El título en español es una combinación de agitación política con reflexión teórica. Agrietar el Capitalismo es un imperativo político. Nos dice que nosotros somos el sujeto que con nuestras luchas ponemos en jaque al capitalismo, y la reflexión teórica El hacer contra el trabajo nos dice que además de focalizar las grandes movilizaciones que estamos viendo en Europa, África, etc. hay otro impulso olvidado en el antagonismo entre el trabajo abstracto, (trabajo asalariado), el comúnmente llamado trabajo y el hacer que el otra manera de producir que la impuesta por el dinero o sea la libre y social determinación de los hombres sobre el qué, el por qué, y el cómo producir lo que realmente necesita la humanidad para su supervivencia libre y armónica con la naturaleza.
El tema es apasionante, porque el trabajo, o su carencia, es central en la vida de cada uno. Su crisis nos involucra a todos porque lo que está en juego es más que los padecimientos de los explotados, ya que, al hambre y a las enfermedades que hoy sufren millones de seres humanos, se le suma la supervivencia del planeta amenazada por la voracidad del llamado “progreso” a que nos empuja el capitalismo.

En la sociedad moderna, la producción social se ha
desarrollado rápidamente creando nuevas relaciones de clase y destruyendo las
antiguas. Lo que determinó el desarrollo social no fue la lucha natural por la
existencia, sino el combate social por una u otra forma de organización social.
Paul Mattick (1973)
Ya al cierre del número anterior de nuestra revista Herramienta, John Holloway nos hizo llegar un trabajo del profesor Enrique Dussel titulado: "Dialogo con Holloway: sobre la interpelación ética, el poder, las instituciones, y la estrategia política". Dicho texto había sido presentado y leído por su propio autor en el debate sobre: Vigencia o no de la toma del poder en el marco de un proyecto emancipatorio, a partir del libro Cambiar el mundo sin tomar el poder (Holloway, 2002), y fue celebrado el 3 de mayo del 2004 en la sede de la UNAM de México[2] con la participación de Dussel, Holloway y Atilio Boron. Mis discrepancias con lo que se expresa en ese texto, por el peso de las palabras vertidas en él y sus inevitables consecuencias políticas, son el por qué de esta nota.
Karl Marx: Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Traducción del alemán de Miguel Vedda, Fernanda Aren y Silvina Rotemberg. Introducción de Miguel Vedda. Buenos Aires, Colección Colihue Clásica, 2004. 257 págs.
El lenguaje, tanto el oral como el escrito, se va modificando constantemente con el uso. Entonces, ¿por qué congelar en su tiempo a los textos clásicos?, ¿por qué dejarlos envejecer? Posiblemente ésta sea una de las acertadas razones por las que Ediciones Colihue se ha lanzado a la traducción actualizada de obras que han superado el paso del tiempo. Así la Colección Colihue Clásica reúne títulos de Aristóteles, Descartes, Shakespeare, Rimbaud, Baudelaire, Dostoievsky, Maquiavelo y de Karl Marx.
Pasados varios meses de la rebelión masiva en la Argentina de finales del 2001 que dio por tierra con dos gobiernos nacionales, y luego de un relativo regreso a la "normalidad institucional" tras las elecciones presidenciales de abril de este año, no son pocas las voces que se preguntan qué ha sido del grito ¡Que se vayan todos! que resonaba en aquellos días fuertemente a lo largo y a lo ancho de todo el país.
Para algunos analistas el "encauzamiento institucional" y el retrotraerse de las expresiones populares, como las asambleas barriales, las manifestaciones ante la banca, o la ausencia de cacerolazos en las calles estarían expresando que este grito no era más que una consigna rabiosa, pero desesperada e impotente, incapaz por sí misma de dar una respuesta positiva a lo que cuestionaba.