Martínez, Manuel

Miembro del consejo de redacción de la revista Herramienta y militante de Socialismo Libertario.

Un nuevo ensayo de interpretación de la realidad peruana

Perú, país emblemático de la cultura de Nuestra América, acumula una milenaria historia civilizatoria que no solo es subyacente a este siglo XXI: sus trazos emergen recreados desde la sociedad profunda, aquella que José María Arguedas supo interpretar en su magistral literatura.[1] Sin embargo, y es preciso subrayarlo para encontrar parangones y diferencias con otros países de la región, el Perú moderno, que surgiera como Estado en el siglo XIX, sigue siendo un país fragmentado no solo desde el punto de vista económico-social sino, particularmente, desde el punto de vista étnico y cultural. Esta fragmentación no es rígida o estática; no podría serlo en medio de los avatares del capitalismo realmente existente en este país y en Nuestra América: contiene movimientos intempestivos de diferentes sectores, ya sea del campesinado indígena tantas veces insurgente en la sierra, luchando por la tierra arrebatada; ya de los grandes fenómenos migratorios del campo a las ciudades más importantes, en especial a Lima, la vieja ciudad de blancos y criollos hoy plagada de mestizaje y de indígenas serranos que la invadieron en los últimos 40 o 50 años convirtiéndola en una “metrópoli caótica”; ya de los movimientos regionales populares, que luchan desde hace décadas contra el centralismo avasallador y al mismo tiempo excluyente de “las provincias”, y ahora, concretamente, contra la minería a cielo abierto, por la defensa del agua, del medio ambiente y de la vida en distintos puntos de la accidentada geografía peruana.

Alejandro Cánepa (1958-2010), ¡hasta el socialismo, siempre!

Alejandro Cánepa  (1958-2010)

 
Nuestro querido compañero Alejandro Cánepa se nos fue recientemente, el 8 de junio, luego de luchar por su vida durante varias semanas desde que sufriera un derrame cerebral. Ese “nos” es inmenso, contiene su compromiso militante indoblegable, la causa de la revolución y del socialismo que abrazó desde fines de los años ochenta, la satisfacción de luchar cotidianamente por un mundo mejor, su alegría siempre compartida…
Alejandro fue psicólogo y docente universitario. Pudo desarrollarse en la docencia por sus capacidades, sin duda, pero eligió enfocar su profesión a nivel social, trabajando con jóvenes adolescentes excluidos y judicializados por el sistema. Lo hizo con toda pasión, primero en Buenos Aires, luego en Rosario. Supo encontrar en ese trabajo una proyección de sus convicciones éticas y políticas. No fue uno más, no fue “normal”, era “el psicólogo” que los chicos y las chicas querían y buscaban. El que se disfrazaba de abuela para un video o el que jugaba al fútbol con ellos, aunque terminara rompiéndose el tendón de Aquiles. Su pasión nunca estuvo desdoblada, era la misma que nos transmitía en las luchas, en la militancia cotidiana, en las reuniones y en tantos momentos compartidos.
Desde que iniciamos la publicación de Herramienta, allá por 1996, Alejandro fue un entusiasta difusor de la revista. Luego, acarreando vicisitudes políticas y errores, él y quienes fundamos Socialismo Libertario nos alejamos por un tiempo. Volvimos, sin embargo, aprendiendo a reencontrarnos solidariamente, reiniciando un camino común, afirmando en la amplitud de pensamiento la búsqueda de la liberación. Volvimos, felizmente. Y Alejandro fue uno de los que volvió con gran satisfacción al espacio que siempre había sentido como suyo. Volvió a sentirse parte de Herramienta, no sólo difundiéndola, sintiéndose feliz de reencontrar a Aldo Casas, a Chiche Vázquez, a Néstor López... Se nos fue, es cierto, pero su bonhomía y su ternura, tantas veces demostrada, nunca podrá irse de nuestro colectivo.
Hermano nuestro, ¡hasta el socialismo, siempre!
 
Manuel Martínez
Por el Consejo de redacción
Junio de 2010

 

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