Las imágenes de desolación y sufrimiento que nos trajeron los noticiosos televisivos desde Nueva York han estremecido al mundo entero. Las victimas del ataque, causadas por el ataque kamikaze contra las torres gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre, se pueden contar hoy por miles. La gran mayoría de los muertos eran trabajadores de las nuevas industrias de servicio, no los poderosos capitalistas que se amparan en sus mansiones bunkerisadas.
Las victimas fueron hombres y mujeres como nosotros; empleados de oficina, limpiadores, cocineros, estudiantes. Entre los muertos también había bomberos, enfermeras y conserjes. Ellos no eran simplemente anglosajones de piel blanca, eran personas que llegaron a los Estados Unidos de muchas partes del mundo, incluso del Oriente Medio, en busca de un futuro mejor. Como anticapitalistas y revolucionarios quisiéramos expresar nuestra solidaridad con todas las victimas inocentes de esta masacre y compartir con la gente de la calle nuestro rechazo al terrorismo como estrategia política.