Grüner, Eduardo

Sociólogo, ensayista y crítico cultural doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Profesor de las materias Antropología y Sociología del Arte y Teoría política en la UBA. Durante los años 80 dirigió Cinégrafo, una revista de crítica de cine. Recientemente ha publicado La Oscuridad y las Luces (Edhasa, 2011), un riguroso estudio sobre la primera revolución en América Latina, realizada en Haití en 1805. Ha publicado numerosos artículos en distintos medios periodísticos y revistas especializadas, y realizado los estudios introductorios de obras como Nietzsche, Freud, Marx de Michel Foucault y La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850 de Karl Marx. Además del libro antes mencionado, ha publicado, entre otros: Un género culpable. La práctica del ensayo: entredichos, preferencias e intromisiones (Homo Sapiens Ediciones: Rosario, 1996), Las formas de la espada. Miserias de la teoría política de la violencia (Colihue, 2007), El sitio de la mirada (Norma, 2000), El fin de las pequeñas historias (Paidós, Espacios de Saber, 2002) y La cosa política o el acecho de lo real (Paidós, Espacios de Saber, 2005).

Vuelve, todo vuelve…(Para una revisión revisada del revisionismo de nuevo revisionado)

La falsa historia es el origen de la falsa política
 Juan B. Alberdi
 
Es sorprendente la facilidad y solidez con que las leyendas
conquistan un lugar en la ciencia de la historia
 León Trotsky
 
Reemplazar un mito con otro es no ganar nada: es dejar
el pasado al servicio de las tácticas del presente
 George Steiner
 
 
Como se sabe, en la Argentina cada tanto se vuelve a inventar la pólvora (o, para nuestro caso, el dulce de leche y la birome, cuando no la picana eléctrica). La reciente fundación de un instituto de historia revisionista mediante decreto presidencial ha levantado una polvareda polémica sobredimensionada y con rancio olor a naftalina. ¿O no? ¿Estamos repitiendo como novedad las deshilachadas polémicas que vienen entrando y saliendo en la cultura argentina desde por lo menos la década del 20? ¿O estamos disimulando tras ellas “las tácticas del presente”? Desde ya: a nadie se le escapa –no debiera escapársele- que entre nosotros (como en casi todas partes) los debates historiográficos han servido para ventilar, y a veces enrarecer el aire de, los diferendos y confrontaciones políticas del presente. No hay, en principio, nada que objetar: “Hacer historia no es reconstruir los hechos tal cual se produjeron, sino recuperarlos tal como relampaguean en este instante de peligro”, sentenció célebremente Walter Benjamin. De acuerdo: el problema, en esta discusión, consistiría en primer lugar en discernir cuál es, y para quién, el “peligro” –y no lo decimos inocentemente: una reconocida ensayista argentina ha sugerido que la creación de ese instituto podría ser “peligrosa”-. Y en segundo lugar, podríamos preguntarnos si lostérminos  en que se está dando la polémica no implican una enésima versión de esos “binarismos” maniqueos –a veces muy útiles para ocultar otras  complicaciones y complicidades- a los que no hemos dejado de no acostumbrarnos en nuestras “batallas culturales”, incluidas las de los últimos años. Y aclaremos, por si hace falta: no se trata de encontrar, o de inventar a los apurones, una “tercera posición”, equilibrada o mediadora, entre las dos en juego. Si no, si pudiéramos, de patear un poquito ese tablero con otras clases  de términos.  Nuestros epígrafes, a su manera condensada, anticipan en cierto modo nuestras conclusiones (provisorias, como siempre): si Nietzsche decía “No hay hechos: sólo hay interpretaciones”, bien podemos agregar nosotros: y toda interpretación se convierte en un hecho que oculta su propiahechura, su “proceso de producción”. La historia, no cabe duda, es una política del presente proyectada hacia el pasado. Lo que no es tan fácil es discernir –por detrás delos discursos dominantes (hay más de uno)- cuál es, exactamente, esa política.
Ensayemos.

Entrevista a Eduardo Grüner

Entrevista realizada por Mariano Pacheco, Juan Rey y Diana Hernández

 
“Yo no estoy en contra de la palabra revolución, como no estoy en contra de la palabra comunismo. Al contrario, quisiera que se la pudiera rescatar del destino maldito que ha tenido. Ahora, hay que discutir qué significa hoy en día eso, como proyecto, como movimiento, como orientación”
 
 
Con este primer encuentro nos proponemos iniciar una serie de reportajes, diálogos, conversaciones y polémicas en torno al marxismo (o los marxismos) y la cultura; acerca de la política y la producción cultural vista desde una perspectiva de izquierda, radical, que rescate la rebeldía para pensar e intervenir. Nos encontramos en un momento en el cual resulta imperioso rediscutir conceptos tales como política, cultura, izquierda, revolución, entre otros. Es con ese ánimo que nos encontramos con Eduardo Grüner, quien amablemente nos recibió en su casa el 13 de mayo de 2011 para charlar sobres estos temas, sin formalismos ni pretensión de cerrar alguna discusión, sino por el contrario apostando a la apertura del debate y la reflexión permanente, aporte fundamental a la lucha contrahegemónica y por los sentidos. 
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