Pinassi, María Orlanda

Socióloga brasileña, es integrante del consejo de redacción de Margem Esquerda. Profesora de sociología de la UNESP, Araraquara, San Pablo, colaboradora de la Escuela Nacional Florestan Fernandes y autora del libro Da miséria ideologica à crise do capital – uma reconciliaçao histórica, San Pablo, Boitempo Editorial, 2009. Correo electrónico: mpinassi@uol.com.br.

El lulismo, los movimientos sociales en Brasil y el lugar social de la política

 (Versão em português)

  
Breve introducción teórica[1]
En 1844, Marx afirmaba que la revolución en general –el derrocamiento del poder existente y la disolución de las viejas relaciones– es un acto político (Marx, 2010). Años después, al formular su Crítica de la economía política, dejó más claras aún las implicaciones históricas de este acto. Para él, los impulsos irrefrenables del capital, desde sus más remotos orígenes, son la expansión –su internacionalismo innato, basado en la lógica del desarrollo desigual y combinado– y la acumulación de riquezas socialmente producidas. Estas características propias son las que lo hacen dinámico y a largo plazo incontrolable. Pero, siempre según Marx, el fundamento principal de ese proceso reside en la permanente y atenta subsunción a la que somete el trabajo mediante relaciones sociales crecientemente complejas y contradictorias. Ese es el rasgo distintivo del capital, una relación social que tiene en el trabajo de la fuente irreemplazable del valor que produce.
El resultado más concreto de la dominación burguesa, desde la acumulación primitiva hasta nuestros días, es la concentración del capital –hoy más vertical que nunca–, y la consecuente agudización de la desigualdad social. Eso quiere decir que la sociedad en la cual la abundancia de riquezas producidas por el trabajo social es apropiada por una clase tendencialmente reducida en términos numéricos y, al mismo tiempo, más poderosa, sólo puede efectivizarse con un simultáneo proceso de empobrecimiento de las cada vez mayores masas productoras en el ámbito planetario.
Es lo que de hecho se deduce de las incorregibles formas de funcionamiento del capital actualmente vigentes, que vienen imponiendo una severa generalización de las más abusivas prácticas de explotación. Las consecuencias de tales prácticas terminan por constituir una situación de universalidad que, a pesar de ser inmediatamente muy negativa para la clase, pueden –¿por qué no?– generar condiciones favorables para la explosión revolucionaria.
Ante esto, el desafío que se plantea a la clase sigue siendo enfrentar las adversidades más profundas de una cotidianidad que, cada vez con más recursos, trata de eternizar la condena de los trabajadores al infierno del trabajo social alienado, cada vez más degradado. El problema es el de cómo convertir aquella universalidad negativa del sistema en una negatividad universal para el sistema

O lulismo, os movimentos sociais no Brasil e o lugar social da política

 
Em 1844, Marx afirmava que a “revolução em geral – a derrocada do poder existente e a dissolução das velhas relações – é um ato político”. [1] Anos mais tarde, ao formular sua Crítica da Economia Política, deixou ainda mais claras as implicações históricas deste ato. Para ele, o impulso irrefreável do capital, desde suas mais remotas origens, se constitui na expansão – seu internacionalismo inato, baseado na lógica do desenvolvimento desigual e combinado – e na acumulação de riquezas socialmente produzidas. Essas suas características é que o tornam dinâmico e incontrolável em prazo largo. Mas, ainda segundo Marx, o fundamento maior desse processo reside na permanente e vigilante subsunção a que submete o trabalho mediante relações sociais crescentemente complexas e contraditórias. Esse é o traço distintivo do capital, uma relação social que tem no trabalho a fonte ineliminável do valor que produz.
O resultado mais concreto da dominação burguesa, desde a acumulação primitiva até nossos dias, é a concentração do capital – hoje mais verticalizada do que nunca -, e a conseqüente agudização da desigualdade social. Isso quer dizer que a sociedade na qual a abundância de riquezas produzidas pelo trabalho social é apropriada por uma classe tendencialmente reduzida em termos numéricos e, ao mesmo tempo, mais poderosa, só pode se efetivar no simultâneo processo de empobrecimento das crescentes massas produtoras em âmbito planetário.
É o que de fato se conclui das incorrigíveis formas de funcionamento do capital atualmente em vigor que vêm impondo uma severa generalização das práticas mais abusivas de exploração. As conseqüências dessas práticas acabam por constituir uma situação de universalidade que, apesar de imediatamente muito negativa para a classe, podem – por que não? – criar condições favoráveis à explosão revolucionária. 

