Gángó, Gábor

Nació en 1966, estudió historia, filología húngara y filosofía en la Universidad de Budapest; en 1997 obtuvo el doctorado en Letras y en 2004, en filosofía. En 2002 alcanzó la habilitación para la docencia en la Universidad de Debrecen. Desde 2004 trabaja como investigador en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Academia de Ciencias de Hungría. Ha realizado numerosas publicaciones sobre historia de las ideas en Hungría y en Europa Central; entre ellas, los volúmenes József Eötvös durante el período de emigración (1999) y Las ideas domiantes de József Eötvös: contexto y crítica (2006), publicados en húngaro. Desde 2004 viene ocupándose de la filosofía de comienzos del siglo XX y de la República de Weimar, en el contexto de las formulaciones del idealismo alemán sobre la antropología y la filosofía de la cultura. Ha publicado artículos y dictado conferencias sobre György Lukács y Walter Benjamin, entre otros importantes autores marxistas.

Kritik der kulinarischen Vernunft. Ein Menü der Sinne nach Kant, de Kurt Röttgers

Autor(es)

Bielefeld, transcript, 2009, 252 págs.

 
La edición de 1990 de las Lecciones de antropología (17721796), como volumen 25 de la edición de la Academia de Ciencias, ha despertado el interés en la contribución de Immanuel Kant a las ciencias antropológicas. Estos compendios reunidos por estudiantes proporcionan también referencias sumamente valiosas sobre el desarrollo del pensamiento kantiano durante la silenciosa década de 1770. Los debates más encendidos versan, entre los investigadores, sobre la eventual compatibilidad entre la filosofía moral a priori de las grandes Críticas y aquella teoría de la sensatez, empíricamente fundada, que ofreció la antropología kantiana. Una posición mesurada en el trabajo de interpretación es caracterizada, por la concepción de la antropología, como “filosofía coloquial”: cabe deducir una cuarta parte –ausente– del proyecto crítico kantiano, que estaría en condiciones de superar el hiato entre la revolución intrahumana que demanda la moral racional, y la anhelada realización de una cooperación pacífica en la vida social, política e internacional, que se proponen como fin las obras tardías pertenecientes al campo de la filosofía de la historia. Estas tentativas de reconstrucción conciliatorias tienen que seleccionar un aspecto de la convivencia humana (tematizada por Kant en varios niveles) que debería jugar un papel clave en este proceso de transición. Este papel, acorde con la predilección de Kant por las formas de contacto propias de la comida, corresponde a menudo a la cultura culinaria.

Marxismo, cultura, comunicación. De Kant y Fichte a Lukács y Benjamin. Presentación

Autor(es)

Describiendo un arco temporal que va del idealismo alemán a las últimas producciones del “marxismo occidental” –rótulo cuya validez es puesta en cuestión en este mismo volumen–, y ocupándose de escritores y pensadores tan destacados y disímiles como Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte, Johann Wolfgang Goethe, Karl Kraus, György Lukács y Walter Benjamin, el libro de Gábor Gángó que aquí presentamos detalla una serie de reflexiones originales y agudas, que hacen plena justicia a la tradición del pensamiento centroeuropeo: un pensamiento marcado por la amplitud de criterios y por la apertura a las más diversas corrientes de pensamiento. Acorde con tal apertura es el interés del autor en realzar la importancia de aquellas tendencias antipositivistas y antidogmáticas en la historia del marxismo que, de manera insistente, cuestionaron la burocratización y el sometimiento bajo la disciplina partidaria, y que al hacerlo invocaron el sustancial radicalismo –teórico y práctico– de la filosofía de Marx. A esta línea crítica, heterodoxa y a menudo tachada de herética pertenecen dos pensadores que ocupan un lugar señalado en este volumen: el Lukács de Historia y conciencia de clase y el brillante marxista polaco Stanisław Brozozowski, autor de obras tan relevantes en el desarrollo del materialismo histórico como La cultura y la vida o el Anti-Engels, e iniciador, junto con el filósofo húngaro, de una orientación antipositivista que vertebró, a lo largo del siglo XX, los aportes más relevantes de la teoría marxista. En esta misma línea cabría colocar a Walter Benjamin, cuyas tesis Sobre el concepto de historia, retomando y continuando ideas de Historia y conciencia de clase, despliegan un hondo cuestionamiento de los cimientos en los que cimentaban sus argumentaciones las tendencias positivistas infiltradas en el marxismo: la idea de progreso, la apelación a un materialismo mecanicista, la aplicación simplificadora de las categorías de base y superestructura, la celebración acrítica del avance técnico, la postergación de la lucha de clases en nombre de un análisis economicista que pretende reducir las luchas por el socialismo a un juego con fórmulas matemáticas, o a un experimento encauzado a medir las contradicciones entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el de las relaciones de producción.

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