Féliz, Mariano

Dr. en Economía y Dr. en Ciencias Sociales. IdIHCS, UNLP, CONICET, CIG/Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Ensenada, Argentina. Miembro de la Sociedad de Economía Crítica de Argentina y Uruguay. Militante de la Colectiva en Movimiento por una Universidad Nuestramericana (COMUNA) en el Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional.

Argentina: cambió el gobierno, ¿cambió el proyecto hegemónico?

Autor(es)

 
Han pasado cinco meses del inicio de un nuevo ciclo político en Argentina. El apretado triunfo de Cambiemos en la segunda vuelta electoral de 2015 aceleró la crisis transicional del proyecto de neodesarrollo, abriendo un período de mayor ajuste macroeconómico y de reacomodamiento de las fuerzas políticas y sociales.
En el ocaso de la (¿primera?) era kirchnerista llega al gobierno nacional la alianza política “Cambiemos”, expresión de una derecha empresarial y hegemonizada por el PRO del presidente Mauricio Macri (y secundado por la histórica Unión Cívica Radical y otras fuerzas menores). Esta fuerza política no ha venido a desarmar el proyecto neodesarrollista –apuntalado por el kirchnerismo– sino a radicalizarlo, transformando sus límites en barreras superables dialécticamente, pero sin alterar sus fundamentos estructurales. La aceleración del ajuste macroeconómico iniciada el 10 de diciembre del año pasado es el primer paso en un programa integral que buscará intensificar la extranjerización y el extractivismo, con miras a proyectar un proceso de acumulación de capital liderado por las exportaciones, la inversión transnacional y el endeudamiento externo.

¿Vuelta a los 90 o comienzo de la segunda década del neodesarrollo?

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La última presidencia de Cristina Fernández inició el proceso de ajuste heterodoxo y crisis transicional pasando por el inicio de la ‘sintonía fina’ a fines de 2011 (restricciones a la compra/venta de dólares), la devaluación del verano de 2014 y el camino del reendeudamiento externo (arreglo con el Club de Paris y el pago a REPSOL con títulos públicos por la expropiación de YPF, etc.). El macrismo vino a completar ese proceso, radicalizando el proyecto hegemónico.

El neodesarrollismo en crisis. Transición, ¿y superación?

Autor(es)

 
Introducción
 
El año 2014 será recordado como un año de quiebre en la historia económica argentina. En este momento el proyecto neodesarrollista ‒en construcción desde 2002 y consolidado entre 2003 y 2007‒ enfrenta sus barreras más difíciles de superar. Un marco estructural construido a través del neoliberalismo, pero ratificado y profundizado durante la última década colisiona contra un contexto internacional que ya no es favorable al desenvolvimiento de un proceso de valorización que, en su primera etapa, hizo posible el sueño de un desarrollo capitalista en la periferia sudamericana (el “capitalismo serio”).
La naturaleza contradictoria de la herencia neoliberal y su continuidad neodesarrolista serán abordadas en la siguiente sección. Luego, analizaremos el impacto concreto de la crisis global sobre el ciclo del capital en Argentina y su articulación con una nueva modalidad del histórico ciclo de stop and go. En la tercera sección, analizamos la actualidad de la crisis externa y la respuesta inicial del gobierno nacional para enfrentarla. Los límites de ese intento son analizados en la sección subsiguiente. Finalmente, presentamos unas breves conclusiones.

Economía política para la transición. Más allá del neodesarrollismo

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1. El proyecto hegemónico: consolidación y radicalización
 
Han pasado poco más de 10 años del turbulento fin del proyecto neoliberal en Argentina (cf.: Féliz, 2011) y de la constitución de un nuevo proyecto de desarrollo hegemónico de capitalismo posible en la periferia (cf.: Féliz y López, 2012). La trayectoria histórica evidencia que la estrategia neodesarrollista bloquea las posibilidades de encarar un proyecto de acumulación de capital consistente e inclusivo aun en términos capitalistas, sin romper con la herencia neoliberal, que proyecta sus trazos al conjunto del proceso de metabolismo social y cuyas barreras se constituyen en límites cada vez más insostenibles (cf.: Féliz, 2013). Se pone nuevamente sobre el tapete el proyecto inconcluso de transformación social radical que las luchas contra el neoliberalismo habían proyectado pero que la reconfiguración hegemónica de la última década consiguió reconducir productivamente para el capital.

