América Latina

La hybris neoliberal en la región latinoamericana y la derechización del mundo: geopolítica de un retorno anunciado

 
No nos está permitido enloquecer en una época demente,
aunque nos pueda quemar vivos un fuego cuyo igual somos”
René Char
 
 
Neoliberalismo cual fascismo soterrado. Algo más que escalofriantes afinidades
 
Mucho se ha hablado de las similitudes, que pudieran existir y detectarse, en cuanto a la condición de colapso epocal y catástrofe económica, entre la situación actual del mundo y los años que precedieron a la instalación definitiva del fascismo en la Europa del segundo cuarto del siglo XX. Y, si es que realmente las situaciones de postración económica están cobrando magnitudes similares entre ambos períodos, no habría que esperar muchas diferencias en cuanto a este elemento como el precipitante de tendencias fascistas en la resolución de conflictividades sociales, como el alimento espiritual para el elevamiento autoritario de la razón de Estado, para el establecimiento de relaciones devastadoras con respecto a “los desfavorecidos de siempre” e ingrediente propicio para ensañarse con las personificaciones sociales en que encarna “la otredad”. Nuestra época es también la de un fascismo soterrado y que a ratos estalla de modo más palmario cuando los intereses del capitalismo complejo y corporativo se ven expuestos a un cierto freno o le es disputada su predominancia o se muestra francamente la inoperancia de su errática instrumentación o sus raquíticos resultados.

La teoría de la revolución de John Holloway y la dialéctica del zapatismo

Resumen

En los primeros apartados (I-VII) de este artículo nos proponemos exponer en forma muy breve las principales ideas expuestas en la teoría de la revolución y emancipación social de John Holloway, entre ellas, las del grito, el hacer, el no-poder ylas grietas. En los subsiguientes apartados (VIII-X) abrimos un espacio para la reflexión de dichos planteamientos, buscando incorporar la idea de destotalización en la discusión como aspecto significativo para el cambio social, al igual que ciertas facetas de la experiencia zapatista.

¿Fin de ciclo? Los movimientos populares, la crisis de los “progresismos” gubernamentales y las alternativas ecosocialistas

 
A 20 años del grito zapatista ¡Ya basta! en Chiapas en contra del neoliberalismo y a más de 15 años de la victoria electoral de Hugo Chávez en Venezuela (y transcurridos más de tres años desde su muerte), los pueblos indo-afro-nuestroamericanos y sus tentativas de construcción de gramáticas emancipadoras parecen encontrarse en un nuevo punto de inflexión. Un ciclo de mediana duración, social, político y económico parece agotarse paulatinamente, aunque de manera no uniforme, ni para nada lineal. Con sus avances reales (aunque relativos), sus dificultades e importantes limitaciones, las experiencias de los diferentes y muy variados gobiernos “progresistas” de la región, sean procesos meramente de centro-izquierda, social-liberales, o –al contrario– nacional-populares más radicales, que se reclamen antiimperialistas o se descalifiquen en los medios conservadores como “populistas”, sean revoluciones “bolivarianas”, “ando-amazónicas” o “ciudadanas”, o simples recambios institucionales, estos procesos políticos parecen topar ante grandes problemáticas endógenas, fuertes poderes fácticos conservadores (nacionales como también globales) y no pocos dilemas estratégicos no resueltos.

Las aporías del progresismo

Autor(es)

 
 
“La libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena”
José Martí
 
¿Cabe definir como de “izquierda” y/o “populares” a las experiencias políticas que, en Nuestra América y en la última década y media, desplegaron estrategias de gestión del ciclo económico sin cambio estructural y que fueron y son dirigidas por elites tecnocráticas? ¿Qué predisposición crítica y transformadora, qué rasgos de rebeldía se pueden hallar en quienes sólo pretenden administrar la crisis económica, ecológica, energética y financiera del capital sin reconocer el carácter sistémico de esa crisis? ¿No será excesivo considerar como de “izquierda” y/o “populares” a aquellas políticas que no pretenden trascender el horizonte de un capitalismo reformado con dosis diversas de regulación del mercado, cierta redistribución del ingreso y sin ningún cuestionamiento de fondo al Estado liberal?

Entrevista a Alberto Acosta. Redibujando alternativas al capitalismo.

