¿Qué propone el capitalismo a los jóvenes? En primer lugar más capitalismo. En segundo lugar llenarlos de vacíos. Tercero el éxito si uno logró llenarse de capitalismo y de vacíos. Ahora, de no alcanzar el éxito, le propone a uno la cuarta medida, el autismo. Todo en una marcha hacia adelante dejando la Tierra atrás, el Hombre atrás, la Sociedad muy atrás. La educación del capitalismo debe servir –aunque no se diga– para las cuatro requisitorias: más capitalismo, más vacíos, más éxitos, más autismo, con menos Tierra, menos Hombre y menos Sociedad.
A los niños palestinos de Gaza
El pueblo siquiera tenía un nombre. O sí, pero nadie lo recordaba. Pueblo de Strupsk lo llamaban, porque Strupsk venía a ser la ciudad grande a la que pertenecía el pueblo. Casi todos judíos viviendo con tres o cuatro familias polacas que odiaban a los judíos. Polonia.
En esos días hermosos del invierno, Sarita veía al abuelo -zeide- preocupado. Ella no dejaba de ser feliz. Con sus doce años musicales, amaba la escuela precaria, los árboles con sus cuerpos impresionables a nuestros sentidos, la hierba que trepa por las paredes de los pozos a la que su abuela -bobe- usaba en infusión como medicamento cuando se acercaban los días de tos. Cantaba. Miraba a los jóvenes judíos con la inocencia útil de esas bolsas de cuero que se asían a las sillas de los caballos para meter el mástil de la bandera. Florecía. Para algo tenía doce años cautivos bajo el nombre de Sara.
1 Crisis y sueños
Hay una película del director japonés Akiro Kurosawa llamada Los sueños. Son los sueños del realizador. Fue una de sus postreras creaciones, hace ya muchos años. Y lo que yo tengo para mí son sueños de aquellos sueños filmados por Kurosawa.
1. Como si fuera un mundo iluminado
El hombre blanco quería apenas un trocito de tierra, una parcela del tamaño de la piel de un buey, donde pudiese cultivar verduras para la sopa. Luego….
(De la tradición oral de los Delaware sobre la llegada de los primeros holandeses a la isla de Manhatan, 1609).
Aquí, en esta ciudad casi negra del sur andaluz, los negros amanecidos que no consiguen trabajo en invernaderos, caminan un rato por las calles y luego se sientan en la arena, junto al mar.
El huracán Katrina voló los techos de las casas y, al hacerlo, dejó a la intemperie -a la vista de todos- el capitalismo depredador.
¿Qué forma tiene lo que dejó al descubierto? ¿Es un monstruo? Algo irreconocible en todo caso, como en las películas de terror: la violencia. Ninguna consecuencia más definitoria del neoliberalismo que la violencia dejada al descubierto.
Tampoco cualquier violencia, sino la más honda y feroz de las conocidas, la de transformar una catástrofe natural en una calamidad social.
El que rompa el silencio tendrá que hacerlo
con alguna palabra maravillosa.
Horacio Rega Molina
Mi biografía docente se iniciaba en un Instituto de Artes Plásticas de un pueblo llamado ciudad. Ese primer año de 1985 tuve, entre otros alumnos, a Rubén, una suerte de animalito del monte a fuer de tanto cohibirse por su entrada primeriza al urbanismo. Desde entonces, y hasta hoy, Rubén es mi alumno. Convengamos que no es frecuente tener un educando por diecisiete años. De modo que quiero contar esta historia de una larga relación pedagógica, basada en la búsqueda común de la palabra maravillosa, la que rompa el silencio en un territorio educativo de los despojos. O contar cómo un cementerio se transformó en el patio de los jóvenes y otras tantas cosas...
1. Bestiario
Así como Frederic Jameson concibió su Lógica cultural del capitalismo tardío parado frente a la arquitectura no referenciada del Hotel Buenaventura, hace años esperamos que alguien haga otro tanto, mas desde los territorios que se caen del mundo.