La precondición para pensar políticamente a escala global es reconocer la integralidad del sufrimiento innecesario que se vive. Éste es el punto de partida.
Al colocar y plantear el debate sobre la globalización en el marco de las principales corrientes de pensamiento de la ciencia social, este trabajo contribuye, de manera significativa, a la evaluación y desmitificación del lenguaje eufórico, determinista y superficial que ha caracterizado el discurso de poder del alto capital, una ideología instaurada con gran despliegue propagandístico desde la caída del llamado socialismo real. A la luz de una creciente intensidad de los procesos de internacionalización económica, la cual incluye una mayor concentración de las rivalidades y contradicciones intercapitalistas, la redistribución regresiva de la riqueza global, el asentamiento de relaciones de poder leoninas entre los centros capitalistas y la periferia (imperialismo), así como del despliegue de las tendencias depredadoras y especuladoras del capital financiero, todo ello en medio de la más feroz ofensiva de las metrópolis y de sus instrumentos de proyección estatal contra cualquier esfuerzo nacional por fortalecer la dimensión productiva de los países implacablemente empobrecidos, se perciben los indicios que apuntan a algo más ominoso que la profundización de una crisis de acumulación observada desde mediados de los años setenta del siglo XX: el incremento en el orden de probabilidad de una intensificación bélica, con capacidades técnicas para desembocar en una conflagración terminal. En el siglo XXI este proceso se manifiesta en una creciente y peligrosa geopolitización de las relaciones económicas internacionales, especialmente dirigida al control de los recursos naturales estratégicos, gas, petróleo, agua y biodiversidad, entre ellos. Con la adopción de la "guerra de autodefensa anticipatoria", que aunque ha sido categorizada como un crimen de guerra por la normatividad emanada de los Juicios de Nuremberg, fue elevada al rango de política oficial por el gobierno de Estados Unidos bajo la conducción de un liderato ultraderechista, se anida una amenazante debacle del ya de por sí precario sistema que, desde la Pax de Westfalia de 1648, ha servido de modelo -una aspiración más que otra cosa-, para regir, por medio de la vigencia del Derecho Internacional Público, las relaciones entre las naciones. Con ello, paralelamente, se consigna un debilitamiento de los precarios e inciertos mecanismos de disuasión, disponibles en el nivel estratégico, en un contexto signado por la presencia de la carrera armamentista, de una proliferante masa de armamentos químicos, biológicos y nucleares y de sistemas balísticos de base terrestre, aérea y submarina de alcance intercontinental -para el control de los pulsos e impulsos que, como lo muestran dos brutales guerras mundiales, pueden adquirir un ímpetu propio y, en nuestra era, dirigirse hacia un "desenlace terminal" de la presente constelación de guerras y conflictos. De aquí la importancia del esfuerzo de síntesis e interpretación que ahora nos ofrece Gandarilla sobre las más relevantes reflexiones de las humanidades, fundamentalmente de la filosofía y de la ciencia social, en torno a la condición psicológica, sociológica y significativamente existencial de un periodo en el que, como en alguna oportunidad lo indicó Günther Anders, al reflexionar sobre las características de la era nuclear, el aparato productivo ha sido capaz de generar niveles de destrucción que han rebasado nuestra capacidad de imaginación. Esta condición de "utopistas invertidos", cuando la imaginación queda a la zaga de lo que se produce en el terreno armamentista, es ciertamente uno de los más serios límites al proceso de construcción social de alternativas a la guerra, es decir, para lograr una resolución no-bélica y terminal al presente estado de crisis múltiple que enfrentamos.
El programa de investigación El Mundo Actual: Situación y Alternativas del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM se complace en presentar al público latinoamericano un esclarecedor ensayo que, en medio de la niebla que ha herrumbrado y corroído mucho del debate teórico-conceptual de la filosofía y las ciencias sociales, ofrece pólvora seca para llevar adelante la indispensable autognosis en esta pelea por la conciencia y un mundo mejor.
Del prólogo de John Saxe-Fernández
Ciudad Universitaria, octubre de 2003
"Reflexionar filosóficamente sobre la ausencia de paz en un contexto mundial de guerras en cadena, impone como tarea principal el análisis crítico de los modos de conceptualización de los fenómenos que concurren al estallido de crisis económicas y al desencadenamiento de conflictos armados"
Maximilien Rubel
En una afortunada metáfora, Edgar Morin logra sintetizar algunos de los retos y desafíos en que se encuentran envueltos, y a los que tendrán que enfrentarse, aquellos involucrados en los procesos de construcción del conocimiento, y la Universidad misma como el espacio privilegiado en el que se despliegan tales actividades. Afirma el pensador francés que, en la época presente, será necesario "aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza".
Las discusiones teóricas en ocasiones adquieren connotaciones verdaderamente paradójicas, pues cuando es más palpable la realidad de la que da cuenta un concepto menos se recurre a él para caracterizar dicho proceso. Mientras la dependencia económica se ha profundizado, la discusión crítica sobre la teorización de la dependencia ha sido condenada al olvido. Cuando los dispositivos imperialistas del sistema se han desbocado, opera la censura y autocensura sobre la pertinencia de los teóricos del imperialismo. En el momento en que más han aumentado las transferencias internas y externas de excedente, más se habla de las bondades que los flujos de capital tienen para los países periféricos. Es necesario superar esta situación y atreverse a ir en contra del “sentido común”, recuperando debates teóricos y conceptuales ya avanzados hace años por algunos de los más serios exponentes del pensamiento social latinoamericano.
Presentación
La metodología, que quede claro, no resuelve en absoluto el problema con el que nos enfrentamos. A lo sumo facilita el correcto planteamiento de la solución.
Antonio Negri
Desde una orientación epistemológica crítica, se establece una relación de conocimiento en que las formas de abordar la realidad reconocen la necesidad de asumir una postura racional que potencie el ejercicio del conocer al no agotarlo en la explicación de lo real, sino que amplíe las potencialidades de lo real mismo.