Logiudice, Edgardo

Abogado y ex-docente de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires y co-autor -junto a Leandro Ferreyra y Mabel Thwaytes Rey- de Gramsci Mirando al Sur, Buenos Aires, K&ai, 1994. Integró el Colectivo editorial de DOXA. Es autor de numerosos artículos y ensayos en publicaciones de Francia, Italia y nuestro país, referidos a las problemáticas de la pobreza, la propiedad, el Estado, la representación y la crítica a la ideología. Autor de Agamben y el Estado de Excepción, Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2007. Integra el Consejo de redacción de Herramienta

Tinta roja de Žižek. Opinión sobre opinión.

En el Suplemento Ñ de Clarín del 17/12/2011 el filósofo Slavoj Žižek, reconocido marxista, opina sobre de Ocupemos Wall Street.
Sostiene que los manifestantes pusieron de relieve dos puntos clave: que el sistema capitalista tiene consecuencias destructivas y que la globalización económica reduce la legitimidad de las democracias occidentales. “Pensemos –dice – en los millones que se perdieron debido a la especulación financiera desenfrenada”, “las grandes transacciones económicas que dependen de los agentes internacionales no pueden ser controladas por los mecanismos democráticos, que por definición se listan a los estados-naciones”, “ a las formas institucionales democráticas les es cada vez más difícil representar los intereses vitales de las personas”. En suma, la especulación financiera desenfrenada hace que se pierdan millones y la falta de control impide que las instituciones democráticas pierdan legitimidad porque no pueden representar los intereses vitales de las personas.

El marxismo y el consumo

El consumo ¿es una nueva forma de apropiación del trabajo ajeno?
 
 
Dedico este trabajo a Leandro Ferreyra, con quien aprendí a leer El Capital. Aun no sé si bien o mal.
 
 
Importancia política de la pregunta
 

El marxismo y la propiedad privada. ¿Hay una nueva propiedad privada?

Dedico este trabajo a Silvio Schachter, instigador de este ilícito con cierto comentario sobre alguna de estas hipótesis.
 
Importancia del tema
 
Sospecho que la propiedad privada clásica, es decir el derecho que se puede hacer valer contra todos, incluido el Estado, de usar, percibir los frutos y disponer, y aun destruir una cosa, ha quedado socialmente relegado, entre otros a un sector no irrelevante de pobres. Quiero decir que la gran propiedad privada aprovecha a un sector restringido, ha cambiado y hasta eliminado alguno de sus caracteres, y éstos influyen sobre las anteriores y, ahora, subordinadas formas de propiedad. Del mismo modo que algunas formas precapitalistas subsistieron subordinadas al modo de producción y apropiación capitalista.

Jacques Texier Un “gramsciano” francés que se enfrentó a Bobbio.

Murió en enero. Merece ser recordado, no sólo por su célebre disputa en el congreso de Cagliari (1967)[1] donde indaga sobre la complejidad del concepto de sociedad civil en Gramsci para refutar a uno de los “grandes interlocutores culturales”, como dice Stefano Petrucciani del Partido Comunista Italiano, sino por toda su obra filológica de interpretación de Marx y Engels.
“Espíritu indócil” dice Jacques Bidet, con quién compartió la dirección de Actuel Marx durante diez años. Fue Texier quien le puso el nombre, siendo ya miembro de CNRS y del Centre d´Etudes et de Recherches Marxistas, que animaban entre otros Georges Labica y Lucien Sève. 

Los modos de producción y las formas de apropiación. Apunte cuasi marxista

 

En homenaje a Abel García Barceló, a treinta años de su obra “Sociedad y derecho”
 
El despojo
 
“[…] porque los bancos, los ban­queros, los de la Bolsa, en resumen, todos los que se ocu­pan de asuntos de dinero no pueden ser más que unos estafadores. A la fuerza, señor mío. Y, si quiere, se lo ex­plico. ¿Usted ha leído por casualidad un libro que se lla­ma El capital, de Marx? —Lo he hojeado —contestó Montalbano— ¿Usted es comunista? — ¡Adelante, Turí! El comisario, que no había comprendido la respues­ta, lo miró, perplejo. Y, además, ¿quién era el tal Turi? Lo supo un instante después, cuando el loro […] carraspeó yse puso a cantar La Internacional. La cantaba tan bien que Montalbano experimentó en su fuero interno una oleada de añoranza.” Policial de CAMILLERI, Andrea. El olor de la noche, Barcelona, 2008. Ed. Salamandra, 223 Págs. p. 66.

 

La dialéctica como lógica filosófica en Gramsci. Reportaje al filósofo italiano Giuseppe Prestipino

 

Prestipino acaba de cumplir 88 años el 1º de mayo. Este filósofo hace honor a la “Tesis 11”. Titular de la cátedra de Filosofía de la Historia de la Universidad de Siena por muchos años, hoy la vida lo encuentra peleando activamente contra la discriminación de los inmigrantes, como lo encontró a los 25 años la expulsión de Libia por su actividad en la Unión Sindical y, de vuelta a su Sicilia, participando en el movimiento campesino por la tierra.
Asume deliberadamente la impronta de Gramsci. Su vasta obra constituye una resignificación de su dialéctica y sus categorías.
En la página web de Herramienta se halla una exhaustiva reseña de su pensamiento y su obra.  
 
Dada tu larga trayectoria en la tradición marxista, como militante político y como pensador (si es que ambos aspectos se pueden distinguir)¿puedes hacernos un sintético “balance” de la misma?
 
