El bello libro de Fernando Matamoros Ponce, sociólogo mexicano que vivió en Francia, es a la vez una obra de ciencia social, de historia y de sociología de las religiones, y la obra de un intelectual comprometido que ha elegido el campo de los indígenas y los oprimidos. Nos hace descubrir la génesis del neozapatismo, cuyas raíces se remontan lejos, siglos atrás: en las tradiciones culturales precolombinas, así como en el combate de los cristianos solidarios con los indios –la línea creyente que va de Bartolomé de Las Casas a monseñor Samuel Ruiz, pasando por Jerónimo de Mendieta, Antonio de Montesinos y Vasco de Quiroga– y en la fe de los “apóstoles” de la Independencia (los curas Hidalgo y Morelos).
Su análisis demuestra de modo convincente la potencia creativa de la tradición: los indígenas abrevan en su historia de vencidos, en su cultura ancestral, recursos de resistencia a la “modernización” impuesta por el Estado. No se equivoca al insistir en la importancia de los mitos en la génesis del imaginario rebelde de los neozapatistas. Nadie había previsto esto mejor que ese incorregible romántico y heterodoxo marxista que se llamaba José Carlos Mariátegui, profeta del socialismo indoamericano.
(del prefacio de Michael Löwy)
Pensar a contrapelo, Movimientos sociales y reflexión crítica, contiene una selección de artículos aparecidos en los diez años de existencia de la revista Bajo el Volcán, del Posgrado de Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Puebla.John Holloway, Sergio Tischler y Fernando Matamoros han sido orientadores de este proyecto. Los artículos que aquí se presentan tocan distintos temas y son heterogéneos en cuanto a las fuentes y tradiciones contenidas en ellos, pero tienen una unidad fundamental: cada uno de ellos se inscribe en la perspectiva crítica dirigida a abrir las categorías de la sociedad capitalista desde la centralidad teórica del antagonismo de las relaciones sociales en la forma social burguesa, y arroja una mirada desfetichizante de la lucha de clases, es decir, no identitaria y antipositivista; por cierto, una cuestión muy ligada a las actuales experiencias de los movimientos sociales en América Latina y Europa. De alguna manera, de tal forma se podría sintetizar lo que es el núcleo de la perspectiva teórica que señalamos con el nombre de teoría crítica. De allí, el título.
Constelación y renovación de la esperanza.
Prólogo de Luciana Ghiotto y Rodrigo Pascual, integrantes del Comité Editorial de Herramienta
Es para nosotros una gran alegría presentar este libro que publicamos conjuntamente desde Ediciones Herramienta y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Los diálogos y exposiciones que aquí transcribimos fueron parte del seminario "Zapatismo, reflexión teórica y subjetividades emergentes" realizado en noviembre de 2007 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Este seminario se desarrolló como parte del III Coloquio Internacional de Teoría Crítica y Marxismo Occidental, coorganizado con la Cátedra de Literatura Alemana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), y que contó con el auspicio del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) - Programa de Investigaciones Económicas sobre Tecnología, Trabajo y Empleo (PIETTE) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Asimismo en forma paralela, el profesor John Holloway tuvo a su cargo otro seminario, denominado "La crisis del trabajo abstracto".
John Holloway ¿Por qué Adorno?, y Autonomismo positivo y negativo • Adrian Wilding Flautistas de Hamelin y eruditos: sobre las últimas conferencias de Adorno • Alberto R. Bonnet Antagonismo y dife-rencia: la dialéctica negativa y el posestructuralismo ante la crítica del capitalismo contemporáneo • Darij Zadnikar Adorno y la posvanguardia • Michael Löwy y Eleni Varikas "El espíritu del mundo en las alas de un cohete" La crítica del progreso en Adorno • Sergio Tischler La cárcel conceptual del sujeto, el fetichismo político y la lucha de clases • Werner Bonefeld Praxis y constitucionalidad: Notas sobre Adorno • Marcel Stoetzler Todo lo fluido se convierte en piedra: sexo e individuo en el contexto moderno • Fernando Matamoros Solidaridad con la caída de la metafísica: negatividad y esperanza • José Manuel Martínez Distancia y mímesis: la teoría estética de Adorno en el arte y la literatura contemporáneos.
