
En el año 2008 la Empresa Ledesma cumplió 100 años. Familiares de desaparecidos organizaron una radio abierta en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para exigir justicia y denunciar que los juicios contra los represores, y oh! casualidad, contra el Ingenio Ledesma que facilitó 43 camionetas de la empresa aquella noche, seguían paralizados. Todavía no se ha logrado juzgar a nadie de los que aquella negra noche del 27 de Julio de 1976 arrancaron de sus hogares en los pueblos de Libertador General San Martín y Calilegua, a cerca de cuatrocientos compañeros, entre ellos una amplia mayoría de obreros, estudiantes y profesionales comprometidos en las luchas del período y contra el rol explotador de los dueños del Ingenio. De esta “limpieza” quedaron numerosos detenidos en las cárceles del país durante largos años, treinta y cuatro fueron desaparecidos, y el resto quedaron en una supuesta libertad acorralada por el miedo. La noche en que todo se apagó y fue destrozada la vida de centenares de familias y pueblos, dejó, sin embargo, una única luz encendida: la del Ingenio. Seguramente para dejar bien en claro quién tiene el poder y la fuerza.
Jujuy. La represión y asesinatos de julio de 2011 y la negra noche del 27 de Julio de 1976
En el año 2008 la Empresa Ledesma cumplió 100 años. Familiares de desaparecidos organizaron una radio abierta en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para exigir justicia y denunciar que los juicios contra los represores, y oh! casualidad, contra el Ingenio Ledesma que facilitó 43 camionetas de la empresa aquella noche, seguían paralizados. Todavía no se ha logrado juzgar a nadie de los que aquella negra noche del 27 de Julio de 1976 arrancaron de sus hogares en los pueblos de Libertador General San Martín y Calilegua, a cerca de cuatrocientos compañeros, entre ellos una amplia mayoría de obreros, estudiantes y profesionales comprometidos en las luchas del período y contra el rol explotador de los dueños del Ingenio. De esta “limpieza” quedaron numerosos detenidos en las cárceles del país durante largos años, treinta y cuatro fueron desaparecidos, y el resto quedaron en una supuesta libertad acorralada por el miedo. La noche en que todo se apagó y fue destrozada la vida de centenares de familias y pueblos, dejó, sin embargo, una única luz encendida: la del Ingenio. Seguramente para dejar bien en claro quién tiene el poder y la fuerza. "Debemos rescatar en toda su plenitud la concepción profundamente humanista del marxismo"
Intervención de Nora Ciapponi (17 de septiembre de 2006)
Había hecho un pequeño borrador en mi casa y me lo olvidé. Igualmente me recuerdo la mayoría de las cosas ya que las pienso desde hace un tiempo. Me quiero referir a la cuestión de la subjetividad de la clase trabajadora, o mejor dicho del pueblo trabajador en un sentido más abarcativo, capaz de integrar a los distintos y nuevos componentes de los sectores oprimidos, un tanto distintos de la vieja clase obrera.
Hace casi tres ya años de aquel sábado 30 de abril de 2005 en el que más de cuarenta mil personas entre argentinos y uruguayos, llevaron a cabo "la mayor protesta ambientalista registrada hasta la fecha".
El comentario perteneciente al diario Página 12 dos días después de realizada la marcha, sintetizaba la histórica jornada que fue seguida por la amplia mayoría de la población de nuestros países, y más allá.
Partiendo de Gualeguaychú, las grandes columnas de manifestantes argentinos recorrieron los 40 kilómetros que los separaban de la ciudad de Fray Bentos, en Uruguay. Antes de llegar, en la parte más alta del puente internacional se encontraron y fundieron en un extendido y emocionado abrazo argentinos y uruguayos, lo que representó no sólo el momento cúlmine de aquella jornada, sino que expresó y transmitió la firme decisión política de mostrar a quien quisiera verlo que nada separaba a ambos pueblos. El intercambio de banderas, las fotografías y filmaciones que mostraron al mundo toda la belleza y la fuerza del encuentro no dejaron lugar a dudas. Por lo que debemos reconocer sin ambages y pasados ya varios años, que el rechazo al chauvinismo se ha mantenido como una de las marcas más destacadas e indelebles del movimiento popular contra la localización de las pasteras.