Murió en enero. Merece ser recordado, no sólo por su célebre disputa en el congreso de Cagliari (1967)[1] donde indaga sobre la complejidad del concepto de sociedad civil en Gramsci para refutar a uno de los “grandes interlocutores culturales”, como dice Stefano Petrucciani del Partido Comunista Italiano, sino por toda su obra filológica de interpretación de Marx y Engels.
Agradezco a mi hija Ana Logiudice su orientación en la lectura de Foucault.
División social del trabajo, relaciones capitalistas de apropiación, modo de producción cultural, ideologías: la primera parte del libro explicita una determinada visión de la tradición marxista y el personal uso que de la misma se presenta.
Clarificadas así cuestiones terminológicas y establecido el punto de vista inicial, el resto de la obra dialoga con los influyentes paradigmas jurídicos de Giorgio Agamben y con la aguda denuncia que el filósofo italiano formula del "estado de exepción" que signa el actual momento de la vida humana.
Diálogo fructífero, por cuanto permite un crítico examen del "estado de contractualidad" propio de la modernidad capitalista y el Estado, incluyendo su actual deriva que entroniza la pura heteronomía, la condena a la nuda vita... En contraposición a lo cual surge la probabilidad de lo que Logiudice llama la nuova vita: la posibilidad de que quienes vivimos en los barrios pobres del planeta asumamos la lucha por la supervivencia de la especie como proyecto vivo, una lucha política que comprenda la lucha por la generación de normas colectivas autónomas.
Así, Ediciones Herramienta cumple con acercar a los lectores una nueva contribución al pensamiento crítico.
"El rico manda al pobre; y quien toma prestado se hace siervo de aquél que le presta".
Libro de los Proverbios 22,7.
De las ideologías heréticas
Mi intención no es mirar la cuestión desde el ángulo de un economista, sencillamente porque no lo soy. No obstante creo que el tema merece una mirada desde el punto de vista de las ideologías.
Para iniciar mi discurso diré que me apoyo en lo que yo estimo se puede interpretar como la concepción de las ideologías en Gramsci, al menos en sus escritos de los años 193l-1932, en relación al manual de Bujarin y a la filosofía de Benedetto Croce.
De esa interpretación quiero señalar algunas cuestiones.