Koval, Martin Ignacio

Dr. en Letras. Docente en la cátedra de Literatura Alemana (Facultad de Filosofía y Letras, UBA) y becario postdoctoral de Conicet. Dirección de correo electrónico: martinkoval@filo.uba.ar.

La lectura lukácsiana de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, de J. W. Goethe

 
1. Introducción
 
Presentación del tema
 
La lectura que György Lukács hace de la novela de formación Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1795/96) en Teoría de la novela (1914/5; publ. como libro en 1920), “La novela [como epopeya burguesa]” (1935) y Goethe y su época (1936; publ. 1947) puede ser entendida como respuesta a dos planteos anteriores acerca de la misma: de G. W. F. Hegel (Estética, de 1818-1829, aunque publicada recién en 1835-1838) y Wilhelm Dilthey (Vida y poesía, de 1906), concretamente. Esta respuesta está basada en una interpretación –con matices específicos en cada caso– de la goetheana “Sociedad de la Torre”,[1] motivo literario en el cual el autor de El alma y las formas ve, por un lado, la representación de la posibilidad de una relación no alienada entre los hombres al interior de la sociedad capitalista-burguesa (en esto se funda el distanciamiento crítico tanto de Hegel como de Dilthey) y, por otro y por esto mismo, las limitaciones propias del clasicismo alemán.

Rebelión y melancolía. El romanticismo a contracorriente de la modernidad, de Michael Löwy y Robert Sayre

Trad. de Graciela Montes.
Buenos Aires, Nueva Visión, 2008, 256 págs.
 
La traducción al castellano de Révolte et mélancolie. Le romantisme à contre-courant de la modernité, de Michael Löwy y Robert Sayre –publicado por primera vez en 1992–, bajo el título Rebelión y melancolía. El romanticismo a contracorriente de la modernidad, da cuenta de la actualidad que revisten las tesis allí planteadas.
Los autores parten de la comprobación de que el romanticismo no ha sido adecuadamente entendido por la crítica (refieren, entre otros, a los trabajos de M. H. Abrams, René Wellek, Morse Peckham, Henry Remak, Jacques Droz, Irving Babbitt, John Bowle, Isaiah Berlin, Henri Peyre y A. J. George) para proponer, amparándose en las consideraciones de Karl Mannheim, Raymond Williams y, sobre todo, Georg Lukács –de quien rescatan su término de anticapitalismo romántico– y Lucien Goldmann –de quien toman su concepto de estructura mental colectiva o visión del mundo y sus ideas acerca de la novela–, que aquel “representa una crítica de la modernidad, es decir de la civilización capitalista moderna, en nombre de valores y de ideales del pasado (precapitalista, premoderno)” (28).
Esta definición los lleva a determinar que el romanticismo se inicia en el siglo XVIII, con el advenimiento del capitalismo (lo cual hace superflua la distinción entre prerromanticismo y romanticismo), y que no ha concluido aún. Por otro lado, les permite incluir tanto variantes retrógradas como revolucionarias dentro del movimiento: la crítica romántica de la modernidad capitalista se asocia a la experiencia de una pérdida, la cual, a su vez, provoca el sentimiento de la nostalgia, y esta bien puede tener que ver con una mirada puesta, de manera más o menos revolucionaria, en el porvenir.
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