Rosenzvaig, Eduardo

Escritor, doctor en Historia y profesor titular de Historia General de la Cultura en la Universidad Nacional de Tucumán desde 1985, colaborador de Herramienta. Ver varios de sus trabajos en números anteriores. Recientemente recibió por segunda vez el Premio Casa de las Américas en Literatura testimonial, con "Mañana es lejos (memorias verdes de los años rabiosos)".

Pedazos de cielo en Auschwitz

El trabajo que presentamos nos fue enviado a la redacción de Herramienta el 8 de septiembre pasado. Se trata de la última colaboración que nos acercó Eduardo Rosenzvaig antes de su lamentable desaparición.
(NdeR) 
 
 
Contar cómo conocí al señor David Galante dos veces no resulta sencillo. La primera yo apuñaba tiempo como si se tratara de polvo volador (sin lograr apresarlo se iba deslizando bajo el puño cerrado); la segunda resultó un tiempo en el fondo del mar, donde los peces duermen reunidos y plateados. 

Adios a Eduardo Rosenzvaig.

 
El Consejo Editorial de la Revista Herramienta despide al querido Eduardo, amigo y colaborador de muchos años. Saludamos en su memoria al compañero que supo poner rigor y buen humor en el estudio y desentrañamiento del pasado. Como un jardinero de la memoria colectiva, cuidó cada brote, cada gajo y cada rama de nuestra historia en la que se detuvo a mirar y reflexionar. Nos invitaba siempre a la reflexión crítica, a la esperanza y a la buena prosa. En sus clases, en sus libros y en sus artículos, Eduardo vive. Y en todos y todas quienes disfrutamos de su humanidad y de sus aportes.
 
Revista Herramienta, 9 de octubre de 2011.
 
 

 
Muere el escritor tucumano Eduardo Rosenzvaig  
 
9 de Octubre de 2011
 
El también historiador y docente de la UNT recibió premios por sus obras, que muchas fueron traducidas a otros idiomas. Sufría una enfermedad terminal.
EL ADIÓS A UN GENIO. Eduardo Rosenzvaig era reconocido a nivel mundial.
El escritor, historiador y docente de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Eduardo Rosenzvaig falleció el sábado a la edad de 60 años tras combatir contra una larga enfermedad terminal que padecía. Este genio tucumano fue premiado en varias ocasiones por sus obras, de las cuales muchas fueron traducidas a otros idiomas. 

Argentina: Un supermercado lleno de vacíos y de jóvenes

¿Qué propone el capitalismo a los jóvenes? En primer lugar más capitalismo. En segundo lugar llenarlos de vacíos. Tercero el éxito si uno logró llenarse de capitalismo y de vacíos. Ahora, de no alcanzar el éxito, le propone a uno la cuarta medida, el autismo. Todo en una marcha hacia adelante dejando la Tierra atrás, el Hombre atrás, la Sociedad muy atrás. La educación del capitalismo debe servir –aunque no se diga– para las cuatro requisitorias: más capitalismo, más vacíos, más éxitos, más autismo, con menos Tierra, menos Hombre y menos Sociedad.

El último de los piquillines

        “La vitalidad se revela no sólo en la capacidad de
        persistir sino en la de volver a empezar.”
       (Francis Scott Fitzgerald)
 
Estoy persuadido de que el escritor estadounidense no fue lo suficientemente feliz en esta frase. O, al menos, debió aclarar “La vitalidad humana”, etcétera. Trataré de explicarlo.
El vallecito de Raco guarda o por lo menos guardaba una ecología dictada por el asombro. Mitad selva de yungas, mitad monte xerófilo. Proporción que tuvo en sus partes y medidas, el dibujo de dos sistemas tan disímiles y encontrados, luchando allí por sobrevivir, coexistiendo lo árido contra las lluvias y la jungla descontenta con esos ciclos de aridez. Un adorno puesto a la Tierra en forma y materia diferentes que, como en los dijes antiguos, se colgaban a los niños por el cuello. 

El último barco de Gaza

A los niños palestinos de Gaza

El pueblo siquiera tenía un nombre. O sí, pero nadie lo recordaba. Pueblo de Strupsk lo llamaban, porque Strupsk venía a ser la ciudad grande a la que pertenecía el pueblo. Casi todos judíos viviendo con tres o cuatro familias polacas que odiaban a los judíos. Polonia.

En esos días hermosos del invierno, Sarita veía al abuelo -zeide- preocupado. Ella no dejaba de ser feliz. Con sus doce años musicales, amaba la escuela precaria, los árboles con sus cuerpos impresionables a nuestros sentidos, la hierba que trepa por las paredes de los pozos a la que su abuela -bobe- usaba en infusión como medicamento cuando se acercaban los días de tos. Cantaba. Miraba a los jóvenes judíos con la inocencia útil de esas bolsas de cuero que se asían a las sillas de los caballos para meter el mástil de la bandera. Florecía. Para algo tenía doce años cautivos bajo el nombre de Sara.

La estupidez: desde el calentamiento terrestre al calentamiento financiero

1 Crisis y sueños

Hay una película del director japonés Akiro Kurosawa llamada Los sueños. Son los sueños del realizador. Fue una de sus postreras creaciones, hace ya muchos años. Y lo que yo tengo para mí son sueños de aquellos sueños filmados por Kurosawa.

Postales africanas de un mundo roto

1. Como si fuera un mundo iluminado

El hombre blanco quería apenas un trocito de tierra, una parcela del tamaño de la piel de un buey, donde pudiese cultivar verduras para la sopa. Luego….
(De la tradición oral de los Delaware sobre la llegada de los primeros holandeses a la isla de Manhatan, 1609).

Aquí, en esta ciudad casi negra del sur andaluz, los negros amanecidos que no consiguen trabajo en invernaderos, caminan un rato por las calles y luego se sientan en la arena, junto al mar.

La violencia de un huracán

El huracán Katrina voló los techos de las casas y, al hacerlo, dejó a la intemperie -a la vista de todos- el capitalismo depredador.

¿Qué forma tiene lo que dejó al descubierto? ¿Es un monstruo? Algo irreconocible en todo caso, como en las películas de terror: la violencia. Ninguna consecuencia más definitoria del neoliberalismo que la violencia dejada al descubierto.

Tampoco cualquier violencia, sino la más honda y feroz de las conocidas, la de transformar una catástrofe natural en una calamidad social.

Pabellón de rurales

El que rompa el silencio tendrá que hacerlo
con alguna palabra maravillosa.

Horacio Rega Molina

Mi biografía docente se iniciaba en un Instituto de Artes Plásticas de un pueblo llamado ciudad. Ese primer año de 1985 tuve, entre otros alumnos, a Rubén, una suerte de animalito del monte a fuer de tanto cohibirse por su entrada primeriza al urbanismo. Desde entonces, y hasta hoy, Rubén es mi alumno. Convengamos que no es frecuente tener un educando por diecisiete años. De modo que quiero contar esta historia de una larga relación pedagógica, basada en la búsqueda común de la palabra maravillosa, la que rompa el silencio en un territorio educativo de los despojos. O contar cómo un cementerio se transformó en el patio de los jóvenes y otras tantas cosas...

La segunda gran etapa colonial

*

1. Bestiario

Así como Frederic Jameson concibió su Lógica cultural del capitalismo tardío parado frente a la arquitectura no referenciada del Hotel Buenaventura, hace años esperamos que alguien haga otro tanto, mas desde los territorios que se caen del mundo.

Distribuir contenido