
El ecosocialismo es una corriente política basada en una constatación esencial: la protección de los equilibrios ecológicos del planeta, la preservación de un medio favorable para las especies vivientes –incluida la nuestra– son incompatibles con la lógica expansiva y destructiva del sistema capitalista. La búsqueda del “crecimiento” bajo la égida del capital nos conduce, en efecto, a corto plazo –los próximos decenios–, a una catástrofe sin precedentes en la historia de la humanidad: el calentamiento global.
Nueva traducción realizada para esta edición por Silvia Nora Labado desde el original en francés La théorie de la révolution chez le jeune Marx
Prefacio del autor
¿Marx está muerto?
Este libro fue publicado por primera vez en 1970, en ediciones Maspero, en la colección “Bibliothèque socialiste”, dirigida por el añorado Georges Haupt. Fue traducido al italiano, español (siete ediciones), japonés e inglés. Curiosamente, suscitó más interés en el mundo anglosajón que en Francia: algunas obras, como el muy conocido libro del marxista norteamericano Hal Draper, Marx’s Theory of Revolution [La teoría de la revolución de Marx] (N. Cork, MR Press, 1977), se inspiraron ampliamente en él (y no solo en lo que concierne al título).
La edición de 1970 tenía un último capítulo, consagrado a la cuestión del partido y de la revolución después de Marx: en algunas decenas de páginas, intentaba evaluar el centralismo de Lenin, el “espontaneísmo” de Rosa Luxemburg, las relaciones complejas de Trotsky con el bolchevismo, la evolución de Gramsci a partir de los consejos obreros de Turín hasta su teoría del partido como “Príncipe Moderno”; finalmente, la síntesis teórica de Lukács en Historia y conciencia de clase (1923). Evidentemente, se trataba del tema de otro libro: era imposible tratar a estos autores de manera adecuada en un número tan limitado de páginas. Esta es la razón por la cual preferí suprimir esta sección en la actual reedición. Simplemente agregaría que no ocultaba cierta simpatía (crítica) por las ideas de Rosa Luxemburg y de León Trotsky: en realidad, mi lectura del joven Marx era, en gran medida, de inspiración “luxemburguista”.

Daniel Bensaïd[1] nos ha dejado. Es una pérdida irreparable, no solamente para nosotros, sus amigos, sus camaradas de lucha, sino para la cultura revolucionaria. Con su irreverencia, su humor, su generosidad, su imaginación, había sido un raro ejemplo de intelectual militante, en el sentido fuerte de la expresión. Recuerdo nuestras largas conversaciones, a veces discusiones, alrededor de una mesa, sobre todo a la hora entre el postre y el café, en “Le Charbon”, su restaurante preferido. No estábamos siempre de acuerdo, lejos de ello, pero ¿cómo no amar y no admirar su extraordinaria creatividad y, sobre todo, su espíritu, anti y contra todo, de resistencia a la infamia del orden establecido?
El bello libro de Fernando Matamoros Ponce, sociólogo mexicano que vivió en Francia, es a la vez una obra de ciencia social, de historia y de sociología de las religiones, y la obra de un intelectual comprometido que ha elegido el campo de los indígenas y los oprimidos. Nos hace descubrir la génesis del neozapatismo, cuyas raíces se remontan lejos, siglos atrás: en las tradiciones culturales precolombinas, así como en el combate de los cristianos solidarios con los indios –la línea creyente que va de Bartolomé de Las Casas a monseñor Samuel Ruiz, pasando por Jerónimo de Mendieta, Antonio de Montesinos y Vasco de Quiroga– y en la fe de los “apóstoles” de la Independencia (los curas Hidalgo y Morelos).
Su análisis demuestra de modo convincente la potencia creativa de la tradición: los indígenas abrevan en su historia de vencidos, en su cultura ancestral, recursos de resistencia a la “modernización” impuesta por el Estado. No se equivoca al insistir en la importancia de los mitos en la génesis del imaginario rebelde de los neozapatistas. Nadie había previsto esto mejor que ese incorregible romántico y heterodoxo marxista que se llamaba José Carlos Mariátegui, profeta del socialismo indoamericano.
Las presentes crisis económica y ecológica son parte de una coyuntura histórica más general: estamos enfrentados con una crisis del presente modelo de civilización, la civilización Occidental moderna capitalista/industrial, basada en la ilimitada expansión y acumulación de capital, en la “mercantilización de todo” (Immanuel Wallerstein), en la despiadada explotación del trabajo y la naturaleza, en el individualismo y la competencia brutales, y en la destrucción masiva del medio ambiente. La creciente amenaza de ruptura del equilibrio ecológico apunta a un escenario catastrófico –el calentamiento global– que pone en peligro la supervivencia misma de la especie humana. Enfrentamos una crisis de civilización que demanda un cambio radical.[1]
Ecosocialismo es un intento de ofrecer una alternativa civilizatoria radical, fundada en los argumentos básicos del movimiento ecológico, y en la crítica marxista de la economía política. Opone al progreso destructivo capitalista (Marx) una política económica basada en criterios no monetarios y extraeconómicos: las necesidades sociales y el equilibrio ecológico. Esta síntesis dialéctica, intentada por un amplio espectro de autores, desde James O’Connor a Joel Kovel y John Bellamy Foster, y desde André Gorz (en sus escritos juveniles) a Elmar Altvater, es al mismo tiempo una crítica de la “ecología de mercado”, que no desafía el sistema capitalista, y del “socialismo productivista”, que ignora la cuestión de los limites naturales.
The present economical and ecological crisis are part of a more general historical conjoncture : we are confronted with a crisis of the present model of civilization, the Western modern capitalist/industrial civilization, based on unlimited expansion and accumulation of capital, on the “commodification of everything” (Immanuel Wallerstein), on the ruthless exploitation of labour and nature, on brutal individualism and competition, and on the massive destruction of the environment. The increasing threat of the breakdown of the ecological balance points towards a catastrophic scenario - global warming - that puts in danger the survival itself of the human species. We are facing a crisis of civilization that demands radical change.[1]
El movimiento altermundialista es sin duda alguna el más importante fenómeno de resistencia antisistémica a comienzos del siglo XXI. Esta vasta nebulosa, esta suerte de “movimiento de movimientos”, que se manifiesta en forma visible cuando se realizan los Foros Sociales –regionales o mundiales– y las grandes manifestaciones de protesta –contra la Organización Mundial de Comercio, el G 8 o la guerra imperialista en Irak– no corresponde a las formas habituales de la acción social o política. Es una amplia red descentralizada, múltiple, diversa y heterogénea, que asocia sindicatos obreros y movimientos campesinos, ONGs y organizaciones indígenas, movimientos de mujeres y asociaciones ecológicas, intelectuales y jóvenes activistas. Lejos de ser una debilidad, esta pluralidad es una de las fuentes de la fuerza, crecimiento y expansión del movimiento.
Dear John,
Sorry for the delay, but finally I had the time - and the plesure - to read your book. It is a remarkable essay, thought-provocative and truly radical - in the original sense of the word, “ going to the roots of the problems ”. It brings to the fore, in an impressive way, the critical and subversive power of negativity.
Before I try to map my areas of agreement and disagreement with you, let me first briefely state my own standpoint, my own political and philosophical options, which are the “ position ”, the Sitz-im-Leben , from where I try to assess your contribution.