McLaren, Peter

Es profesor de la Escuela de Educación y Estudios de la Información de la Universidad de California, Los Angeles, Estados Unidos. Autor de numerosos libros sobre pedagogía, varios de ellos traducidos al castellano.

No podemos tener una política activa construida sobre una teoría del conocimiento pasiva

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Entrevistado por Sebastjan Leban  - Segunda parte

 
La realidad contemporánea está contaminada con la ideología capitalista neoliberal del valor, que el actual sistema mundial no tiene intenciones de cambiar. ¿Cómo podemos hacer para, por un lado hacer más visible y comprensible este proceso para los demás y por el otro para descontaminarlo?
 
Bueno, antes que nada tenemos que reconocer lo que acabas de señalar: el actual sistema no tiene la menor intención de cambiar. Entonces ¿qué sentido tiene realizar un riguroso y detallado trabajo analítico y una investigación sofisticada y seria sobre el capitalismo neoliberal si no va a hacer mella en el sistema? Necesitamos dejar de ser académicos y comenzar a ser activistas. Hace un año me pusieron a la cabeza de una lista hecha por un grupo de extrema derecha conocida como los “treinta cochinos”, denunciado como el profesor más peligroso de la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles); el responsable de esto –un grupo pro-Bush– ofreció 100 dólares a los estudiantes que me grabaran secretamente y 50 dólares para leer los apuntes que tomaban de mis clases (o de las clases de otros profesores de izquierda). La historia trascendió internacionalmente por su similitud con el macartismo, y fue caracterizada como un macartismo renaciente relacionado con el ataque a los derechos civiles por parte de la camarilla de Bush. Esto habría sido mucho menos probable antes del 11 de septiembre de 2001. Creo que esta erosión de los derechos civiles y el desplazamiento hacia el fascismo aquí, en EE.UU., ha puesto realmente al descubierto que tenemos una grave amenaza a la libertad académica. Tenemos que reconocer que las ciencias sociales mismas han contribuido a paralizar a los académicos: no es mucho lo que se puede hacer estando sepultados en un sistema de modernidad liberal, con el individualismo liberal y una doctrina económica neoliberal. Como señala Takis Fotopoulos, la concepción negativa de la libertad inserta en la democracia liberal –es decir, libertad entendida como ausencia de limitaciones– habiendo sido abstraída de su base económica lleva a una erosión de las “libertades formales”. Estas están siendo quitadas ahora en los regímenes semi-totalitarios de Occidente, en tanto la sociedad heterónoma en la que vivimos es usurpada por elites que sirven a la clase capitalista internacional. No nos engañemos, la educación ayuda a las elites a intentar controlar a las mayorías populares; no sólo la educación en las aulas sino la práctica educativa más amplia que tiene lugar en el ámbito de la comunicación. 

La pedagogía crítica revolucionaria, el socialismo y los desafíos actuales

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Entrevistado por Sebastjan Leban

En tu página web[1] afirmas que la pedagogía crítica que apoyas y practicas, defiende el disenso no-violento, el desarrollo de una filosofía de la praxis guiada por un humanismo marxista, el estudio de los movimientos y el pensamiento sociales revolucionarios y la lucha por una democracia socialista, que es diametralmente opuesta a la actual democracia neoliberal. ¿Podemos decir que en tanto educador crítico básicamente lideras una lucha contra la valorización de la educación del neoliberal capitalismo global?

La pedagogía crítica en Norteamérica fue muy impactada por lo que ha venido ocurriendo desde que el capital comenzó a responder a la crisis de los setenta del capitalismo fordista-keynesiano –que William Robinson ha caracterizado como la feroz búsqueda del capital para liberarse de las limitaciones a la acumulación por los Estados-nación y las relaciones reguladas entre el capital y el trabajo establecidas en el siglo XX basadas en algunos (al menos unos pocos) derechos y obligaciones recíprocos; un movimiento que desarrolla un nuevo modelo de acumulación en el que las fracciones transnacionales del capital se han convertido en dominantes. Los nuevos mecanismos de acumulación incluyen: 1) un abaratamiento de la mano de obra y un incremento de la flexibilización, desregulación y desindicalización del trabajo, donde las mujeres siempre sufren una mayor superexplotación que los hombres; 2) la dramática expansión del capital mismo; 3) la creación de una estructura normativa mundial para facilitar la emergencia de circuitos globales de acumulación; y 4) un programa de ajuste estructural neoliberal que tiene como objetivo crear las condiciones para las operaciones sin trabas del capital transnacional emergente a través de las fronteras y entre los países. Todavía existe el capital nacional, el capital global, los capitales regionales, etcétera, pero la fracción del capital hegemónico a escala mundial es ahora el capital transnacional. Entones estamos viendo el profundo desmantelamiento de las economías nacionales, la reorganización y reconstitución de economías nacionales como elementos componentes o segmentos de una mayor producción global y el sistema financiero, que se organiza de manera globalmente fragmentada y descentralizada pero de un modo en que el poder se concentra y centraliza. En otras palabras, como señala Robinson, existe una descentralización y una fragmentación del actual proceso productivo nacional en todo el mundo, al tiempo que el control de ese proceso –esas interminables cadenas de acumulación– está concentrado y centralizado a escala mundial por una clase capitalista transnacional.