Capitalismo posneoliberal y buenvivir en Argentina. ¿Cómo salir de la trampa neodesarrollista?

Autor(es)

Introducción
 
El triunfo de Hugo Rafael Chávez Frías en las elecciones de 1998 en Venezuela marca el comienzo de un quiebre en el ciclo político del proyecto neoliberal en la región suramericana. Comenzaba a forjarse el proyecto de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA, nacida en 2004), el Socialismo del siglo XXI y el programa político del Buen Vivir.
En la Argentina ese mismo año se iniciaba el principio del fin del programa de Convertibilidad (Féliz, 2011). Su caída definitiva a fines de 2001 y la crisis orgánica del capitalismo argentino abrió un campo de posibilidades. La reconfiguración hegemónica de los sectores dominantes (a través del kirchnerismo como fuerza política en el Gobierno desde mayo de 2003) les permitió neutralizar, reprimir y contener las potencias de cambio social impulsadas por los sectores populares, canalizándolas productivamente para el capital. De esa manera, las clases dominantes argentinas forzaron el ingreso del país a su era neodesarrollista, construyendo el nuevo proyecto de desarrollo sobre las bases constituidas a través del neoliberalismo (Féliz / López, 2012). A través de un proceso disputado, contradictorio y conflictivo, los actores dominantes (liderados por el gran capital trasnacionalizado) condujeron el proceso de desarrollo en los estrechos corredores de la estrategia neodesarrollista, consolidando la posición periférica, globalmente dependiente y regionalmente subordinada del país.

La dinámica del capitalismo periférico postneoliberal-neodesarrollista. Contradicciones, barreras y límites de la nueva forma de desarrollo en Argentina

1-Introducción

 
El neoliberalismo fue un proceso de reestructuración de la sociedad capitalista iniciado a mediados de los años setenta. Fue un proceso global que, con modalidades diversas, avanzó por todo el globo acentuando la integración capitalista de las sociedades y la conformación de un capitalismo transnacionalizado (Marini, 2007). En Argentina tuvo sus primeros destellos en el año 1975, iniciándose violentamente durante la última dictadura militar, atravesando la “primavera democrática” alfonsinista y alcanzando su pináculo, su etapa de consolidación y crisis en los años de Menem y la convertibilidad (Féliz y Pérez, 2004). La crisis de la convertibilidad dio lugar a una nueva etapa en el desarrollo capitalista en Argentina. La misma puede ser caracterizada como postneoliberal en tanto se monta sobre los resultados del proceso político anterior y constituye una nueva forma estabilizada de desarrollo capitalista periférico (Féliz, 2007). Entender la etapa actual, iniciada en 2002, como postneoliberal implica reconocer las fuertes continuidades estructurales que se manifiestan en el patrón de acumulación capitalista en Argentina, a pesar de los cambios sustantivos que también pueden observarse. En tal sentido, compartimos la apreciación de Harvey (2009) quien señala que el proyecto neoliberal como medio para la restauración y consolidación del poder de clase de los sectores dominantes ha sido un éxito. Estamos ante el fin de ciclo del neoliberalismo y el inicio de una nueva etapa que puede denominarse postneoliberal (Thwaites Rey, 2010; Harvey, 2007). El objetivo de este trabajo es doble. Por un lado, dar cuenta del carácter postneoliberal de la etapa iniciada en el año2002. Por otro, señalar los rasgos novedosos y las contradicciones, barreras y límites de este nuevo proceso que, tentativamente, denominamos neodesarrollista. 

