Martínez Andrade, Luis.

Sociólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla donde recibió las distinciones Cum Laude y Ad Honorem. Actualmente estudia el Doctorado en Sociología en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. En 2009 recibió el Primer Premio del Concurso Internacional de Ensayo “Pensar a Contracorriente”.

Réflexions sur la crise: Éco-socialisme ou Barbarie, de Arno Münster

Paris, L’Harmattan, París, 2009, 112 págs.  

 
La crisis estructural del sistema capitalista ha sido abordada desde distintas perspectivas teóricas y, también, desde muy diversas posiciones ideológicas. Indudablemente, las numerosas obras, artículos o tesis que han analizado dicha cuestión son muestra de la importancia y del significado del momento histórico por el que estamos atravesando, por tanto, es impostergable la discusión teórica y política de las propuestas que nos ofrecen algunos pensadores contemporáneos.
Arno Münster, reconocido filósofo franco-alemán, nos ofrece una obra que tiene por objeto, según sus propias palabras, “no sólo subrayar la profundidad de la crisis, sus orígenes y sus efectos desastrosos sino, a su vez, esclarecer su noción y dimensión filosófica” (p. 13), de ahí que su propuesta no debe pasar desapercibida por parte de los interesados en la creación de proyectos alternativos, puesto que podríamos privarnos de la posibilidad de extraer algunas pistas y, sobre todo de “pólvora”, por así decirlo, que serían de utilidad para la lucha. Por otra parte, si bien el texto tiene como cuestión axial la crisis actual, las reflexiones del autor varían en función del aspecto tratado dando como resultado un conjunto de ensayos, por ello, retomaremos algunos aspectos que nos parecen importantes del libro.    

 

Consideraciones en torno al hambre y a la natura dominata. Pertinencia del Principio Esperanza.

 

En las cincuenta y seis páginas del informe de los Objetivos de desarrollo del Milenio publicado por la Organización de las Naciones Unidas en 2009 observamos las secuelas más abyectas del sistema económico. Los funcionarios y burócratas de los principales organismos internacionales (OMC, FMI, BM, entre otros) esgrimen la “ayuda humanitaria” prestada en estos últimos años. Sin embargo, las buenas intenciones de erradicar la pobreza en 2015 se han visto desvanecidas por una realidad que presenta la cifra de 1.020 millones que sufren hambre diariamente[1]. Según el informe en 2005, por un lado el 51% de la población en África subsahariana vivía con menos 1,25 de dólar al día, mientras que, por el otro, la emisión de dióxido de carbono alcanzó la cifra de 28.275 millones de toneladas métricas. La deforestación arrasa 13 millones de hectáreas por año, lo que representa la superficie de un país como Bangladesh. La relación entre pobreza y deterioro ambiental es evidente. Incluso en el prólogo de dicho Informe, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon (ODM, 2009: 3), señala que “ha llegado la hora de llevar a cabo los cambios estructurales que son necesarios para avanzar más decididamente hacia un desarrollo y sostenibilidad más equitativos y hacer frente a la crisis climática”.

 

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