El ataque terrorista en Nueva York y Washington el 11 de septiembre ha sido comparado con Pearl Harbour y el hundimiento del Kursk. Michail Gorbachov vio un paralelo con Chernobyl, una comparación más justa si tomamos en cuenta el impacto y la ignominia experimentada por el aparato del gobierno norteamericano. En ambos casos hemos visto primero la incompetencia y la desidia, para luego pasar a los desesperados esfuerzos por salvar el "honor del uniforme".
Sin embargo, hay una comparación que no hemos oído hasta ahora: la del incendio del Reichstag. La histeria antiárabe y antimusulmana que ha barrido al mundo entero desde la catástrofe nos obliga al paralelo con lo ocurrido en los años treinta.