Werner Bonefeld, Richard Gunn, John Holloway y Sergio Tischler, autores de los trabajos contenidos en el presente volumen, vienen todos de una tradición compartida, conocida como Open Marxism (Marxismo Abierto). Los textos que aquí presentamos no han sido escritos explícitamente para este libro, pero todos surgen de una preocupación similar: ¿cómo entender la importancia de "clase" y "lucha de clases" en la situación actual? La idea central del enfoque del Marxismo Abierto es que todas las categorías del pensamiento deben entenderse como abiertas, simplemente porque son conceptualizaciones de la lucha social.
¿Sirve el concepto de "lucha de clases" para comprender y fortalecer la oleada actual de luchas en contra del capitalismo neoliberal?
Probablemente, para la mayoría de la gente, el concepto de ‘clase’ sea irrelevante. Pensemos en el levantamiento zapatista, la ‘guerra de gas’ en Bolivia, la rebelión del 19/20 de diciembre de 2001 en Argentina, el movimiento altermundista o el movimiento en contra de la guerra en Iraq. Son todas luchas en contra del capitalismo (o al menos la forma actual del capitalismo), pero ¿son luchas de clases? ¿Son luchas de la clase trabajadora?
Ciertamente se podría señalar que la clase trabajadora está activa en todas estas luchas: se pueden mencionar las fábricas tomadas y los piqueteros en Argentina, el papel de los sindicatos en Bolivia, la experiencia proletaria de algunos de los indígenas en Chiapas, la presencia de los sindicatos en Seattle, etcétera. Pero al mismo tiempo, la sola referencia a la presencia física de la clase trabajadora en estas luchas no es suficiente. Es cierto que la clase trabajadora está presente, pero ¿significa esto que las luchas se puedan entender como luchas de clase? ¿Hace justicia el concepto de lucha de clase a la riqueza y diversidad enorme de estas luchas?
Para los jóvenes en particular, la crítica al capitalismo es obvia, pero la noción de lucha de clases muchas veces les parece irrelevante para la lucha por otro mundo. Muchos prefieren usar otros conceptos (como "multitud") para hablar del sujeto de estas luchas.
Los artículos de este libro sostienen que el concepto de ‘lucha de clases’ es esencial para comprender los conflictos actuales y al capitalismo en general. Pero entendiendo como ‘clase’ un polo del antagonismo social, como lucha, y no sociológicamente como grupo de personas.
Querido Andrés,
Primero te pido una gran disculpa por no haber escrito antes. Estaba muy ocupado con una ronda de presentaciones aquí en México. Apenas estoy regresando a la normalidad.
También primero (hay que romper con la lógica del capital), por supuesto que te ubico y te agradezco mucho por todo lo que hiciste para la organización de la semana en Argentina y el envío de los libros.
Muchas gracias por tus comentarios. Nada más voy a contestar de forma rápida ahora, en la esperanza que podamos seguir después.
Los artículos que integran esta obra no se pueden clasificar como parte de una "escuela" científica o filosófica en los términos académicos tradicionales. Tienen en común la crítica al proceso de reificación que se encuentra en el centro de la elaboración teórica del marxismo ortodoxo y de los marxismos de corte cientificista. Comparten la idea de que el pensamiento de Marx es científico en un sentido nuevo, es decir, crítico de la ciencia positiva: en el centro no está la sociedad entendida como un objeto que la ciencia interpreta de manera neutra e imparcial (objetivamente), sino la lucha de clases. Vale decir, entonces, que las categorías de la sociedad capitalista no pueden ser interpretadas como crítica si se las viera con una lente que las redujese a categorías meramente objetivas, es decir, a categorías que sean el resultado de un proceso social independiente del conflicto y de la lucha. Los ensayos presentados comparten la tesis radical de que no existe objetividad independientemente de la lucha de clases en la sociedad capitalista; son, por lo tanto, elaboraciones, en su mayor parte teóricas, de distintos aspectos de la realidad capitalista desde esa clave. Por esta razón, pueden ser interpretados como parte de una lucha; son, de hecho, una lucha, no una interpretación "objetiva" de la realidad, separada, por lo mismo, de aquélla.
Reply to Michael Löwy (leer artículo)
1) I also liked your chapters on Fetishism and Fetishisation. Your developments on “ doing ” and “ done ”, starting from Marx and Lukacs, are very illuminating. I’m not sure however, that I quite understand your concept of the “ flow of doing ”. As an exemple of the breaking of this flow by capitalism you mention (p. 59) that there is “ no direct relation between the doing of the user and the doing of the maker ”. Well, in a socialist society, would necessarily the user of a chair have a “ direct relation ” with the workers who did it ? You complain that in capitalism “ the object constituted acquires a durable identity ”. Well, would a good chair produced in socialism not become “ an object with a durable identity ” ? Your refusal to distinguish between alienation and objectivation (cf. note 22 of ch.4) - a mistake the young Lukacs did not do (inspite of his late self-criticism of 1967) - leads to a denial of the objective materiality of human products.
