Prestipino, Giuseppe

Filósofo italiano, entre sus numerosos libros publicados vale mencionar algunos de los más recientes, como Realismo e Utopia (2002), Tre voci nel deserto Vico, Leopardi, Gramsci per una nuova logica storica (2006) y Gramsci vivo e il nostro tempo (2008). Se ha conformado un fondo bibilográfico de su obra en el CEDINCI.

Hegemonía y democracia entre Estado y Sociedad Civil


Con la noción de "Estado integral" Gramsci toca quizás el punto más alto de su genio teórico. ¿Pero esta noción podría ser, al mismo tiempo, la más incierta y aún contradictoria? Cierta imprecisión, particularmente en torno al concepto de sociedad civil ("fluctuante", según Stuart Hall) se mantiene en él, pero sobre todo en sus intérpretes; y más aún, en el uso que actualmente se hace de la expresión. No se equivocaron Simone Chambers y Jefrey Kopstein al sostener, observando sobre todo nuestro presente, que puede haber una bad civil society: lo subraya un estudioso de la Universidad brasileña de Campinas, Álvaro Bianchi[1].

Dialéctica en Gramsci

l. Las fuentes principales y el contexto

El término hegeliano aufheben, traducible por "superar" -verbo familiar al léxico gramsciano- expresa el hacerse de lo nuevo: conservar y al mismo tiempo poner fin a lo otro de sí ("Algo es eliminado sólo en cuanto ha llegado a ponerse en la unidad con su opuesto"). Gramsci muestra la involución, en sentido "reaccionario", que la dialéctica hegeliana (sustanciada en un robusto sentido de la historia) sufre en la "reforma" de Croce y de Gentile. También las referencias a Marx (a su crítica de la "dialéctica" pseudo-hegeliana de Proudhon) apuntan a subrayar esa involución crociana.

Realismo e utopía

In memoria di Lukács e Bloch[1]

A modo de preámbulo

La crisis del marxismo y las respuestas desoídas

Dos grandes autores del siglo XX, me parece, culposamente olvidados. Dos autores marxistas entre los más originales e innovadores, que no supieron entenderse entre sí y más bien se opusieron en el terreno filosófico. Dos autores entre los cuales, sin embargo, es hoy posible descubrir una profunda concordia en la declarada discordia. El título de mi libro, Realismo y Utopía, querría resumir en términos elementales la divergencia y, conjuntamente, la complementariedad de los dos itinerarios y de los dos puertos de llegada filosóficos. Si el parangón es lícito, Lukács y, contrapuesto, Bloch, me hacen pensar en las dos actitudes emblemáticas atribuidas por Rafael a Aristóteles y a Platón, respectivamente, en el fresco de la Escuela de Atenas. Uno está, en el gesto, tendido hacia la realidad terrena, el otro señala la bóveda del cielo. Pero ya el subtítulo, En memoria de Lukács y Bloch, traiciona una voluntad, querría decir labriolana, de relectura de los dos grandes autores en un tiempo, y según las problemáticas de un tiempo, que no es más aquél en el que vieron y nutrieron su pensamiento. Otros autores, antes vistos y llegados luego, nos obligan a hacer las cuentas con otros problemas, ignotos o casi ignotos o menos advertidos en Lukács y Bloch. También, debo confesarlo, en algunas páginas mías los dos pensadores pueden haber sido tratados como un ilustre pretexto para intentar una síntesis, que no fuese ya solamente una interpretación comparativa de su pensamiento, sino que se aventurase en una nueva propuesta teórica integradora.

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