Cieza, Guillermo

Militó en los años 70 en las Fuerzas Armadas Peronistas y el Peronismo de Base y actualmente lo hace en el Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional. Autor, entre otros libros, de Borradores sobre la lucha popular y la organización (2006), y de la novela Estado de Gracia (2007). Durante los dos últimos años desarrolló tareas de formación policía de base y educación popular en Venezuela.

Repensando Venezuela

 
 
Para formular un diagnóstico del proceso bolivariano nos despojamos de toda pretensión de hacerlo derivando conclusiones de textos escritos en otras sociedades y momentos históricos. Tratamos de analizar una situación compleja en su particularidad utilizando las herramientas teóricas disponibles pero eludiendo la copia o la repetición de frases hechas en otros contextos.
Abordaremos cinco cuestiones: a) ¿Cuál era el proceso político previo a la asunción del gobierno por Chávez y cuál era el poder popular acumulado para sustentar los futuros cambios?; b) ¿Cuál era la matriz productiva que habían construido las clases en el país (consolidada con los gobiernos de la IV República) que condiciona al proceso bolivariano?; c) ¿En qué mundo está inserto el proceso bolivariano?; d) ¿Cómo se conjugan los distintos factores en la actual coyuntura?; e) ¿Cuáles son los límites estructurales y cuales las iniciativas que podrían modificarlos?

La revuelta que no fue

 
Cuando no se han apagado los fuegos en Plaza Altamira, cuando aún debemos estar atentos a nuevas manifestaciones de la derecha envalentonada por el apoyo de Estados Unidos, cuando no esta dicha la última palabra, arriesgo la caracterización  que da titulo a este articulo, convencido de que la derecha venezolana y sus aliados externos fracasaron y volverán a fracasar en los próximos días en sus intentos desestabilizadores.

El kirchnerismo: Una coyuntura excepcional, una izquierda desarmada

No hace tanto tiempo, pero antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, intentando aportar al debate sobre el kirchnerismo escribí un artículo[1] en el que trataba de analizar este novedoso fenómeno político haciendo tres comparaciones: con el primer gobierno peronista, con los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México y con la experiencia del vandorismo.[2]

Sostuve entonces que, de alguna forma, podía caracterizarse que el kirchnerismo era “un peronismo al revés”: más progresista en su expresión superestructural, pero mucho más limitado que el peronismo del 45 en lo referente a la distribución de ingresos y la afirmación de una voluntad soberana.
Continuando con las comparaciones, decía que el kirchnerismo compartía con el PRI mexicano la decisión de construir una hegemonía política a largo plazo y las apelaciones a una simbología que interpelaba a imaginarios coherentes con sus orígenes nacionales y populares, pero que ya no se correspondían con sus actuales propuestas.
Y, finalmente, reconocía en el kirchnerismo un parentesco con la experiencia vandorista, por la presencia de dirigentes con un pasado combativo, que manejan un discurso político masivo atractivo y tienen mucho conocimiento de la resistencia popular, aplicado a un proyecto que trata de ampliar la base hegemónica de dominación capitalista. 
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