López, Néstor

Docente. Miembro del Consejo de redacción de Herramienta

Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el trabajo de John Holloway

Autor(es)

Ediciones Herramienta Buenos Aires 2011-06-27
 
El libro de la dignidad y de la lucha.  Una explicación a la indignación de los indignados
 
Ediciones Herramienta, ha editado el nuevo libro de John Holloway titulado Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el trabajo, (Crack capitalism, título original en inglés) que, según el propio autor, es como el “hijo”, o el segundo tomo (o la continuación) del que editáramos en el 2002, Cambiar el mundo sin tomar el poder. Ambos abordan las preguntas ¿cómo cambiar el mundo?¿Cómo evitar este camino hacia el precipicio a que nos lleva el capitalismo?

El título en español es una combinación de agitación política con reflexión teórica. Agrietar el Capitalismo es un imperativo político. Nos dice que nosotros somos el sujeto que con nuestras luchas ponemos en jaque al capitalismo, y la reflexión teórica El hacer contra el trabajo nos dice que además de focalizar las grandes movilizaciones que estamos viendo en Europa, África, etc. hay otro impulso olvidado en el antagonismo entre el trabajo abstracto, (trabajo asalariado), el comúnmente llamado trabajo y el hacer que el otra manera de producir que la impuesta por el dinero o sea la libre y social determinación de los hombres sobre el qué, el por qué, y el cómo producir lo que realmente necesita la humanidad para su supervivencia libre y armónica con la naturaleza. 

Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el trabajo de John Holloway

Autor(es)

 

Ediciones Herramienta Buenos Aires 2011-06-27
 
El libro de la dignidad y de la lucha.  Una explicación a la indignación de los indignados
 
Ediciones Herramienta, ha editado el nuevo libro de John Holloway titulado Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el trabajo, (Crack capitalism, título original en inglés) que, según el propio autor, es como el “hijo”, o el segundo tomo (o la continuación) del que editáramos en el 2002, Cambiar el mundo sin tomar el poder. Ambos abordan las preguntas ¿cómo cambiar el mundo?¿Cómo evitar este camino hacia el precipicio a que nos lleva el capitalismo?
El título en español es una combinación de agitación política con reflexión teórica. Agrietar el Capitalismo es un imperativo político. Nos dice que nosotros somos el sujeto que con nuestras luchas ponemos en jaque al capitalismo, y la reflexión teórica El hacer contra el trabajo nos dice que además de focalizar las grandes movilizaciones que estamos viendo en Europa, África, etc. hay otro impulso olvidado en el antagonismo entre el trabajo abstracto, (trabajo asalariado), el comúnmente llamado trabajo y el hacer que el otra manera de producir que la impuesta por el dinero o sea la libre y social determinación de los hombres sobre el qué, el por qué, y el cómo producir lo que realmente necesita la humanidad para su supervivencia libre y armónica con la naturaleza. 

Presentación

Autor(es)

 
Este dossier presentado por Herramienta ha sido posible gracias a la colaboración de los autores que hoy presentamos, así como la de los traductores, correctores, dibujantes, diagramadores y todos los que participaron en su realización. A todos ellos, nuestro agracedimiento.

El tema es apasionante, porque el trabajo, o su carencia, es central en la vida de cada uno. Su crisis nos involucra a todos porque lo que está en juego es más que los padecimientos de los explotados, ya que, al hambre y a las enfermedades que hoy sufren millones de seres humanos, se le suma la supervivencia del planeta amenazada por la voracidad del llamado “progreso” a que nos empuja el capitalismo.

Quino y Marx: trabajo, dignidad y rabia

Autor(es)

 
 
 
 
 
 
 
Salvador Lavado, más conocido como Quino, ocho años antes de crear su personaje Mafalda, publicó en la revista Dibujantes núm. 15, de julio/agosto de 1955 la tira de dibujos de asombrosa actualidad con la que abrimos este artículo.
En el primer cuadro nuestro hombre tiene traje de presidiario, está encadenado a un enorme grillo, hay un policía armado con fusil que lo controla y la piedra que martilla es enorme. En el último, se ha transformado en un obrero corriente, con el mameluco azul de aquellos años, está libre, ya no tiene puesto ni el grillo ni aparece el agente penitenciario, la piedra es ahora más reducida, su rostro de tristeza y enojo es el mismo que tenía en prisión, y el autor le ha agregado sordos insultos. La expresión de esplendorosa alegría que lo hacía ingenuamente feliz al dejar la cárcel y regresar a la libertad ya no existe, tampoco la actitud decidida del tercer cuadro cuando se dirige a las instituciones del empleo. Trabajando ha vuelto a sentir sufrimiento, dolor, y angustia. Está nuevamente dominado, ahora sin cadenas de hierro y sin guardia armado. 