La ideología de la crisis y la irrupción incontrolable de la irracionalidad

Vea, es preciso que todas estas instituciones[...] tengan, por así decir una doble vida , o sea, es preciso que ellas existan (concuerdo que es necesario), pero por otro lado, es preciso que ellas no existan.
                                                                                    Los demonios. Dostoievski, pág. 311
 
La ideología liberal padece de crisis crónica desde la conclusión de los esfuerzos revolucionarios de la burguesía, inicio de su hegemonía como clase social en la estructura de comando del capital. Esta crisis ideológica coincide con el imperativo de compromiso orgánico que necesitó para establecer el orden y justificar -a toda costa-, el enorme desarrollo material y tecnológico que se funda en la súper explotación del trabajo por el capital. Desde entonces son innumerables las mistificaciones, casi siempre muy exitosas, que los apologistas crean para disimular la incapacidad estructural del sistema para realizar, de modo concreto, universal y sustantivo, la igualdad y la libertad que la burguesía, durante su período heroico, formuló en teoría. 

Las mujeres, el MST y los desafíos de la acción revolucionaria

Si tuviéramos que estudiar todas las leyes no
tendríamos tiempo para transgredirlas.
Goethe
 
1. Los hechos
 
El 8 de marzo de 2006, el telediario de mayor audiencia en Brasil sorprendía al país con imágenes, reproducidas hasta el cansancio, de mujeres en actos de “vandalismo” y “ensuciando” el día que convencionalmente exalta su inserción en la restringida esfera del derecho formal.[1] El tenor de la noticia era, obviamente, acusatorio contra las 2000 mujeres, militantes de los diversos movimientos[2] de Via Campesina en Brasil, que ocuparan durante algunas horas la Huerta Florestal de la Aracruz Celulose, en Barra do Ribeiro, Rio Grande do Sul.
El episodio era la culminación de una serie de luchas realizadas entre 2000 y 2005 que no sólo expresaban la denuncia de discriminaciones y malos tratos infringidos a las mujeres, sino que también osaban trascender la dimensión específica de su causa, dirigiéndola contra el gran capital.
El acto de enfrentar una transnacional tan poderosa, de violar sus dominios y dañar, dentro de su laboratorio una considerable cantidad de plantines transgénicos listos para ser plantados, fue el modo extremo que encontraron para protestar contra las graves consecuencias socioambientales provocadas por la categórica especialidad de la empresa escogida: el monocultivo de eucalipto para la producción de celulosa en gran escala, una actividad que, por sobre todo, desmonta y desertifica tierras potencialmente destinadas a la reforma agraria y a la producción de alimentos orgánicos. Por su osadía, la acción operó como una divisoria de aguas y transformó la fecha en una jornada internacional de lucha de las mujeres contra toda y cualquier forma de explotación. O sea: esa lucha constituye un vigoroso manifiesto contra el orden del capital, transgrediendo la legalidad burguesa que sólo puede garantizarles una igualdad formal, abstracta.[3]

El MST y la completa destructividad del capital

"La basura resplandece cuando el sol puede brillar".

Goethe, Máximas y reflexiones.

En la actualidad del mundo regido por el capital, algunos consideran que vivimos en plena era cibernética, con el predominio de la ciencia y la tecnología, en la sociedad informática, pos-industrial, pos-moderna, de monumental producción de mercancías, que alcanzamos el apogeo glorioso de un mundo "sin desigualdades", "sin clases sociales", "sin trabajo", de un mundo en definitiva que anuncia -con fondo de trompetas- la "superfluidad de la ideología y de lucha de clases". Ante mundo tan promisorio, tan sintonizado con el sueño iluminista del progreso civilizatorio, causa extrañeza que pueda haber algún antagonista contra tanta "maravilla" junta y, más aún, que ese antagonista sea en muchos casos particularmente amenazador precisamente por plantear la contradicción más primitiva: la expropiación del expropiador por medio de nuevas formas de ocupación de la tierra. Es como si el capital, en el punto más alto de su evolución, con todas las contradicciones que eso implica, evocase su punto de partida. De un modo, sin embargo, significativamente modificado por la historia.[1]

«Testamento político y otros escritos sobre política y filosofía - György Lukács», de Antonino Infranca y Miguel Vedda (compiladores)

Buenos Aires, Ediciones Herramienta, 2003, 188 págs.

En el mes de octubre de 2003, un significativo grupo de investigadores del campo marxista, incluidos algunos brasileños, se reunió en la Universidad de Buenos Aires para participar del Coloquio Internacional "Teoría crítica y marxismo occidental: Lukács - Bloch - Gramsci - Adorno", aceptando el desafío de debatir algunas de las cuestiones más problemáticas de la actualidad y retomar la necesaria discusión sobre la transición al socialismo. En la ocasión, fue lanzado un libro: Testamento político y otros escritos sobre política y filosofía - György Lukács, una antología de textos inéditos en lengua española, publicado por Ediciones Herramienta de Argentina.

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