Gómez, Joaquín S.

Investigador del Equipo de Antropología Política y Jurídica (EAPJ-UBA) y militante del Frente Popular Darío Santillán

La Masacre de Avellaneda en la historia reciente. A diez años

 

El día en que un calendario comienza oficia como acelerador histórico. Y es en el fondo el mismo día el que vuelve siempre bajo la forma de días festivos, que son los días del recuerdo. Los calendarios no miden el tiempo como relojes. Son monumentos de una conciencia histórica.
Walter Benjamin
 
 
Introducción
 
El miércoles 26 de junio de 2002 más de cinco mil personas pertenecientes a organizaciones piqueteras de la zona sur del Gran Buenos Aires se dirigían a cortar el Puente Pueyrredón, principal acceso entre las ciudades de Avellaneda y Buenos Aires, cuando fueron cruelmente reprimidas por un operativo combinado de cuatro fuerzas de seguridad. Dos muertos, más de treinta heridos de bala, cerca de doscientos detenidos y miles de personas huyendo atemorizadas ante el despliegue de una violencia arbitraria y desproporcionada dieron lugar a lo que en muy poco tiempo se recordará como la masacre de Avellaneda: el asesinato a sangre fría de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Mucho se ha dicho, desde entonces, sobre la planificación y la ejecución de esta represión policial criminal. Su consecuencia más directa fue ampliamente reconocida: el adelanto del llamado a elecciones y del traspaso de mando, así como la renuncia a participar de las mismas por parte de Eduardo Duhalde, señalado por los piqueteros como el “cerebro” de la represión. Pocas veces, en cambio, se ha atendido al entramado histórico, las formas de gobierno y las relaciones entre las clases anudadas en esta encrucijada política.
A diez años de la masacre de Avellaneda, aunque la lucha por justicia contra los responsables políticos deba continuar enfrentando la impunidad y aunque la memoria nos obligue a hacer de este pasado una parte fundamental de nuestro presente de lucha, hay mejores condiciones para un aporte que resalte algunos de estos elementos que la cercanía histórica y la vorágine de la acción política hicieron descansar en un segundo plano.

 

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