¿No hay alternativa frente al ajuste? Crisis, competitividad y opciones populares en Argentina

Autor(es)

Introducción

La ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Esa idea, enunciada por Marx y Engels, resume una de las principales dificultades que enfrentan los sectores populares organizados: producir a partir de su práctica un discurso que realice, a la vez, una crítica del mundo social, prefigure una política transformadora y se imponga como discurso contra-hegemónico. En el marco de la actual coyuntura argentina (crisis económica a escala global, derrota electoral de la alianza gubernamental, relativa debilidad organizativa de los sectores populares) las consecuencias de este problema se potencian, en tanto el país parece atravesar la crisis de la coalición política en el gobierno pero no la crisis política del proyecto dominante. Situación que se manifiesta en avances de los sectores políticos más conservadores junto a la reactualización de un discurso de política económica explícitamente ortodoxo.
El discurso dominante en la sociedad tiende a imponer una determinada lectura de la situación (causas y consecuencias de la crisis) que conduce a propuestas de acción, para el Estado y los actores sociales, que no impugnen el modo de reproducción social predominante. Frente a la crisis económica las opciones más difundidas y debatidas en ámbitos académicos o políticos así como en los encuentros empresariales, plantean la profundización de una forma de desarrollo basada en una modalidad de capitalismo mundialmente periférico y regionalmente subordinado. Si durante la etapa expansiva del ciclo, tras la crisis política de 2001/2002, los sectores dominantes en Argentina se sirvieron de un discurso y un práctica neodesarrollista para avanzar en la reproducción ampliada de sus intereses, en la crisis presente ese discurso recupera sus rasgos neoliberales.

 

Frente a la economía política del capital, la economía política de la clase trabajadora: Alternativas populares ante a la crisis capitalista en Argentina.

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1. Introducción

La actual crisis capitalista pone contra las cuerdas buena parte del saber dominante. Frente a la profundidad de la destrucción que se abate contra los pueblos del mundo, la economía liberal se ha quedo muda, balbuceando, a lo sumo, las recetas ya fracasadas.
La alternativa neodesarrollista, la propuesta del Estado post–2001, intenta presentar como nuevo la recuperación de un intervencionismo que, antes que nada, busca sostener la legitimidad de las formas sociales capitalistas que la crisis tiende a poner “en suspenso”. Desde las medidas más “simpáticas” (como la recuperación del sistema de previsión social a manos del Estado) a otra no tanto (como el persistente subsidio, directo e indirecto, al gran capital) todo apunta a postergar en el tiempo –absorberlo o disfrazarlo– el impacto que la crisis capitalista tiene sobre el ciclo del capital en la periférica y dependiente economía argentina.
Frente a la verdad del capital en tiempos de avanzada (neoliberal) o en tiempos de su reflujo–recomposición (neodesarrollista), pueden plantearse otras alternativas que, sobre la base de las iniciativas concretas de las organizaciones populares, propongan cursos de acción realizables y abran a la vez un mayor espacio para la organización del pueblo en pos del cambio social. 

Los límites macroeconómicos del neo-desarrollismo.

Autor(es)

Introducción

 
El año 2002 marcó la salida del “modelo” de convertibilidad para dar paso a un modelo “neodesarrollista” de acumulación de capital. Ese modelo supone una dinámica macroeconómica pretendidamente diferente al anterior, siendo según sus defensores superadora tanto en cuanto a sus resultados sociales como en cuanto a la desaparición de sus límites, que se desplazarían al infinito.
El presente trabajo buscar mostrar que, de la misma manera que el “modelo” neoliberal, el régimen actual expresa las limitaciones del capitalismo periférico bajo nuevas formas.

 

Clase, lucha y organización. Una experiencia de lucha de los trabajadores municipales en la ciudad de La Plata (Buenos Aires, Argentina, 2006)

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1
Introducción

Hacia finales de julio de 2006 tres trabajadores de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de La Plata eran "desvinculados" de su lugar de trabajo. Esta situación no era nueva. Otros dos trabajadores habían sido echados poco tiempo antes del Consejo de la Mujer y la Dirección de Control Urbano.

Sin embargo, el despido de los empleados contratados en Desarrollo Social desató un importante conflicto en el que terminaron involucrados funcionarios municipales, los gremios de trabajadores municipales (en particular, ATE y UPCN) y organizaciones sociales de la región (en particular, las enroladas en el Frente Popular Darío Santillán, FPDS).

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