Aporte al debate sobre el trabajo abstracto

Autor(es)

Buenos Aires, 9 de diciembre del 2006
 
Querido Ricardo [Dr. Ricardo Antunes]:
 
Alentado por la charla que tuvimos en tu último viaje donde hablamos sobre la tensión entre trabajo concreto y trabajo abstracto en la empresa recuperada Chilavert y por unas cartas que estoy intercambiado sobre el tema con un compañero a raíz de unas jornadas sobre trabajo precario retomo el diálogo sobre aspecto del trabajo.
Lo hago a partir de tu gentil respuesta en donde me envías el original del CapítuloV de tu nuevo libro El Caracol y su concha inédito en castellano, en donde destacas que están desarrolladas las diferencias que te señalé en mi anterior carta.

Debate Holloway - Dussel - Boron, en la UNAM. Discrepando con Dussel

Autor(es)

En la sociedad moderna, la producción social se ha
desarrollado rápidamente creando nuevas relaciones de clase y destruyendo las
antiguas. Lo que determinó el desarrollo social no fue la lucha natural por la
existencia, sino el combate social por una u otra forma de organización social.
Paul Mattick (1973)

Ya al cierre del número anterior de nuestra revista Herramienta, John Holloway nos hizo llegar un trabajo del profesor Enrique Dussel titulado: "Dialogo con Holloway: sobre la interpelación ética, el poder, las instituciones, y la estrategia política". Dicho texto había sido presentado y leído por su propio autor en el debate sobre: Vigencia o no de la toma del poder en el marco de un proyecto emancipatorio, a partir del libro Cambiar el mundo sin tomar el poder (Holloway, 2002), y fue celebrado el 3 de mayo del 2004 en la sede de la UNAM de México[2] con la participación de Dussel, Holloway y Atilio Boron. Mis discrepancias con lo que se expresa en ese texto, por el peso de las palabras vertidas en él y sus inevitables consecuencias políticas, son el por qué de esta nota.

Karl Marx - Manuscritos económico-filosóficos de 1844

Autor(es)

Karl Marx: Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Traducción del alemán de Miguel Vedda, Fernanda Aren y Silvina Rotemberg. Introducción de Miguel Vedda. Buenos Aires, Colección Colihue Clásica, 2004. 257 págs.

El lenguaje, tanto el oral como el escrito, se va modificando constantemente con el uso. Entonces, ¿por qué congelar en su tiempo a los textos clásicos?, ¿por qué dejarlos envejecer? Posiblemente ésta sea una de las acertadas razones por las que Ediciones Colihue se ha lanzado a la traducción actualizada de obras que han superado el paso del tiempo. Así la Colección Colihue Clásica reúne títulos de Aristóteles, Descartes, Shakespeare, Rimbaud, Baudelaire, Dostoievsky, Maquiavelo y de Karl Marx.

La insumisión de la utopía (Acerca del ¡Que se vayan todos!)

Pasados varios meses de la rebelión masiva en la Argentina de finales del 2001 que dio por tierra con dos gobiernos nacionales, y luego de un relativo regreso a la "normalidad institucional" tras las elecciones presidenciales de abril de este año, no son pocas las voces que se preguntan qué ha sido del grito ¡Que se vayan todos! que resonaba en aquellos días fuertemente a lo largo y a lo ancho de todo el país.

Para algunos analistas el "encauzamiento institucional" y el retrotraerse de las expresiones populares, como las asambleas barriales, las manifestaciones ante la banca, o la ausencia de cacerolazos en las calles estarían expresando que este grito no era más que una consigna rabiosa, pero desesperada e impotente, incapaz por sí misma de dar una respuesta positiva a lo que cuestionaba.

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