En estos últimos tiempos mi trabajo teórico-político es fragmentario y conjuga intereses heterogéneos. “Dejadme entonces poner juntas cada cosa como vienen. El orden se hará después” (...) “la cosecha debe al menos ser segada, para recogerla en gavillas no dejarán de llegar días propicios” (así escribía Goethe, en su Viaje a Italia). A mí me faltarán los “días propicios”, ya es demasiado tarde. ¿Es posible “poner juntas” dos cosas en apariencia incompatibles: una teoría trascendental “supra-histórica” del pasado humano y la contingencia de una “sub-crónica” de nuestro presente cultural-político y económico-social? En mis últimos escritos se encuentra esa tentativa, acentuando ora el lado teórico, ora el debate interesado por el presente político. En otros trabajos precedentes he interpretado, libremente, la filosofía de Gramsci con una particular atención dirigida a la versión gramsciana de la dialéctica, versión en la cual la derivación hegeliana del método-sistema dialéctico y su “inversión” en el pensamiento de Marx arriban a desarrollos originales, porque un módulo que se presentaba como unívoco y, en su univocidad, recurrente, deviene en cambio poliédrico y variable en función de los tiempos históricos, de las relaciones entre opuestos o entre distintos y de los cotejos entre los diversos caracteres nacionales. Pero la dialéctica como lógica filosófica en Gramsci tiene el objetivo de comprender, sobre todo, el presente (y de descubrir las estrategias idóneas para su posible transformación). Estudiar el pasado es, para él, interrogarse sobre el presente. En mis trabajos busco definir también los tiempos pasados en sus itinerarios conclusos y dar un nombre a las “grandes épocas” en las que pensaba Marx en algunas de sus anotaciones al margen del El Capital. Pensar filosóficamente los tiempos históricos con la ayuda de Gramsci para mí significa, ahora, llamar “dominio” al primado de la economía en la época primitiva y al de la cultura en la época moderna; llamar “hegemonía” al primado de lo económico social pre-moderno o al primado “intelectual y moral” en el futuro trans-moderno. Y significa dialectizar la relación histórica entre cuatro “città” que, haciendo eco libremente a las sucesiones históricas propuestas por Sorel (un autor que influyó sobre el joven Gramsci) podría denominar la cité économique, la cité sociale, la cité savante y la cité morale

Operatividad de la biopolítica. Ámbito de historicidad

 Agradezco a mi hija Ana Logiudice su orientación en la lectura de Foucault.

 
1. La sospecha
 
Cuando escribí Agamben y el estado de excepción intuí que la expresión biopolítica tenía algo de redundancia. Me preguntaba a qué otra cosa se podía referir la política sino a la vida. Me conducían a ello las lecturas de Negri y de Agamben, donde sospeché cierto abuso. Es decir una utilización de una generalidad tal que todo podía ser biopolítico. De ese modo, en la indistinción, su operatividad determinativa se nulificaba. Tanto desde el ángulo de la especificidad histórica, como de su fecundidad política.
El librito se publicó y allí quedó el asunto. Insatisfecho. Molesto por el estado de sospecha y la imprecisión de lo meramente intuido. En suma, duda e inquietud.
Tal como parece, si no quién acuñó la expresión, al menos quien la hizo célebre fue Foucault. Ineludible, entonces, bucear allí. Al menos en lo que está traducido hasta ahora al castellano. 

Marxismo ¿hipótesis o teoría?

 

Bidet, filósofo. Duménil, economista. Ambos, miembros de la redacción de Actuel Marx y presidentes del Congrès Marx Internacional, nos proponen Otro marxismo para otro mundo. [1] Han visitado nuestro país y han sido traducidos aquí. Es conocida la obra de Duménil (con Lévy) Crisis y salida de la crisis. Orden y desorden neoliberales; y de Bidet, Teoría de la Modernidad. Sus enfoques teóricos son sintetizados y sistematizados en este libro al que nos referiremos. Las diferencias entre ellos son asumidas, expresándolas y resueltas acordando una terminología para exponer el discurso común. Un discurso presentado con entidad de teoría. Intentaremos en lo que sigue presentarla sumariamente.

 

Agamben y el estado de excepción. Una mirada marxista. Presentación

División social del trabajo, relaciones capitalistas de apropiación, modo de producción cultural, ideologías: la primera parte del libro explicita una determinada visión de la tradición marxista y el personal uso que de la misma se presenta.

Clarificadas así cuestiones terminológicas y establecido el punto de vista inicial, el resto de la obra dialoga con los influyentes paradigmas jurídicos de Giorgio Agamben y con la aguda denuncia que el filósofo italiano formula del "estado de exepción" que signa el actual momento de la vida humana.

Diálogo fructífero, por cuanto permite un crítico examen del "estado de contractualidad" propio de la modernidad capitalista y el Estado, incluyendo su actual deriva que entroniza la pura heteronomía, la condena a la nuda vita... En contraposición a lo cual surge la probabilidad de lo que Logiudice llama la nuova vita: la posibilidad de que quienes vivimos en los barrios pobres del planeta asumamos la lucha por la supervivencia de la especie como proyecto vivo, una lucha política que comprenda la lucha por la generación de normas colectivas autónomas.

Así, Ediciones Herramienta cumple con acercar a los lectores una nueva contribución al pensamiento crítico.

Heréticas. Herejías del capital financiero

"El rico manda al pobre; y quien toma prestado se hace siervo de aquél que le presta".
Libro de los Proverbios 22,7.

De las ideologías heréticas

Mi intención no es mirar la cuestión desde el ángulo de un economista, sencillamente porque no lo soy. No obstante creo que el tema merece una mirada desde el punto de vista de las ideologías.

Para iniciar mi discurso diré que me apoyo en lo que yo estimo se puede interpretar como la concepción de las ideologías en Gramsci, al menos en sus escritos de los años 193l-1932, en relación al manual de Bujarin y a la filosofía de Benedetto Croce.

De esa interpretación quiero señalar algunas cuestiones.

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