En un ensayo reciente, “Economics Needs a Scientific Revolution” publicado en
Nature, una de las principales revistas científicas, el físico Jean-Philippe Bouchaud, investigador para un banco de inversión, preguntó retóricamente “¿Cuál es el logro distintivo de la economía?” y respondió: “Sólo la recurrente incapacidad de predecir y advertir las crisis.”
[1] Aunque su discusión se centra en la actual crisis financiera mundial, la observación se aplica igualmente bien a los enfoques económicos predominantes respecto del medio ambiente -según los cuales, por ejemplo, selvas antiguas son vistas como bienes no productivos a ser liquidados, y el aire limpio y el agua son bienes de lujo para que el adinerado compre indiscriminadamente.