El ascenso del militarismo norteamericano -del que la invasión a Irak constituye un momento- está estrechamente ligado a las características geopolíticas y económicas de la actual fase del capitalismo. Hay que analizar cuidadosamente la manera en que las fuerzas compulsivas que nutren al militarismo y las guerras[1] se abren camino hasta imponerse con determinadas configuraciones históricas e institucionales, para no conformarse con generalidades.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 ofrecieron al Gobierno de Bush la justificación —que hubiera encontrado de todas maneras— para relanzar una vez más los gastos militares a una escala aún mayor que tras la guerra de Kosovo y para desplegar su aparato militar mundialmente, en la península india y en Asia central, en Filipinas y en Colombia. No podemos disociar esta política de la relación de furiosa rapiña que mantienen los Estados Unidos —y el capital financiero mundial que en él se apoya— con la mayor parte de los países y regiones del mundo.
“¿Tiene futuro el movimiento antimundialización?” Este fue el titular de una revista publicada en Francia en el mes de noviembre. No nos detendremos demasiado sobre el término con el que nuestros adversarios etiquetan a un movimiento que en realidad es internacional ( y por lo tanto “mundializador”), pero combate conscientemente un régimen económico internacional que somete la existencia y el futuro de los pueblos al mercado y la ganancia. La respuesta a la pregunta planteada sólo puede ser afirmativa. El movimiento logró al menos dos éxitos de primera línea: el retiro del proyecto de Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y haber hecho fracasar en Seattle las Negociaciones del Milenio (el Millenium round). Es preciso agregar la campaña por la instauración de la tasa Tobin que, lanzada hace tres años por ATTAC, ha logrado ya resultados políticos interesantes e instructivos. Merecen que nos detengamos un poco en esto.
En Herramienta N° 1 publicamos el artículo de Françoise Chesnais "Notas para una caracterización del capitalismo a fines del siglo XX.- Primera parte". La demorada "segunda parte" se transformó en algo más, en la medida que representa un intercambio vivo de opiniones en diálogo con las observaciones formuladas por Claude Serfati. Los artículos que acá presentamos fueron publicados en el número 3 de la revista marxista revolucionaria Carré Rouge (octubre-diciembre de 1996), de cuya redacción es miembro Chesnais. Allí se presentaba esta sección con palabras que desde Herramienta hacemos nuestras: "Esta discusión fraternal ejemplifica nuestra concepción del debate. Carré Rouge es una revista militante. Por tanto, los problemas teóricos están naturalmente en el centro de nuestro combate. Pero sólo la reflexión colectiva, alimentada con artículos como estos, permitirá avanzar en su clarificación".