Mosquera, Martín

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y militante de Democracia Socialista. Sus investigaciones se centran en los estudios marxistas contemporáneos sobre el Estado y la política. Actualmente, se desempeña como editor y traductor en la editorial española Sylone

Argentina: nueva etapa política, nuevas y viejas tareas para la izquierda

 
El macrismo en el gobierno: shock neoliberal y pragmatismo de derecha
Con el triunfo de Cambiemos en las últimas elecciones presidenciales, sumado a su inesperada victoria en la Provincia de Buenos Aires, se cristaliza un cambio de etapa en la política argentina. Escribimos unas incipientes líneas, a título estrictamente hipotético, tratando de echar luz sobre los nuevos fenómenos. Advertimos, sin embargo, que el proceso apenas está iniciando su curso y es difícil todavía comprender su sentido de totalidad. Entre otras razones, porque la misma nueva gestión gubernamental parece proceder con un criterio experimental, de ensayo y error, midiendo relaciones de fuerza, verificando su capacidad de acción e iniciativa. Este aporte tiene, por lo tanto, un carácter provisorio. Las elaboraciones que aquí compartimos intentan clarificar hacia dónde parece estar moviéndose la nueva etapa política, sin que sea posible hacer afirmaciones taxativas sobre su dinámica global.
Hemos analizado en otras instancias las condiciones que llevaron hasta acá. Por un lado, el propio kirchnerismo socavó las capacidades de movilización e intervención independiente de la clase trabajadora y los sectores populares, generando una correlación de fuerzas favorable a la clase dominante. Al integrar y disciplinar parcialmente el conflicto social, el kirchnerismo hizo retroceder los niveles de organización y combatividad de los sectores subalternos, generando las condiciones para una contra-ofensiva conservadora. Por otro lado, hoy la dinámica del capital impone sobre la política argentina sus históricos ciclos de alzas y bajas, que afectan de manera periódica al globo y en forma más virulenta a las economías periféricas. Combinados estos factores, se pusieron de manifiesto los límites del modelo de “desarrollo con inclusión”, que no cuestionó los pilares del capitalismo o significativamente del neoliberalismo y que se basó más en la verticalidad de la decisión estatal que en la lucha popular.
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