A partir de la publicación del artículo del filósofo argentino, radicado en México, Enrique Dussel “El programa científico de investigación de Carlos Marx” (Herramienta Nº 9, otoño de 1999), se generó un amplio debate entre los colaboradores y lectores de la revista Herramienta, en torno a las posiciones del escrito, que proponía una valoración diferente a la que tradicionalmente habían tenido la ética y los criterios de la ciencia, tanto sociales como naturales, dentro del marxismo. Una visita relámpago de E. Dussel a Buenos Aires nos permitió acordar con él que, como un plus al Seminario sobre “Globalización y la vigencia de Carlos Marx” que dictaría para nuestra revista en año 2000, dedicaríamos una jornada a discutir exclusivamente los temas del artículo mentado.
Mientras tanto, en el Nº 12 de Herramienta (otoño de 2000) se publicaba una crítica de Ariel Petrucelli titulado “¿Ciencias Sociales Críticas? ¿Un nuevo criterio epistemológico de demarcación?” , que Dussel replicó en una carta sobre “El concepto de ética y ciencia crítica”. Pero el debate estaba mucho más extendido de lo que la regularidad de publicación de la revista nos permitía divulgar.
Fue así que, el 20 de abril de 2000 (jueves santo), se reunieron más de treinta compañeros para participar en la discusión de la que fueron expositores el profesor Enrique Marí (Ciencias Sociales, UBA); el mencionado Ariel Petruccelli (docente y miembro del Consejo de Colaboradores de Herramienta en Neuquén); Zoilo Achával (médico, corresponsal en Bahía Blanca de Herramienta); Alan Rush (profesor de epistemología en Humanidades de Tucumán, miembro del Consejo de Colaboradores de Herramienta); Aldo Andrés Romero y Marcelo Claros (miembros del Consejo de Redacción y colaborador, respectivamente, de Herramienta) y el propio Enrique Dussel.
Lo que aquí publicamos es, por un lado, la desgrabación, corregida por los autores en la mayoría de los casos, de las intervenciones orales efectuadas en esa jornada; por otro, se trata de monografías escritas con anterioridad por los participantes (Rush, Petruccelli y Achával), pero que fueron defendidas oralmente en aquella ocasión. Editamos también el artículo de Jorge Dutra (licenciado en Física y docente) que llegó a nuestra redacción apenas unos días después del debate, del que no pudo participar.
Algunos datos sobre la trayectoria intelectual de Dussel: en los años 60 y 70 predominan en su investigación los problemas éticos y antropológicos desde una perspectiva latinoamericanista, cristiana y de izquierda. El resultado es una “filosofía de la liberación” emparentada con la “teología de la liberación” del catolicismo latinoamericano de izquierda. En los 70 Dussel se exilia en México, siendo hoy la UNAM su ámbito de investigación y docencia. En su etapa mexicana, la línea de trabajo mencionada, ético-antropológica, teológica y latinoamericanista, se entrelaza con y resulta enriquecida por un estudio directo y prolongado de los escritos éditos y especialmente los manuscritos inéditos de Marx preparatorios de El Capital. Este fue un prolongado, paciente y titánico esfuerzo de Dussel, porque implicó descifrar y exponer el contenido de decenas de cuadernos inéditos garabateados por Marx, de varios miles de folios originales conservados por ej. en el Archivo de Historia Social de Amsterdam -algunos de ellos en curso de publicación en los MEGA- y valorar su impacto teórico respecto de las numerosas y enfrentadas interpretaciones recibidas del marxismo. La labor de Dussel se plasmó en una polémica pero valiosa trilogía que cubre el período 1857-82 de la producción de Marx. Los tres libros son: La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse (1985), Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los manuscritos del 61-63 (1988), y El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Un comentario a la tercera y a la cuarta redacción de El Capital (1990)[2]. Paralelamente, Dussel prosiguió su trabajo ético, elaborando sistemáticamente una “ética de la liberación” en diálogo polémico con la tradición filosófica y las éticas contemporáneas de Apel, Habermas, Rorty, Rawls, etc.. Recientemente Dussel publicó una voluminosa Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y de la Exclusión (1998)[3]. Se advertirá que el referente y el ámbito de interlocución de la filosofía de Dussel no se limitan hoy a Latinoamérica, sino que se amplían a la humanidad planetaria. Bien, lo que me propongo hacer acá -además de llamar la atención sobre el interés que tiene para nosotros la poco conocida obra de Dussel- es compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el marxismo de Dussel, y sobre las ideas epistemológicas adelantadas aquí y allá por Dussel en sus trilogía sobre Marx, y expuestas más sistemáticamente tanto en su voluminosa Ética de la Liberación, como en un breve artículo reciente en la revista marxista argentina Herramienta[4]. A mi juicio, en su sistematicidad el pensamiento de Dussel resulta en gran medida malogrado por una lectura sesgada y subjetivista del marxismo[5]. En una presentación muy breve como ésta, la valoración -mayormente negativa- de la teoría de Dussel en su globalidad y sistematicidad, no puede hacer suficiente justicia a lo que considero algunos de sus valiosos aportes o sugerencias particulares.
La modernidad capitalista y las etapas de la ciencia moderno-burguesa: clásica, organizada y actual
Convengamos en llamar modernidad a la era histórica caracterizada por una inédita liberación y desarrollo de las capacidades creadoras, asociativas y de intercambio de los seres humanos, capacidades orientadas crecientemente por la razón y en dirección inmanente -es decir, hacia este mundo terrenal y social- y en un movimiento expansivo de alcance planetario. Esta definición me permite decir inmediatamente que si tal es la sustancia viva y motriz de la modernidad, no debe confundírsela con la forma capitalista, burguesa, con que se inicia históricamente. Esta caracterización de modernidad -tomada de Marx pero que acaso podría ser aceptada sin su entero marco conceptual- obviamente permite considerar la posibilidad al menos teórica de formas no capitalistas de modernidad, permite pensar que el libre desarrollo de las capacidades creadoras, de asociación e intercambio de los hombres y pueblos podría expandirse planetariamente bajo formas socialistas, por ejemplo, u otras formas que aún esperan ser imaginadas.
I
1) En su influyente libro Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia (1985)[1], Ernesto Laclau y Chantal Mouffe (en adelante L-M) proponen una teoría de lo social como constituido discursivamente. “Contra las incomprensiones más habituales”, aclaran, esto no significa una reducción idealista de lo social y material al lenguaje o al pensamiento. Por el contrario, consideran a su teoría realista y materialista, y en cierta relación de continuidad y superación respecto del materialismo histórico de Marx. Con Marx y el realismo, admiten la existencia independiente del hombre, de “un mundo exterior al pensamiento”, la existencia de “hechos” independientes de mi voluntad, como un terremoto o la caída de un ladrillo (123). Pero, también con Marx y gran parte de la filosofía contemporánea, rechazan todo dualismo o “esencialismo” que implique la incomunicación entre hombre y mundo, sujeto y objeto, discurso y realidad.