Wiñazky, Alberto

Economista. Universidad de Buenos Aires. Fue adjunto de Historia Económica (FCE-UBA). Integrante del consejo de redacción de Herramienta. alberto@marketaccess.com.ar

Los tratados de libre comercio

 
El desarrollo de la crisis del capitalismo ha llevado a la aplicación de políticas neoliberales, tanto en los EE.UU. como en Europa que convergen en un llamado a la competitividad, que incluye un intento de reducir aún más el “costo del trabajo”. Los sectores más concentrados continúan actuando en estrecha colaboración, pero se encuentran atravesados por grandes rivalidades que se reflejan en una de las contradicciones del sistema es decir, la existente entre la producción transnacional y las relaciones productivas de tipo territorial, sin que hasta ahora surja un nuevo modelo de acumulación que permita a las clases dominantes superar este largo período de crisis. Los proyectos de tratados de libre comercio se inscriben dentro de esta problemática, en un intento por recomponer la tasa de ganancia y la acumulación de capital, si bien todo lo realizado hasta ahora no ha salvado el modo de producción capitalista de la crisis.

La crisis mundial capitalista y el capital ficticio

 
El sistema capitalista atraviesa desde la década de los setenta del siglo pasado, por un escenario global de crisis periódicas que fueron afectando severamente el régimen de acumulación iniciado en la posguerra. Reaparecieron en el capitalismo el lento progreso técnico, la caída de la rentabilidad, el débil ritmo de acumulación y el desempleo estructural. Durante el transcurso de este ciclo, se ejecutaron programas económicos y sociales que respondiendo al paradigma del orden neoliberal, consolidaron el poder de clase de la burguesías más concentradas, cuya máxima expresión se configuró en los ochenta, durante la era Reagan–Thatcher.

El bloque de poder en la Argentina y el proceso inflacionario

Con posterioridad al derrumbe económico y social acaecido en la Argentina a fines de 2001 y como resultado de la rebelión popular que cuestionó severamente los principios neoliberales vigentes desde 1976, se abrió en el país una etapa política de nuevo tipo. La fracción política que se hizo cargo del estado en el 2003 trató de construir sobre las ruinas del capitalismo neoliberal, una identidad propia que llamó “capitalismo normal o serio”.

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