La Pedagogía crítica "recargada"

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Glenn Rikowski: Me alegro de tener esta oportunidad de entrevistarte. Me gustaría comenzar por el cambio de énfasis en algunos de tus libros más recientes, en especial Capitalists and Conquerors (2005) y Teaching against Global Capitalism and the New Imperialism (con Ramin Farahmandpur, 2005), en los que hay un giro hacia la creación de un marco para una pedagogía crítica contra el imperio. Comparados con tu anterior Che Guevara, Paulo Freire and the Pedagogy of Revolution (2000),[1] pareciera haber una especie de "recarga de la pedagogía crítica", con la vista puesta en el imperio del capital en general y del imperialismo americano en particular. Supongo que este cambio no es tan sorprendente después del 11 de septiembre y de Irak. Pero me intriga saber cómo lo ves tú, Peter.

Peter McLaren: Yo también estoy muy contento de tener esta oportunidad de dialogar contigo una vez más, Glenn. Noto que comienzas tu interrogatorio en el estilo abarcador de Rikowski, veamos si estoy a la altura.

El cowboy guerrero de Dios: cristiandad, globalización y falsos profetas del imperialismo

Bajo el signo de las Barras y Estrellas, la guerra contra el terrorismo desencadena el ataque de los sabuesos del Nuevo Orden Mundial, en defensa de la civilización. En el proceso, los Estados Unidos han cruzado el umbral del autoritarismo militante para saltar al balcón global del neofascismo, barriendo con la Constitución por el camino. Mientras la nación siga aplaudiendo y las impías quijadas de Bush se proyecten cada vez más lejos, no se sentirá el hedor.

¿Adiós a la clase? El materialismo histórico y la política de la “diferencia".

 Introducción

 
Tal vez uno de los rasgos más comunes de la teoría social contemporánea es el ritual de una crítica genérica cada vez mayor al marxismo. Se dice que no contempla otras formas de opresión que las de “clase”. Se lo considera terminado desde un punto de vista teórico y pasado de moda en lo estrictamente intelectual. Se considera que el análisis de clase es sólo una herramienta inútil que utilizan aquellos que no pueden desprenderse de conceptos perimidos forjados para las fábricas del siglo XIX y XX. A veces el análisis marxista ha sido distorsionado y comparado con una cruda versión del “determinismo económico”, otras veces se lo ha atacado por distraer la atención de las categorías de la “diferencia”, incluyéndose aquí a la “raza” (Giménez, 2001).

Ira y esperanza: la pedagogía revolucionaria de Peter McLaren

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(Entrevista de Mitja Sardoc)

Mitja Sardoc: Tomé conocimiento de tu obra, por primera vez, a través de Schooling as a Ritual Performance, que combinaba análisis estructuralistas, posestructuralistas y marxistas de la educación católica. Desde aquel tiempo tu obra (estoy pensando en la tercera edición de Life in schools, Critical pedagogy and predatory culture, Revolutionary multiculturalism, Che Guevara, Paulo Freire and the pedagogy of revolution) ha pasado a estar más inspirada por la teoría posmoderna pero también se ha ido desplazando -muy perceptiblemente en tu último libro- hacia un reencuentro con el análisis del materialismo histórico, una crítica de la globalización del capitalismo, y una preocupación por la lucha de clases. La lucha de clases y otras ideas marxistas parecen haber pasado de moda con la caída del muro de Berlín y lo que Francis Fukuyama llamó el fin de la historia o el fin de la ideología. Pero si leemos, por ejemplo, el Manifiesto Comunista, encontramos a algunos de sus tramos aún más relevantes hoy que cuando fue originariamente publicado en 1848. ¿Por qué las ideas marxistas se encuentran todavía rondando el discurso educativo dominante de Occidente a pesar del aparente fin del legado marxista en el armario de la historia de los sueños revolucionarios perdidos?

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