Introducción de los compiladores
I
Este no es un libro sobre Adorno. No está escrito por especialistas en Adorno y no expone un retrato completo y vigente de él y su obra. Está escrito, más bien, por un conjunto de personas que considera que para desarrollar el pensamiento anticapitalista es importante leer a Adorno y, en particular, profundizar su concepto de dialéctica negativa. El libro parte de una pregunta simple: ¿por qué, a pesar de todo, consideramos importante desarrollar las ideas de Adorno? La expresión "a pesar de todo" hace referencia a las dificultades de su lenguaje, pero sobre todo al hecho de que, cuando los estudiantes ocuparon el Instituto de Investigación Social de Frankfurt en enero de 1969, Adorno acabó por llamar a la policía para desalojarlo.
II
Este libro toma posición en una controversia político-teórica que se origina a partir del colapso de la Unión Soviética y de la concepción leninista de revolución. El debate gira en torno al significado de la dialéctica y de su papel en el pensamiento revolucionario.
Uno de los problemas fundamentales de los racionalismos científicos son los dioses, santos y vírgenes que no solamente no quieren "morir", sino que da la impresión de que se renuevan con mucha más fuerza en las realidades sociales, pues se observa un resurgimiento de lo irracional y de las religiones populares (Ramonet, 1999: 117-132). En este sentido ¿por qué los discursos, ritualizaciones y ceremonias del mundo moderno tienen que dialogar, conversar o pelearse con los seres del más allá que, según el pensamiento racionalista, no existen, son solamente ficciones, especulaciones, supersticiones, manipulaciones y demás construcciones del imaginario?
Oaxaca, Oaxaca la Antequera, ciudad convertida en el centro comercial del folklore, entre olvido y memoria, entre turismo y culturalismo, entre mezcal e historias, la capital y su centro se han vuelto también espacio y tiempo del calendario de los otros, los adoloridos. Expresan esa Constelación de grietas del pasado renaciendo junto con las del presente. "Erase una vez Oaxaca…" la que se hizo fama: comer tlayuda hecha a mano junto con chapulines cosechados en los campos, disfrutarlos bebiendo un mezcal por los campesinos y comprar artesanías, labor de manos deformadas por el trabajo y, para los que puedan, comprar obras plásticas de la corriente artística que se hizo famosa con el indigenismo y su constelación. Claro que eso se puede disfrutar junto al olvido de sus nativos, sus pobres rechazados de las cantinas desinfectadas por la cultura del poderoso. Parecía que todo iba por el buen camino del progreso y la civilización. Los miserables del Sur se subían al tren del Norte de la democracia y su civilización, se encerraban en los proyectos de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las nuevas cárceles de las maquiladoras, o abandonaban a sus familias para inmigrar al paraíso de los Estados Unidos de Norteamérica.
La otra campaña, el viento de abajo en el presente de la resistencia
"Cuentan estos antiguos que era el Yacoñooy un guerrero pequeño, pero valiente y audaz, que nada temía, por grande y poderoso que pareciera... Rió el sol, confiado en su poder y fortaleza, e ignoró al pequeño ser que, desde el suelo, lo retaba. Yacoñooy volvió a desafiarlo y así dijo: ‘No me espanta la fuerza de tu luz, tengo por arma el tiempo que en mi corazón madura’, y tensó su arco, apuntando la flecha al centro mismo del soberbio sol. Rió de nuevo el sol y apretó entonces el meridiano cinturón de fuego de su calor en torno al rebelde, para así más empequeñecer al pequeño. Pero el Yacoñooy se protegió con su escudo y ahí resistió mientras el mediodía cedía su lugar a la tarde. Impotente veía el sol cómo su fuerza disminuía al paso del tiempo, y el pequeño rebelde seguía ahí, protegido y resistiendo bajo su escudo, esperando el tiempo del arco y la flecha".