Reflexiones a partir del debate sobre el libro "Cambiar el mundo sin tomar el poder"
De John Holloway
Prólogo a cargo de Raúl Zibechi
Textos de: Michel Löwy, Joachim Hirsch, Atilio Borón, Guillermo Almeyra, Daniel Bensaïd
Presentación de los editores:
A mediados del año 2002, cuando todavía resonaban los ecos de los golpes en las cacerolas y el grito ¡Que se vayan todos! en las calles de Buenos Aires y otras ciudades de la Argentina, publicamos el trabajo de John Holloway, Cambiar el mundo sin tomar el poder, al que su autor presentaba como "parte de la lucha por lo absurdo que no es absurdo, por lo imposible que es tan urgente".
La publicación de Cambiar el mundo sin tomar el poder ha generado un importante y fructífero debate. Se trata de una polémica que se ha extendido sin reconocer fronteras a medida que la polémica y desafiante obra de John Holloway se ha ido conociendo en diversos idiomas. A la versión original en inglés (Pluto, Londres) que circula ya en su segunda edición revisada, y la primigenia en español en circulación en varios países de América Latina (coedición Universidad Autónoma de Puebla, México y Herramienta, Buenos Aires) que estrena ya su tercera reimpresión y segunda edición se ha sumado la realizada en la República Bolivariana de Venezuela (Vadell Hermanos, Caracas), el Estado Español (Ediciones de Intervención Cultural - El Viejo Topo, Barcelona) y en portugués (Boitempo, São Paulo, Brasil). En Europa se cuentan, por ahora, la ya mencionada edición en español, la alemana (Westfälisches Dampfboot, Münster), la italiana (Carta y Edizioni Intra Moenia, Roma), turca (Iletisim, Ankara), neerlandesa (Academia Press, Gent), griega (Savalas, Atenas), sueca (Rohnin, Estocolmo), en idioma esloveno (@politikon) y la danesa. También se ha sumado la edición coreana (Galmuri, Seúl). La edición francesa (Syllepse, París) se encuentra en preparación.
A este impacto editorial, hay que agregarle la existencia de una infinidad de revistas y boletines que vienen reproduciendo desde páginas sueltas, capítulos enteros y artículos sobre el tema. Internet ha servido como caja de resonancia y de multiplicación sin tiempos ni fronteras de la polémica en curso. No podemos olvidar, en fin, las miles de hojas fotocopiadas que también recorren nuestro continente y pasan de mano en mano constituyéndose en aliadas imprescindibles de la difusión del pensamiento libre.
La página web de la revista Herramienta se inscribe en este contexto y viene recogiendo casi desde sus inicios esta polémica y también allí lectores de diversas lenguas tienen la oportunidad de acceder a la mayoría de los textos producidos.
El presente volumen se conforma de una selección de las críticas más significativas realizadas alrededor de Cambiar el mundo sin tomar el poder y las respuestas con las que el autor ha respondido, especialmente corregidas y actualizadas para esta edición.
Consideramos que esta obra supera ampliamente el objetivo que pudiera haber tenido el propio Holloway al comenzar la redacción de su parte sustancial ya que el producto que presentamos no es otra cosa que la parcela de un territorio en exploración, es decir, parte del desarrollo de las tesis que el autor viene elaborando y enriqueciendo desde hace años en la misma confrontación franca y muchas veces dura con sus contradictores. En definitiva, el lector tiene en sus manos un texto ágil y, al mismo tiempo, profundo y desafiante que constituye mucho más que una respuesta a cada una de las intervenciones presentadas en anexo.
No cabe duda que este texto encontrará viejos y nuevos contradictores, será subrayado y desgajado, citado con respeto o tratado con desprecio en debates y nuevas polémicas. Estamos seguros de que no está destinado a guardar polvo en las bibliotecas ni brillará inmóvil en los centros elitistas de la academia, sino que circulará entre sus lectores como herramienta de reflexión y búsqueda, en definitiva, que acompañará y será parte indisoluble del serpenteante camino por un mundo nuevo, de ese mundo que está forjándose en la lucha en contra y más allá del capital.
