Sandoval Álvarez, Rafael

Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Profesor de la Universidad de Guadalajara, México. Miembro del Centro Social Ruptura. Autor de Más allá de la racionalidad capitalista. Nuevas formas de hacer política (México: INAH, 2012); El zapatismo urbano en Guadalajara: contradicciones y ambigüedades en el quehacer político (México: INAH, 2008); Hacer política para un porvenir más allá del capitalismo (México: Grietas Editores, 2012); Nuevas formas de hacer política: una subjetividad emergente (México: Universidad de Guadalajara, 2006).

Ante la Guerra capitalista, rebeldía y construir autonomía

 

En el marco abierto con la iniciativa política de los capitalistas en los últimos quince años, con la que se escala de manera intensiva el despojo y privatización de la tierra, cultura, historia, naturaleza toda, los energéticos, la educación, la seguridad social y laboral, la salud y de la seguridad pública, se evidencian innovaciones en la estrategia de contrainsurgencia, que tienden a inhibir y desarticular la insubordinación antes de que se desborde.
Problematizar esta situación es una exigencia ético política y se puede hacer desde varios ángulos de mirada, pero la perspectiva que aquí interesa es reconocer que el Estado, vía las ONGS y los partidos progresistas, han implementado nuevos mecanismos para la asimilación y alienación, así como la lógica y racionalidad de las formas de hacer que facilitan la fragmentación, la cooptación y el control, que cada vez más se enfocan a intervenir en el seno de los propios procesos de los sujetos de la resistencia contra el despojo y la dominación capitalista.

Mexico: de la indignación contenida hacia un horizonte de crisis y ruptura

 
La crisis la causamos nosotros con nuestro hacer cotidiano y la resistencia a la dominación. Crisis de la forma de dominación y emergencia de una nueva subjetividad que consciente o inconscientemente estamos construyendo, ya sea obligados o por voluntad de conciencia.
El proceso de movilización desatado desde los acontecimientos sucedidos el 26 de septiembre, por la masacre de seis asesinados, 21 heridos y 43 desaparecidos, estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, por el más reciente acto de barbarie de los capitalistas y su Estado, ha propiciado una ruptura que hizo posible la emergencia de una generalizada movilización que ha causado crisis política al sistema de dominación que opera el Estado mexicano. Este momento se puede convertir en histórico para la construcción de una resistencia anticapitalista que pretende, en la vida cotidiana, la autonomía como proyecto.
Nos dice Omar García, estudiante de Ayotzinapa, de manera contundente, que su lucha no es por cambiar un presidente o un gobierno o un Estado, sino por cambios en las relaciones sociales, cambios profundos en los hábitos, en las relaciones persona a persona, entre grupos de personas.[1] Es en este sentido que se pueden apreciar los esfuerzos de las comunidades y pueblos en veintiuno de los municipios del estado de Guerrero en los que han destituido, por la vía de los hechos, a los cabildos y han conformado Consejos Populares, con base en el artículo 39 constitucional.

La revolución hoy implica ser anticapitalista y anti-Estado

 
Los pensamientos que pretenden llevar
a nuestro mundo en nombre de la
revolución se han convertido en realidad
en ideologías de consentimiento, no de
rebelión. He allí por qué nuestro tiempo
es el de las técnicas privadas y públicas de
aniquilamiento... la revolución, obediente
al nihilismo, se ha vuelto, en efecto,
contra sus orígenes rebeldes.
Albert Camus, a cien años de su natalicio
Distribuir contenido