En la primavera de 2010, los grandes bancos europeos, encabezados por los bancos franceses y alemanes, convencieron a la Unión Europea y al Banco Central Europeo que el riesgo de default de la deuda pública de Grecia ponía en peligro sus balances. Los grandes bancos europeos habían recibido una fuerte ayuda en el otoño del 2008, cuando la quiebra del banco Lehmann Brothers en Nueva York llevó la crisis financiera a su paroxismo. Luego del salvataje, no depuraron todos los activos tóxicos de sus cuentas. Y a pesar de todo siguieron haciendo colocaciones de alto riesgo. Para algunos, el más mínimo default de pago significaría la quiebra. En mayo 2010 se montó un plan de salvataje con un ribete financiero y otro de drástica austeridad presupuestaria y acelerada privatización: fuertes reducciones de los gastos sociales; disminución de los salarios de empleados públicos y reducción de su cantidad; nuevos ataques a los sistemas jubilatorios, fuesen por capitalización o por repartición. Los primeros países en aplicarlo, como Grecia y Portugal, quedaron atrapados en una infernal espiral cuyas víctimas inmediatas son las capas populares y los jóvenes. Esta política afecta a un número cada vez mayor de países en Europa occidental y mediterránea, después de haber asolado a los países bálticos y balcánicos. El costo del salvataje del sistema financiero europeo y, con él, del sistema mundial, se impone a los trabajadores, a la juventud y a las capas populares más vulnerables.
Au printemps de 2010, les grandes banques européennes, au premier chef les banques françaises et allemandes ont convaincu l’Union européenne et la BCE, que le risque de défaut de paiement de la dette publique de la Grèce mettait leur bilan en danger. Elles ont demandé d’être mises à l’abri des conséquences de leur gestion. Les grandes banques européennes ont été fortement aidées à l’automne 2008 au moment où la faillite de la banque Lehman Brothers à New York a porté la crise financière à son paroxysme. Depuis leur sauvetage, elles n’ont pas épuré tous les actifs toxiques de leurs comptes. Elles ont pourtant continué à faire des placements à haut risque. Chez certaines le moindre défaut de paiement signifierait la faillite. En mai 2010, un plan de sauvetage a été monté, avec un volet financier et un volet d’austérité budgétaire drastique et de privatisation accélérée: fortes baisses des dépenses sociales ; diminution de traitements des fonctionnaires et réduction de leur nombre ; nouvelles atteintes aux systèmes des retraites, que ceux-ci soient par capitalisation ou par répartition. Les premiers pays, tels la Grèce et le Portugal, à les avoir appliquées ont été pris dans une spirale infernale dont les couches populaires et les jeunes sont les victimes immédiates. Elle concerne de mois en mois un nombre plus important de pays en Europe occidentale et méditerranéenne, après avoir ravagé les pays baltiques et balkaniques. C’est aux travailleurs, à la jeunesse et aux couches populaires les plus vulnérables qu’on impose le coût du sauvetage du système financier européen et partant du système mondial.
Publicamos aquí la entrevista completa realizada el 28 de junio entre François Chesnais y Dominique Sicot, periodista en L´Humanité Dimanche. Por falta de espacio, sólo algunos extractos aparecerán en la edición de dicho semanario en la edición del 7 de julio de 2011. Redacción de À l´encontre.
En la caracterización de la deuda griega y las consignas referidas a la misma, las asociaciones y partidos de los movimientos anticapitalista y altermundialista se muestran demasiado prudentes, lindando con la timidez. Trataré de explicar por qué considero que la consigna que hoy se impone es la denuncia de la deuda por parte de Grecia.[1] Y que el apoyo más eficaz a la juventud y a los trabajadores griegos por parte de los asalariados de los restantes países de Europa sería advertir que harán lo mismo. La denuncia vale para todas las deudas públicas. Es la única manera de terminar con la “dictadura de los mercados” o, mejor dicho, con la “sumisión voluntaria” de los gobiernos, dada su flagrante y completa capitulación ante los bancos y los fondos de inversión financiera, aceptando convertirse en engranajes y ejecutores de las medidas requeridas por ellos.
En la caracterización de la deuda griega y las consignas referidas a la misma, las asociaciones y partidos de los movimientos anticapitalista y altermundialista se muestran demasiado prudentes, lindando con la timidez. Trataré de explicar por qué considero que la consigna que hoy se impone es la denuncia de la deuda por parte de Grecia.[1] Y que el apoyo más eficaz a la juventud y a los trabajadores griegos por parte de los asalariados de los restantes países de Europa sería advertir que harán lo mismo. La denuncia vale para todas las deudas públicas. Es la única manera de terminar con la “dictadura de los mercados” o, mejor dicho, con la “sumisión voluntaria” de los gobiernos, dada su flagrante y completa capitulación ante los bancos y los fondos de inversión financiera, aceptando convertirse en engranajes y ejecutores de las medidas requeridas por ellos.
