Ahora sé que me conviene obedecer y creer en las prescripciones de los superiores, teniendo en cuenta que están en posesión de altos conocimientos a los que mi humilde espíritu no podría llegar con sus solas fuerzas [...] El escrito que va adjunto se basa en la movilidad de la Tierra, o más bien lo presento como uno de los argumentos físicos que confirman esta movilidad. Ruego a V.A. lo considere como un sueño o como una fábula. Tal y como les sucede a menudo a los poetas que tienen apego a sus fantasías, así también le he tomado apego a ésta mi vanidad [...] Yo he sido el primero en soñar esta quimera...mi intención era desarrollar lo que había escrito y tratarlo de manera más extensa y ordenada, pero una voz me despertó y dispersó en una nube mis confusas y vanas ‘fantasías’
(Galileo, Carta al Archiduque Leopoldo de Austria 1618; cit. Hemleben, 1995: 1995:123, 124)