Sociologa, investigadora del CNRS (Centro Nacional de
Investigaciones Científicas/Francia).
Esta contribución a la reflexión sobre la crisis del trabajo se sitúa en el marco de un intento de reconceptualización de la misma noción de trabajo[1] a partir de la introducción, en el centro del análisis, de la dimensión “genero” o “sexo social” y de la dimensión “Norte-Sur” o “división internacional del trabajo”. La relación Norte-Sur, considerada generalmente por los especialistas de la economía o de la sociología del desarrollo en términos de jerarquización, de dominación o de super-explotación del Sur por el Norte, esta aquí repensada no en términos del actual debate actual sobre la globalización financiera, sino en términos del imperialismo masculino presente en conceptos como los de “especialización flexible” o “los nuevos paradigmas productivos”. Esos conceptos aparentemente neutros, ligados a las tesis de emergencia de nuevos sistemas de producción, remiten en realidad esencialmente al trabajador de sexo masculino de los países del Norte.