Premisa
La relación posible entre Antonio Gramsci y Giacomo Leopardi, el más grande poeta y pensador italiano del siglo XIX, se torna dificultosa por las numerosas interpretaciones que se han sedimentado sobre la obra de los dos pensadores (recuerdo que Leopardi después de Dante Alighieri es el literato italiano sobre el que más se ha escrito).
Además, la relación ha sido bastante tratada, si se observa la presencia de Leopardo en Gramsci: me refiero al óptimo análisis realizado por Sebastiano Timpanaro.[1] También a la luz de ese análisis se reconoce lo poco eficaz de la comparación sobre el uso y la interpretación que Gramsci hizo de Leopardi, si no es con el fin de buscar algún aspecto del desarrollo del pensamiento gramsciano. Son posibles otras líneas de comparación, como bien evidencian algunos escritos y, en particular, aquellos surgidos del Encuentro de Recanati (Italia) de 1988: se pueden relacionar las metodologías de pensamiento y escritura, con un acercamiento entre el
Zibaldone y los
Cuadernos de la cárcel, y se puede advertir el espacio ocupado por la metáfora en ambas escrituras
[2].