Osorio Urbina, Jaime Sebatián

Docente e investigador, Departamento de Relaciones Sociales, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Dirección electrónica: josorio@correo.xoc.uam.mx

La ruptura entre economía y política en el mundo del capital

 
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Llamamos capital a la unidad diferenciada de relaciones sociales de explotación y dominio. En el mundo del capital, toda relación de dominio de clases (para diferenciarlo de formas de opresión o de poder que no son constitutivamente de clases: padre/hijo; profesor/alumno; hombre/mujer; médico/paciente; etc.) es relación de explotación (directa, sobre trabajadores activos, o indirecta, sobre trabajadores inactivos) y toda relación de explotación es, a su vez, relación de dominio de clases.

Desde México. Acerca de la violencia

1. Una noción compleja

La violencia es una noción compleja. Esa complejidad se ve acrecentada en situaciones donde su condición obscena se manifiesta en múltiples y bárbaros homicidios, como ocurre actualmente en México. Puede parecer impúdico hablar de la violencia, con cierta distancia, en situaciones como las que vive este país. Pero quizás por ello mismo resulte más necesario que nunca reflexionar sobre ella y adentrarnos en su complejidad. Cuando el poder convierte en sentido común condenar la violencia ¿qué es exactamente lo que condena y qué es lo que no nombra? Cuando el poder afirma “esto es violencia y esto no lo es”, ¿no está  realizando en ese gesto no sólo un ejercicio de poder sino también uno de violencia? Pocas palabras asumen una carga políticamente tan incorrecta en nuestros días como la noción de violencia. Hay una enorme violencia simbólica y política, desde el dominio, en contra de la violencia.   

Nuevo patrón de legitimidad en América Latina: Aporías y soluciones

 

Introducción
 
Además de constituir una relación de dominio, el Estado también es una organización de la comunidad, en donde juega un papel central el proceso por el cual los que obedecen reconocen el derecho de ordenar a los que mandan.
En las últimas tres décadas del siglo XX, América Latina asistió al agotamiento de una relación mando-obediencia en torno a la protección que el Estado ejercía sobre amplios sectores sociales, vía políticas de empleo, beneficios sociales en materia de salud, educación y vivienda, protección laboral y seguridad social. Este remedo en condiciones de dependencia del Estado benefactor, que alcanza forma en las economías centrales, permitió la conformación de amplias alianzas sociales que –bajo el cuadro de una onda cíclica recesiva a nivel del sistema mundial y de recesión en la región– se hicieron onerosas para el capital.
Con la puesta en marcha de nuevas formas de reproducción, en el contexto de una reorganización de la división internacional del trabajo, los sectores dominantes en la región buscaron restablecer la relación mando-obediencia sobre nuevas bases, haciendo de la ciudadanización, el voto, las elecciones y la transición a la democracia, los ejes de un nuevo patrón de legitimidad. La brutal guerra contrainsurgente llevada a cabo bajo formas militares y civiles desde la década de los años sesenta abría –en los cálculos de los sectores dominantes– un amplio espacio para transiciones sin sobresaltos políticos. 

América Latina hoy. Entre la explotación redoblada y la actualidad de la revolución

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Introducción

Los análisis sobre América Latina formulados por el pensamiento académico prevaleciente y por organismos internacionales se basan por lo general en el denominador común de una supuesta falta de madurez de la región respecto a las formas que el capitalismo presenta en naciones o en regiones del llamado mundo central. Por ello, en su intento por explicar lo que ocurre en la región, son comunes las afirmaciones que hablan de reformas económicas insuficientes, instituciones políticas que no se han consolidado o culturas políticas que no terminan de alcanzar niveles adecuados. Subyace una brecha no cubierta con respecto a lo que acontece en algún modelo predominantemente europeo o en Estados Unidos.

Biopoder y biocapital. El trabajador como moderno homo sacer.

 

Introducción

La vocación del poder de apoderarse de la vida y someterla a sus atribuciones soberanas constituye un proceso antiguo. Sin embargo la emergencia de fenómenos inéditos en esa vieja tendencia permite hablar de la constitución de algo nuevo, que se ha expresado en la noción de biopoder. En este trabajo nos interesa establecer las particularidades del biopoder en el contexto en donde el capital, su dinámica y despliegue, rigen el sentido del mundo y su organización. Desde ese horizonte retomaremos los planteamientos de Michel Foucault y Giorgio Agamben, autores en cuyas obras se encuentran algunas de las principales propuestas sobre el tema, y señalaremos los que consideramos sus aportes así como los límites de sus formulaciones. Este ejercicio de reflexión pretende aportar argumentos que justifiquen hablar del biocapital como categoría que asume y supera la del biopoder.

Crítica de la ciencia vulgar. Sobre epistemología y método en Marx

 

[...] toda la concepción de Marx no es una doctrina sino un método. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigación y el método para dicha investigación.

Carta de Engels a Sombart, marzo de 1895[1]

[...] advertiré que yo entiendo por economía política clásica toda la economía que [...] investiga la concatenación interna del régimen burgués de producción, a diferencia de la economía vulgar, que no sabe más que hurgar en las concatenaciones aparentes [...].

Marx, El Capital, t. 1, p. 45 (nota a pie de pág.)

Toda reflexión científica, de manera abierta u oculta, se realiza a partir de ciertas concepciones, sea sobre la realidad, sobre qué significa conocer y cómo alcanzar conocimiento, sobre la relación individuo-sociedad, y muchos otros. Ellas definen el horizonte de visibilidad de la reflexión, los problemas y preguntas que se plantea, lo que ilumina y lo que queda a oscuras.

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