Franco, Renato

Profesor libre docente en la Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras de la UNESP (Universidade Estadual Paulista) en Araraquara, Estado de San Pablo. Creador y coordinador del “Grupo de Estudos e Pesquisas Teoria Crítica: tecnologia, cultura e formação” dentro de la mencionada institución. Autor de 10 lecciones sobre Walter Benjamin (Vozes, 2015), Itinerário Político do romance pós-1964: A Festa (UNESP, 1998) y coeditor de Políticas e Poéticas do Inconformismo (Azougue, 2014) y de Teoria Crítica na era digital: desafios (Nankin, 2014), entre otros libros. Publicó también diversos ensayos sobre Teoría Crítica y sobre la cultura en la época de la dictadura en Brasil en revistas especializadas nacionales e internacionales.

Terrorismo de Estado y democracia en Brasil: rupturas, permanencias. (Un panorama para extranjeros)

I

Puede ser útil comenzar este análisis evocando el final de un filme fundamental del movimiento del cinema-novo verificado en Brasil durante la década de 1960: la imagen final de Deus e o Diabo na Terra do Sol [Dios y el diablo en la Tierra del Sol] de Glauber Rocha, en la cual se ve a Antônio das Mortes, personaje decisivo de esa obra, saliendo de la zona agreste y siendo cautivado por una visión poderosa según la cual el “sertón sería transformado en mar y el mar, en sertón”; o sea, la naturaleza convulsionada indicaría el futuro revolucionario del país. El filme fue exhibido a comienzos de 1964. Dos meses después, lo que se ve son las tropas militares en las calles cercando y destituyendo al gobierno constitucional brasileño.
De hecho, el 31 de marzo el gobierno constitucional de João Goulart fue derrocado por un golpe organizado por militares y por sectores civiles de las clases dominantes, como banqueros, empresarios y latifundistas. La acción golpista fue motivada por un amplio conjunto de intereses, tanto internos como externos. Internamente interesaba a los golpistas interrumpir el gobierno legal a fin de reconquistar la hegemonía en la vida política, entonces quebrantada gracias a la participación de varias categorías de trabajadores en el escenario político, estimulando el conflicto político en el país, hecho intolerable para las camadas sociales dominantes, que veían en esa participación una amenaza para sus intereses y privilegios tradicionales.
En el plano externo, el gobierno estadounidense tenía enorme interés en destituir el gobierno legal y por eso apoyó, de varias maneras, la acción golpista: cuidaba así de velar por el mantenimiento de su hegemonía en América Latina en el contexto de la Guerra Fría y de evitar la propagación de la ola revolucionaria que comenzaba a recorrer el continente desde el éxito de la Revolución Cubana, liderada por Castro pocos años antes (1959).
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