Ediciones Herramienta encara este nuevo esfuerzo editorial conjuntamente a la Universidad Autónoma de Puebla renovando el compromiso asumido con sus lectores de América Latina y sintiéndose parte activa de este desafío.
I would like to thank Mike Rooke for his review of my book, Change the World without taking Power, in an earlier number of What Next. The book is explicitly an invitation to discuss, and any genuine discussion of the issues is very welcome. The purpose of the present note is not to defend my position or to attack Mike's, but to see if we can develop the discussion fruitfully.
I wish to focus on what I take to be the principal point of criticism made by Mike.[1] Mike argues that I am wrong to take doing as my starting point rather than alienated labour, value-producing labour. He says " If we do not start from labour, as Marx did, then we lose sight of the specific character of the exploitation of human labour under capitalism, and the property relation that dominates all others. If this is lost sight of, then we fail to ask the very question that Marx criticised the classical political economists for not asking: what sort of labour is it that produces value?"
¡Que se vayan todos! ¡Que no se quede ni uno! ¡Qué sueño! ¡Qué sueño tan lindo! Imagínense, un mundo sin políticos, un mundo sin sus amigos capitalistas, un mundo sin estado, un mundo sin capital, un mundo sin poder.
Un sueño inocente y poco realista, por supuesto. Sin embargo, el levantamiento en Argentina ha demostrado que la realidad no es la Realidad, que inocente no es inocente, que los sueños son más que sueños. En momentos como éstos se cambia la gramática y la lógica de la realidad. La gramática de los periódicos y de los medios, la gramática del análisis político, sea de la derecha o de la izquierda, es una gramática de poder y sólo puede conducir a la substitución de un poder por otro. El grito “¡Que se vayan todos!” apunta más allá del poder y nos enseña otra gramática, otra forma de pensar, otro concepto de la realidad. Este libro, aunque fue terminado antes de los acontecimientos en Argentina, es parte de la misma lucha por lo absurdo que no es absurdo, por lo imposible que es tan urgente.
John Holloway
Puebla, 2 de abril de 2002
En su artículo del jueves 7 de noviembre ("Una Crítica a Holloway"), Octavio Rodríguez Araujo intenta cerrar una pregunta que el movimiento mismo de la luchas está abriendo. Esta pregunta es: ¿cómo podemos pensar en cambiar el mundo sin tomar el poder?
La pregunta surge no de un libro, sino de la ola mundial de luchas, que recibe un impulso enorme con el levantamiento zapatista, que sigue con el movimiento anticapitalista ("globalifóbico") mundial y con el zapatismo urbano de la Argentina actual. Es un movimiento confuso y contradictorio, como todo movimiento rebelde, pero tiene una característica que recurre todo el tiempo: el intento de cambiar el mundo sin tomar el poder, el rechazo al partido como forma de organización, la búsqueda de nuevas formas de hacer la política.
I
En el principio es el grito. Nosotros gritamos.
Cuando escribimos o cuando leemos, es fácil olvidar que en el principio no es el verbo sino el grito. Ante la mutilación de vidas humanas provocada por el capitalismo, un grito de tristeza, un grito de horror, un grito de rabia, un grito de rechazo: NO.
El punto de partida de la reflexión teórica es la oposición, la negatividad, la lucha. El pensamiento nace de la ira, no de la quietud de la razón; no nace del hecho de sentarse -razonar- y reflexionar sobre los misterios de la existencia, hecho que constituye la imagen convencional de lo que es ‘el pensador’.
Empezamos desde la negación, desde la disonancia. La disonancia puede tomar muchas formas: la de un murmullo inarticulado de descontento, la de lágrimas de frustración, la de un grito de furia, la de un rugido confiado. La de un desasosiego, una confusión, un anhelo o una vibración crítica.
Queridos Wildcat
Muchas gracias por su carta. Siento mucho por no haber contestado más pronto, pero... y entonces siguen todas las excusas. No sé cuántas cartas he comenzado de esta manera. Y su carta es muy especial. Ustedes dice que fue una “feliz coincidencia” haberse encontrado con nuestros textos, pero claro, la inversa también es verdad. Ustedes no puede imaginar el placer que es, cuando uno gasta la mayoría de su tiempo en esa forma peculiar de la lucha de clases (o el vicio peculiar, quizás) que es la teoría marxista, para descubrir que alguien no sólo lo lee sino lo discute realmente y lo halla útil. Por supuesto, al principio me sentí defraudado porque Uds. no publicaron el texto “la Revuelta de la Dignidad”, pero realmente es mucho más gratificante saber que leyeron el mismo detenidamente, lo discutieron y tuvieron el cuidado de escribir una crítica detallada. Muchas gracias.