Introducción
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) surgió en el verano de 2006. Su origen inmediato se ligó a la fuerte represión de la que fue objeto la sección sindical de profesores de esa entidad del sur mexicano, en su búsqueda de re-zonificación para el aumento de salario y mejora general de las condiciones de trabajo y enseñanza. Ante el desproporcionado ejercicio de violencia con que la policía actuó para desalojar a los maestros que invadían plazas y calles céntricas de la ciudad de Oaxaca, diversos sectores de la población se aglutinaron en torno a la protesta por esa acción gubernamental. Pronto, varias y distintas organizaciones civiles, barriales, comunales, asociaciones de artistas, católicos progresistas, jóvenes de bandas urbanas, intelectuales, académicos, desempleados, limpiaparabrisas, mujeres y hombres, se aglutinaron con los maestros para crear la APPO.
La APPO mostró rasgos inusitados en la expresión de movimientos sociales en México; los cuales suelen caracterizarse por su cercanía o distancia con el “Estado”, como una forma de calificar su carácter corporativo o “democrático”. Por principio de cuentas, la APPO se erigió como una gran asamblea, rememorando con ello un principio seguido en comunidades indígenas de discusión y toma de decisiones sobre asuntos comunes. También se constituyó en ella una dirección colectiva, con el afán de evitar la cooptación de los líderes o su protagonismo, al fungir como típicos intermediarios del régimen político mexicano para mover clientelas a favor de sus propios intereses políticos. La agenda de la APPO estableció como propósito inmediato la renuncia del gobernador, y posteriormente llevó a cabo tareas para encontrar otras formas de participación y representación democráticas.
La APPO adquirió la expresión de una revuelta popular. Miles de personas se volcaron a las calles en defensa de los maestros y mostraron inconformidades diversas contra las élites políticas dominantes de la región. Algunos autores entendieron esto como una crisis del autoritarismo regional; una manifestación de descontento ante el comportamiento del gobernador y colaboradores cercanos, burócratas y caciques,
[1] cuyas acciones facciosas y violentas, desde el daño al patrimonio arquitectónico, usos de las partidas presupuestales para favorecer intereses propios y de sus seguidores, persecución y asesinato contra enemigos políticos, incubaron una serie de descontentos que unieron por igual a otras elites enemigas y sectores menos favorecidos para clamar la salida del gobernador (Martínez Vásquez 2007). Por otra parte, otras interpretaciones de la naturaleza de la APPO subrayaron el carácter antiestatal del movimiento, basado en su deseo por redefinir una forma de hacer política para cristalizar en una sociedad más autónoma, democrática e incluyente (Esteva (2007). En esta perspectiva, la APPO fue percibida como un “movimiento de movimientos”, como una manifestación de que el cambio podría ocurrir “desde abajo”, aglutinando los agravios y las expectativas de grupos subordinados. Vista así, la revuelta oaxaqueña tiene parangón con aquellas acciones colectivas llevadas a cabo en diversos países sudamericanos que han generado reformas constitucionales y asambleas constituyentes encaminadas a reconfigurar la naturaleza de la soberanía nacional-popular; o bien se puede equiparar particularmente con las luchas y los proyectos de búsqueda de autonomía de las comunidades de base zapatistas en Chiapas, con el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil o con el de los “piqueteros” en Argentina.