Martín, Facundo Nahuel

Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Realiza investigaciones sobre marxismo y teoría crítica de la sociedad. Integrante del Consejo de Redacción de Herramienta. Militante de Democracia Socialista

Nuevas investigaciones en teoría marxista del Estado. Sobre Antoine Artous et al., Naturaleza y forma del Estado capitalista (Buenos Aires: Herramienta, 2016)

Este nuevo libro colectivo puede enmarcarse en el debate de la “derivación” del Estado a partir de las relaciones de producción capitalistas. La publicación constituye una novedad de peso en el campo de la investigación marxista, tanto por la originalidad de los autores presentados como por el hecho de que el propio debate de la derivación ha permanecido relativamente desconocido en nuestro medio. En la tradición marxista y en los propios textos de Marx, como se suele repetir, la teoría del Estado ha constituido históricamente un nudo de dificultades. El debate de la derivación (que comenzó en Alemania en los años 70) intentó suplir esa carencia, construyendo una teoría del Estado a partir del despliegue dialéctico de las categorías de la crítica de la economía política, buscando deducir lógicamente la forma Estado de las articulaciones categoriales que estructuran el capital, el valor y la mercancía.
El propósito de la derivación es mostrar la correlación sistemática entre Estado y capital comprendidos como formas diferenciadas de una misma relación social. No se trata de reducir los asuntos de la política y el Estado a una base económica dada previamente, sino de deducir dialéticamente (por remisión a una totalidad de relaciones de carácter sistemático) la necesidad de la separación entre lo político y lo económico en el capitalismo. “Las formas capital y Estado son [...] formas diferenciadas asumidas por un mismo contenido: las relaciones sociales capitalistas” (Bonnet, 2007: 7-8). Los autores que reseñamos, por lo tanto, analizan desde diferentes ángulos la articulación sistemática y lógicamente necesaria entre Estado y capital.

Argentina: nueva etapa política, nuevas y viejas tareas para la izquierda

 
El macrismo en el gobierno: shock neoliberal y pragmatismo de derecha
Con el triunfo de Cambiemos en las últimas elecciones presidenciales, sumado a su inesperada victoria en la Provincia de Buenos Aires, se cristaliza un cambio de etapa en la política argentina. Escribimos unas incipientes líneas, a título estrictamente hipotético, tratando de echar luz sobre los nuevos fenómenos. Advertimos, sin embargo, que el proceso apenas está iniciando su curso y es difícil todavía comprender su sentido de totalidad. Entre otras razones, porque la misma nueva gestión gubernamental parece proceder con un criterio experimental, de ensayo y error, midiendo relaciones de fuerza, verificando su capacidad de acción e iniciativa. Este aporte tiene, por lo tanto, un carácter provisorio. Las elaboraciones que aquí compartimos intentan clarificar hacia dónde parece estar moviéndose la nueva etapa política, sin que sea posible hacer afirmaciones taxativas sobre su dinámica global.
Hemos analizado en otras instancias las condiciones que llevaron hasta acá. Por un lado, el propio kirchnerismo socavó las capacidades de movilización e intervención independiente de la clase trabajadora y los sectores populares, generando una correlación de fuerzas favorable a la clase dominante. Al integrar y disciplinar parcialmente el conflicto social, el kirchnerismo hizo retroceder los niveles de organización y combatividad de los sectores subalternos, generando las condiciones para una contra-ofensiva conservadora. Por otro lado, hoy la dinámica del capital impone sobre la política argentina sus históricos ciclos de alzas y bajas, que afectan de manera periódica al globo y en forma más virulenta a las economías periféricas. Combinados estos factores, se pusieron de manifiesto los límites del modelo de “desarrollo con inclusión”, que no cuestionó los pilares del capitalismo o significativamente del neoliberalismo y que se basó más en la verticalidad de la decisión estatal que en la lucha popular.

El capitalismo como patriarcado productor de mercancías y el protagonismo de las mujeres en los Movimientos de Trabajadores Desocupados

 
 
Contexto
 
La posibilidad de este artículo surge del cruce de experiencias teóricas y prácticas.[1] Por un lado, evidentemente, este trabajo no hubiera sido posible sin los trabajos de Roswitha Scholz, Norbert Trenkle y el grupo Krisis.[2] De no haber sido por esas lecturas, no habría accedido a comprender la naturaleza específica del patriarcado en el capitalismo y su vínculo con la construcción de las identidades obreras masculinas. Por otro lado, esta elaboración surge como reflexión en el seno de la práctica política. Durante un taller de formación política con un viejo compañero de los Movimientos de Trabajadores Desocupados de fines de los años noventa, aprendí que, para  organizar asambleas de base, crear comedores, cooperativas, etc., era clave convocar a “las doñas” de los barrios. El comentario sobre la importancia de convocar a “las doñas” (madres y a menudo también sostenes de familia) en la militancia territorial en general, se repitió más de una vez. Mientras que la mayoría de los “referentes” públicos y mediáticos del movimiento continuaron siendo hombres, en la cotidianidad de la organización de base, las mujeres de las barriadas se organizaron y politizaron temprana y decididamente.

La crítica materialista de Sohn-Rethel o “No lo saben, pero lo hacen”

 
I. Introducción
 
Escribimos este trabajo como una breve presentación de algunos aspectos del pensamiento de Alfred Sohn-Rethel (1899-1990) que, aunque representa una de las apropiaciones más originales de Marx, es escasamente conocido en Latinoamérica. Aunque sus ideas fueron muy cercanas a las de los pensadores teóricos de la llamada Escuela de Frankfurt –en especial, Theodor Adorno y, en menor medida, Walter Benjamin–, nunca se insertó formalmente en el Instituto de Investigación Social. Igualmente, pudo alcanzar, por sus reconocidos aportes, un cargo universitario en Bremen, pero recién en su vejez.

Pesimismo y emancipación política en el pensamiento de T. W. Adorno

A menudo se descarta o desprecia el pensamiento de Adorno tildándolo de pesimista. Cuando se trata de cifrar los límites y alcances del pesimismo adorniano, el debate entre los especialistas parece oscilar entre dos posiciones, una histórica y otra omnihistórica. La lectura histórica establece que el pesimismo de Adorno obedecería a causas contingentes, determinadas y potencialmente superables -aunque sea de forma oscura y vaga-. Según esta lectura Adorno se habría vuelto pesimista ante el desarrollo del fascismo y de las múltiples y perfeccionadas formas de dominio de la sociedad de masas, tanto más sutiles cuanto difíciles de combatir. La lectura omnihistórica, en cambio, establece que Adorno era pesimista de modo ineluctable y generalizado porque su concepción de la naturaleza humana lo era.

Al mismo tiempo, el problema del conflicto político -ligado al del pesimismo- resulta central para el marxismo hoy. De un lado, el marxismo es a menudo blanco de las críticas contra la “metafísica de la subjetividad”, sean o no de cuño posmoderno. Como intentaremos mostrar, tanto Jorge Dotti como Miguel Abensour cargan las tintas contra el carácter presuntamente absolutizante y sujeto-céntrico del pensamiento político marxista. Según estos autores, la crítica marxista del Estado estaría transida peligrosamente por supuestos no sólo utópicos, sino también -y peor aún- antropocéntricos y totalistas. Esos supuestos, se dice, conducen a la persecución paranoide de la diferencia antes que a la liberación de lo hombres. 
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