémica, afectar a las economías aparentemente “sanas”.

1968-2008. Constelación y lucha de clases, las esperanzas del pasado en el presente.

Constelación y renovación de la esperanza.

 
La fecha de 1968 en el 2008 puede ser otra cita del pasado con el presente, un ir más allá del tiempo de los vencedores, una mirada de esperanza del hombre inacabado. En ese pasado se encuentran imágenes dialécticas, una lucha contra los dioses del poder mercantil, mito terrorífico de la barbarie del capitalismo. En este sentido, la mirada melancólica del ángel de la historia de Walter Benjamin (Sobre el concepto de historia, Tesis IX)[1] nos recuerda que la acción revolucionaria puede detener el tiempo del reloj del Capital. Este ángel lucha contra el viento del progreso que, a pesar de todo, canta nuevas promesas para la redención de las historias y muertos del pasado. El ángel anuncia las posibilidades del cambio, una necesidad inscrita en la historia de los vencidos, esos millones de partículas luchando o emigrando en búsqueda de bien-estar.

Nuestros Demonios.

Autor(es)

 

No pensar que uno debe estar triste para ser militante, aunque el que uno esté peleando es abominable. La conexión del deseo con la realidad es lo que posee fuerza revolucionaria.
Michel Foucault[1]
 
Desde el día de su nacimiento, todos los demonios que habitualmente acosan a lo que acostumbramos llamar la izquierda cayeron sobre la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Como abejas a la miel, se le acercó toda suerte de grupos y organizaciones. Se dedicaron a parasitarla para llevar agua a su molino político e ideológico e intentaron continuamente dirigirla y controlarla, conforme a sus propias agendas y obsesiones. Era a menudo difícil distinguir esos actores de los innumerables infiltrados, enviados por las autoridades federales y estatales para cumplir la función que habitualmente realiza por sí misma la izquierda sectaria: dispersar, dividir, enfrentar, aislar, violentar…

 

Oaxaca en la constelación de la violencia y la cultura

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Oaxaca, Oaxaca la Antequera, ciudad convertida en el centro comercial del folklore, entre olvido y memoria, entre turismo y culturalismo, entre mezcal e historias, la capital y su centro se han vuelto también espacio y tiempo del calendario de los otros, los adoloridos. Expresan esa Constelación de grietas del pasado renaciendo junto con las del presente. "Erase una vez Oaxaca…" la que se hizo fama: comer tlayuda hecha a mano junto con chapulines cosechados en los campos, disfrutarlos bebiendo un mezcal por los campesinos y comprar artesanías, labor de manos deformadas por el trabajo y, para los que puedan, comprar obras plásticas de la corriente artística que se hizo famosa con el indigenismo y su constelación. Claro que eso se puede disfrutar junto al olvido de sus nativos, sus pobres rechazados de las cantinas desinfectadas por la cultura del poderoso. Parecía que todo iba por el buen camino del progreso y la civilización. Los miserables del Sur se subían al tren del Norte de la democracia y su civilización, se encerraban en los proyectos de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las nuevas cárceles de las maquiladoras, o abandonaban a sus familias para inmigrar al paraíso de los Estados Unidos de Norteamérica.

La batalla por Oaxaca: La represión y la resistencia revolucionaria

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Oaxaca es una tierra de levantamientos revolucionarios, de represión y de resistencia. En estos momentos (fines de 2006), la represión con mano dura está a la orden del día, y los oaxaqueños que han participado en el levantamiento, son detenidos en las calles, golpeados por la policía local para sembrar el miedo en la comunidad y luego son liberados . Otros siguen encarcelados unas semanas luego de haber sido detenidos por la policía federal preventiva, que disolvió ferozmente una marcha de protesta a fines de noviembre. Aun sigue en el poder el corrupto gobernador Ulises Ruiz, quien fuera electo fraudulentamente, y responsable de la actual represión.

La otra campaña, el viento de abajo en el presente de la resistencia

La otra campaña, el viento de abajo en el presente de la resistencia

"Cuentan estos antiguos que era el Yacoñooy un guerrero pequeño, pero valiente y audaz, que nada temía, por grande y poderoso que pareciera... Rió el sol, confiado en su poder y fortaleza, e ignoró al pequeño ser que, desde el suelo, lo retaba. Yacoñooy volvió a desafiarlo y así dijo: ‘No me espanta la fuerza de tu luz, tengo por arma el tiempo que en mi corazón madura’, y tensó su arco, apuntando la flecha al centro mismo del soberbio sol. Rió de nuevo el sol y apretó entonces el meridiano cinturón de fuego de su calor en torno al rebelde, para así más empequeñecer al pequeño. Pero el Yacoñooy se protegió con su escudo y ahí resistió mientras el mediodía cedía su lugar a la tarde. Impotente veía el sol cómo su fuerza disminuía al paso del tiempo, y el pequeño rebelde seguía ahí, protegido y resistiendo bajo su escudo, esperando el tiempo del arco y la flecha".

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