Dantas, Marcos

Profesor de Graduación y del Programa de Pos-Graduación de la Escuela de Comunicación de la UFRJ (Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil), doctor en Ingeniería de la Producción por la COPPE-UFRJ, vice-presidente de la Unión Latina de Economía Política de la Información, Comunicación y Cultura-Capítulo Brasil (ULEPICC-Br). URL http://www.marcosdantas.pro.bra

Nueva etapa de la industria cultural: de la lógica fabril a los “jardines amurallados”

 

En los últimos diez a quince años, viene ocurriendo una gran reestructuración económica y política en la industria cultural. Corporaciones que dominaron nacional o internacionalmente esa industria durante la mayor parte del siglo XX, casi siempre especializados en diferentes segmentos productivos y de mercado (cine, música, noticias, etc.), están dando lugar a conglomerados multimedios, en su mayoría situados en los Estados Unidos, con inversiones integradas en éstos y otros segmentos de desarrollo reciente, como internet, y presencia económica y política mundializada. Este artículo busca entender la lógica económica de emergencia y operación de estos “jardines amurallados”, en base a categorías y conceptos extraídos y reevaluados de la Economía Política marxiana.

Internet abierta vs. “jardines amurallados”: el libre acceso al conocimiento y las artes en disputa*

En los últimos quince o veinte años, la organización económica y política de los medios de comunicación, así como las prácticas sociales que estos media representan, se modificaron por completo en la estela de profundas transformaciones kondratieffianas en el conjunto de la sociedad capitalista. Una industria cultural ampliada que articula imbricadamente desde los fabricantes de componentes, equipamientos y sistemas (ej. Sony, Toshiba, Phillips, LG, Microsoft, etc.) hasta los productores y programadores culturales propiamente dichos (ej. Time-Warner, Disney, News Corp, Yahoo!, Google, Globo en Brasil, etc.), pasando por los proveedores y operadores de redes y sistemas de transporte y distribución (Telefónica, AT&T, Comcast, TIM, etc.) asumió la condición de eje motor de la economía capitalista en la actual etapa, respondiendo directamente por el 6,5% del PBI mundial (UNCTAD, 2008; IDATE, 2009) e, indirectamente, fomentando los comportamientos, las creencias, los deseos que alimentan la producción y venta de buena parte de la producción consumida en todo el mundo industrializado en estos días. Es que esta producción (automóviles, vestimenta, electrodomésticos, alimentos, etc.) es vendida y consumida en la forma de marcas y etiquetas, fetiche del fetiche de la mercadería (Fontenelle, 2002). Y la adhesión del así llamado “consumidor” a los significados de distinción, pertenencia, identificación gregaria que esas marcas conllevan, se da a través de los espectáculos (cinematográficos, musicales, deportivos, etc.) que aquel complejo industrial cultural produce, programa y distribuye mundialmente (Debord, 2000; Dantas, 2011).

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