Entrevista realizada por el equipo de trabajo del presente dossier
Herramienta: Desde hace muchos años usted trabaja en temas de violencia, en especial de violencia de género.
Eva Giberti: Una primera salvedad: no acuerdo con seleccionar género para referirse a hombres y mujeres. Si de género hablamos, encontremos el espacio para posicionar a los transgéneros campeones en experiencias como víctimas -sin voz durante siglos‑ de diversas violencias.
Desde la década del ʻ80 me ocupo específicamente de temas asociados con las violencias de género, lo que me permite una perspectiva singular. Empezando por mantenerme alerta: dichas políticas no pueden desagregarse de las situaciones y condiciones políticas nacionales e internacionales. Los fenómenos de la globalización, por ejemplo, determinaron que las organizaciones turísticas advirtiesen que la explotación sexual de niños y niñas, que ocupaban lugares preferenciales en el Sudoeste Asiático y en el Caribe, se desplazaran hacia el sur del Continente Sudamericano, tomando por sorpresa a las organizaciones que se ocupaban de las víctimas de explotación sexual comercial.
La violencia de género (que incluye la violencia contra niñas y niños), es una conceptualización que viene buscando su lugar hace años, no obstante, siempre quedó postergada por el análisis y los proyectos destinados a la violencia denominada familiar o doméstica y otras formas de violencia contra las mujeres. Utilizar esa expresión implica instalar claramente el ejercicio actual e histórico del patriarcado en sus expresiones despóticas.