El 30 de septiembre de 2010, lo ha dicho el propio Rafael Correa, ha sido el día más difícil de su gobierno y del proceso político abierto a fines del 2006, pues estuvo a puertas de que la intentona golpista tuviera éxito, pero a la vez evidencia fragilidad del régimen y abre interrogantes sobre posibles reajustes en su línea estratégica.
Hacia fines de las horas vespertinas de este día el panorama era sombrío: el presidente de la república retenido en el hospital de la policía, desde las 11 de la mañana; la sede del parlamento tomada por la policía nacional; el aeropuerto de Quito cerrado y tomado por la rama aérea de las fuerzas armadas; el canal de televisión estatal rodeado por manifestantes ultraderechistas. Es verdad que las movilizaciones populares de respaldo al Gobierno iban ganando en número y fuerza, pero con lentitud frente a la magnitud de los acontecimientos.
El presente texto se propone analizar los procesos políticos que vivió el Ecuador desde 1990 hasta la actualidad, asumiendo la perspectiva de tendencia de izquierda con anclaje en los movimientos populares. Para este análisis se toma como marco teórico el concepto de disputa de hegemonía. Se parte de reconocer como un solo proceso, pero con varios momentos políticos, aquel que arranca con el levantamiento indígena del Inty Raymi, y va hasta el triunfo electoral de Alianza País. Una interpretación específica se da al movimiento indígena, como protagonista integral de una reforma cultural, que sienta las bases para un nuevo proyecto social, y, por otro lado, las clases y capas medias urbanas, que sintetizan las demandas de ciudadanía. En el texto se caracteriza a la nueva situación como una dualidad, el entrecruzamiento de un proyecto de modernización del estado, con otro de reforma democrática. Se genera así una condición de encrucijada, que arranca con el período 2006 – 2009, el cual presiona, a la izquierda con tradición y a los movimientos populares, a vislumbrar un viraje estratégico.
"Nuestros sueños no caben en sus urnas;
La lucha nos da, lo que las urnas nos quitan"
Graffitis en Quito.
Las movilizaciones sociales entre febrero y abril del 2005, que fueron determinantes para el derrocamiento del presidente Lucio Gutiérrez, trajeron consigo, junto a la de "Lucio Fuera", la consigna de "Que Se Vayan Todos" y una propuesta organizativa: las "Asambleas Populares". No son meras imitaciones, ganan significado en el marco de las dinámicas propias del proceso político en Ecuador: bastó que los primeros en poner en circulación estos planteamientos, como el Foro "Ecuador alternativo", hayan tenido como referente procesos similares vividos en Argentina en el año 2002 y 2003, mas adquirieron una dinámica propia, ecuatoriana, conforme los sectores que se lanzaban a la acción directa las hacían suyas.
Todo rastro de iniciativa autónoma de parte
de los grupos subalternos debería ser de valor
inestimable para el historiador integral
Antonio Gramsci
Cuaderno 23 & 2, tomo 6, pág. 178
Eje de la confrontación ideológica se traslada hacia el interior de los movimientos populares
En la América Latina actual, hacia finales del 2003, se expresa una acrecentada disputa ideológica en el seno de la tendencia izquierda y de sectores más amplios, a los cuales podríamos denominar democráticos. Esa disputa de ideas, que delata una pugna por hegemonía, tiene como escenario las perspectivas y estrategias para implementar políticas diferentes, en sentido contrario, de las dictadas por el poder mundial, a través de organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.
Para los ecuatorianos y ecuatorianas resultan significativas las informaciones y análisis sobre las revueltas populares en la Argentina, los “cacerolazos”, las protestas y las nuevas formas de organización en asambleas poblacionales, y la crisis política, porque guardan varias similitudes con lo que aconteció en nuestro país en los años 1999 y 2000: crisis económica ligada fuertemente a la quiebra del sistema bancario privado, congelamiento de los ahorros y extracción de recursos desde las capas medias y pobres de la población a favor de los banqueros oligarcas, crisis política con pérdida de base social del gobierno, derrocamiento del presidente en funciones, rebelión social, desobediencia civil y revuelta indígena-militar que pone en “jaque” al poder constituido.
Estimados amigos de Herramienta:
El autor plantea que el panorama de la movilización popular en oposición y resistencia al neoliberalismo está creciendo en Latinoamérica y que un caso digno de atención es el de Ecuador, por la magnitud de la crisis económica y la capacidad de respuesta y acción de los sectores populares. Propone la tesis de que en el período 1995-2000 en el Ecuador se construyó una tendencia contrahegemónica cuyo denominador común es la resistencia a la aplicación del modelo neoliberal. Esta tendencia tiene un carácter plural y en ella se conjugan discursos tradicionales y nuevos.