 
Entrevista de Carlos Benítez Trinidad y Mateo Aguado a uno de los principales ideólogos de la Revolución Ciudadana ecuatoriana, publicada en la revista Iberoamérica Social.
 
Alberto Acosta (Quito, 1948) es economista y político. Tiene en su extenso haber el ser uno de los principales ideólogos de la Revolución Ciudadana, el movimiento político que condujo a Rafael Correa a la presidencia del Ecuador en 2006. Dentro del gobierno, fue ministro de Energía y Minas primero y, posteriormente, el asambleísta constituyente más votado. Este hecho le abrió las puertas a ser el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, el órgano encargado de redactar la nueva constitución del país. Acosta renunció a este cargo en 2008 por diversos desencuentros tanto con el movimiento oficialista como con el propio presidente Correa. Desde fines de ese año, ejerce como profesor investigador en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO Ecuador). En 2013 fue candidato a la presidencia del Ecuador por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas, una coalición de partidos políticos y movimientos sociales muy crítica con el actual gobierno.

La nueva gestión de la miseria: piqueteros y sin-tierra frente a los gobiernos neo-desarrollistas

 
La emergencia de los gobiernos progresistas y/o neo-desarrollistas
 

Los estados nacionales latinoamericanos en el marco de la crisis capitalista actual. Entre el cambio estructural y la emergencia de nuevas relaciones de fuerza

Autor(es)

Introducción
En los últimos tiempos, sobre todo en varios países centrales, pudo observarse la emergencia de un nuevo modo de accionar estatal, más intervencionista que en los momentos previos al estallido de la actual crisis capitalista.
Para algunos autores parecía que se trataba del retorno de ciertas políticas de “corte” keynesiano, una suerte de “revival” de aquellas “policies” que permitieron la salida de la crisis del ’30 y que habían caído en desgracia hacia inicios de la del setenta.
Otros autores, filiados en distintas corrientes intelectuales, tendieron a ver de un modo diferente este proceso de entrada en crisis del llamado “estado benefactor”. Estos se habían preguntado en su momento si el abandono de las “políticas de bienestar” habían supuesto un proceso de “desmantelamiento” del estado o si más bien se trataba de una transformación del mismo, aunque esta haya sido de carácter sustantivo (¿modificaba esto su “naturaleza”?).

Colonialidad, subalternidades y emancipaciones en Nuestra América. Apuntes para problematizar el lado oscuro del Bicentenario

Los pueblos miran a veces como su libertad a lo que suele no ser
sino una disputa de reemplazo entre las estirpes de sus amos
René Zavaleta Mercado
 
La irrupción indígena, y en menor medida de afro-americanos, en el cada vez más convulsionado escenario de Nuestra América simboliza el retorno de lo largamente reprimido. Si la esencia de una nación es –al decir de Ernest Renán– el olvido y el error histórico, entonces esta contundente e iracunda presencia de los pueblos y comunidades originarias, a lo largo y ancho del continente, viene a resquebrajar aquella imagen homogénea y armónica que se pretendió imponer tras cada uno de los procesos independentistas vividos durante 1810. Esa supuesta bisagra histórica no fue tal para los grupos subalternos y pueblos oprimidos por el poder colonial, que continuaron siendo considerados “menores de edad” en términos jurídicos y, por lo tanto, plausibles de ser tutelados y segregados por los Estados emergentes. Más aún, como veremos en este artículo, aquel grado cero en muchos casos significó un avasallamiento mayor de sus territorios y derechos más elementales.

Crisis y contraofensiva imperialista de Estados Unidos en América Latina

 

“Para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia”
Paul Coverdale,
Senador Republicano de los Estados Unidos,
Primer ponente del Plan Colombia en el Senado de los Estados Unidos, 1998.
 
“Aunque muchos ciudadanos teman otro Vietnam, resulta necesario, porque Venezuela tiene petróleo. Venezuela tiene animadversión por Estados Unidos, éste debe intervenir en Colombia para dominar a Venezuela. Y puesto, que Ecuador también resulta vital, y los indios de allí son peligrosos, los Estados Unidos, también tienen que intervenir ese país. (…) Si mi país está librando una guerra civilizadora en el remoto Irak, seguro estoy que también puede hacerlo en Colombia, y dominarla a ella y a sus vecinos: Venezuela y Ecuador”.
Paul Coverdale, 10 de abril de 2000.

 

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