Díaz de Guijarro, Eduardo

Físico y Magister en Ciencia, Tecnología y Sociedad. Actualmente trabaja en historia de las universidades. Dicta un seminario en la F. C. E. N. de la UBA. Compiló La construcción de lo posible, Bs. As: Libros del Zorzal, 2003; autor de Espíritu crítico y formación científica, Bs As: Eudeba, 2010; y coordinó Exactas en imágenes, Bs. As.: Eudeba, 2011; coautor de Historia de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. UBA (Eudeba, 2015)

Un nuevo capítulo del conflicto educativo: ¿Universidades para qué?

 
 
A sólo cinco meses de la asunción del gobierno de Cambiemos se puso de manifiesto con una enorme repercusión pública un conflicto que recorre a todas las universidades estatales del país. No alcanza el presupuesto para los gastos de funcionamiento; los sueldos docentes son irrisorios; los estudiantes no encuentran respuesta a su demanda de un boleto de transporte reducido que abarate al menos parcialmente los costos de sus carreras.

Estudiantes y docentes, apoyados en muchos casos por los no docentes y otros sectores educativos, realizaron múltiples medidas de fuerza, incluyendo paros y clases públicas en las calles, plazas y hasta en el Aeroparque de Buenos Aires, y se movilizaron masivamente hacia el ministerio de Educación el 12 de mayo. Ese día la marcha fue encabezada por todos los gremios de docentes universitarios, superando una lamentable división que lleva ya mucho tiempo, y pudieron cubrirse seis o siete cuadras a lo largo de las avenidas Callao y Córdoba con una muchedumbre de universitarios como no se reunía en nuestra ciudad desde hacía 15 años, cuando el entonces ministro López Murphy, quien debió renunciar solo dos días más tarde, había anunciado un recorte del 20% en el presupuesto del sector.

Poco meses después de esa fecha, en diciembre de 2001, fue no solo un ministro sino el presidente de la Rua y todo su gobierno los que cayeron, expulsados de la Casa Rosada por la movilización popular. Habiendo tocado fondo, la educación superior, lo mismo que otros aspectos de la sociedad argentina, experimentó luego una cierta recuperación durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Se crearon nuevas universidades, que posibilitaron el acceso a sus carreras de una nueva generación de jóvenes, y se impulsó la investigación a través de mejoras en el CONICET y de la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Sin embargo, la Ley de Educación Superior (LES), promulgada en 1995, salvo la reforma de dos artículos a fin de 2015, siguió en vigencia durante todos esos años, hasta el presente.

La universidad en la Argentina de hoy: una deuda social

 
La universidad es una institución muy compleja. Su existencia depende tanto del ansia humana por el conocimiento como de la necesidad de sistematizar las aplicaciones prácticas de ese conocimiento. La investigación requiere libertad; las aplicaciones, planificación. El equilibrio entre ambas y la interrelación entre las disciplinas, las profesiones, la cultura y la economía, implican decisiones políticas y ponen a prueba, enfrentándolos, los intereses de los diferentes sectores sociales.
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