La crisis económica y financiera que está en curso es parte de tres grandes crisis en las que convergen numerosos procesos.[1] Será larga, porque su sustrato es una sobreacumulación de capacidades de producción. Asume la forma de una importante superproducción localizada en sectores y países determinados, pero su marco es la economía mundializada. La sobreacumulación de las capacidades de producción está acompañada por una inmensa acumulación de capital ficticio, de derechos a percibir parte de valor, plusvalor y de “productos financieros derivados”. La crisis comenzó en la esfera financiera y en este sentido es la crisis del régimen de acumulación de preeminencia financiera o financiarizado montado a fines de la década del 80. Marca también el fin del período de hegemonía mundial no compartida de Estados Unidos iniciado en los años 80 y especialmente desde 1992. Todos los recursos han sido utilizados (y seguirán siendo utilizados) por el gobierno estadounidense tratando de asegurar la perennidad tanto de la hegemonía estadounidense como de la dominación de Wall Street, de los bancos y los fondos de colocación financiera. La recuperación actual [el artículo fue escrito en enero 2010] es sólo un momento, posiblemente breve, de un proceso de crisis económica que se prolongará durante muchos años.
En el sitio web de Contretemps puede leerse un capítulo del último libro publicado por Isabelle Stengers: Au temps des catastrophes. Résister à la barbarie qui vient [“En tiempo de catástrofes. Resistir la barbarie que se aproxima”].[1] Pasados más de dos meses de subido, ese capítulo (de lectura libre) no había merecido comentarios, ni había recibido muchas visitas. En general, el libro parece haber provocado pocos artículos polemizando con las posiciones expuestas y, hasta donde yo sepa, ninguno proveniente de los anticapitalistas. Sin embargo, el libro se dirige a ellos, diría que en primer lugar. La escasa reacción parecería confirmar el temor manifestado por la autora. Ella anticipa que frente a la amenaza climática “se proponen llamados a la Unión Sagrada” por el capital bajo las imágenes de “el Empresario”, “el Estado” y “la Ciencia”, con “las acusaciones de traición que automáticamente acompañan esas convocatorias”. Pero lo que más teme Isabelle Stengers es
Que esto sólo incite a quienes resisten a constatar de labios para afuera que el calentamiento es efectivamente un “problema nuevo”, constatación inmediatamente seguida de la demostración de que ese problema, como todos los demás, debe ser cargado en la cuenta del capitalismo y luego por la conclusión de que lo importante es mantener el rumbo, sin dejarse confundir por una verdad que no debe perturbar las perspectivas de lucha.[2]
Sería efectivamente desastroso que la crisis por el cambio climático y sus implicaciones tengan tal gravedad que los habituales lectores de estos temas vacilen en sacar las debidas conclusiones o se callen después de la lectura. Porque puede haber discrepancias, como más adelante se verá, sobre algunas propuestas de Isabelle Stengers a nivel de la acción política en general. Pero en tal caso hay que expresarlas, para que sea posible iniciar un debate.
Publié sur Contretemps (http://contretemps.eu)
Cela fait environ deux mois qu’on peut lire sur le site de Contretemps un chapitre du dernier livre d’Isabelle Stengers, Au temps des catastrophes. Résister à la barbarie qui vient. Le livre a été publié en mars 2009 par les Editions Les Empêcheurs de penser en rond/La Découverte. Le chapitre disponible en lecture libre n’a pas fait à ce jour l’objet de commentaires sur le site. Il a même reçu assez peu de visites (il y en a eu 323 au moment où je termine ce texte, dont deux qui me sont imputables !). De façon plus générale, le livre semble avoir suscité assez peu d’articles discutant les positions présentées[1] [1] et au moins à ma connaissance, aucun du côté des anticapitalistes. C’est pourtant à eux que son livre s’adresse, je dirais même en premiers. Le peu de réactions confirmerait alors ce qu’elle dit redouter. Elle anticipe que face à la menace climatique « des appels à l’union sacrée soit proposés » par le capital sous les figures de « l’Entrepreneur », de « l’État » et de « la Science », avec « les accusations de trahison qui accompagnent automatiquement de tels appels». Mais ce que Isabelle Stengers craint surtout, est « que cela n’incite ceux qui résistent, à constater du bout des lèvres seulement que le réchauffement est en effet un ‘problème nouveau’, ce constat étant suivi immédiatement par la démonstration de ce que ce problème, comme tous les autres, est à mettre au compte du capitalisme, puis par la conclusion qu’il s’agit donc de maintenir le cap, sans se laisser troubler par une vérité qui ne doit pas déranger les perspectives de la lutte » (p.69). Il serait effectivement désastreux que la signification de la crise du changement climatique et ses implications soient si lourdes de conséquences que ceux qui liraient normalement un essai sur un tel sujet hésitent à le faire, ou alors l’ayant lu gardent le silence. Il peut y avoir désaccord, comme on le verra plus loin, sur certaines des propositions faites par Isabelle Stengers sur le plan de l’action politique au sens large. Mais alors il faut les exprimer, de façon à permettre au débat de s’ouvrir.
Indice
Prólogo a la edición en español
La crisis en curso
Introducción
Finanzas, Capital, Estados
Suzanne de Brunhoff
1. Problemas de la naturaleza y del rol económico de las finanzas capitalistas
2. Las finanzas según tres grandes economistas: D. Ricardo, L. Walras, J.M. Keynes
3. El aporte teórico de Karl Marx: capital-dinero, capital productivo y finanzas
4. Finanzas, economía e internacionalización del capital
5. Los trabajadores asalariados, agentes esenciales de la economía capitalista
La preeminencia de las finanzas en el seno del “capital en general”, el capital ficticio y el movimiento contemporáneo de mundialización del capital
François Chesnais
1. La teoría marxiana del capital portador de interés y del capital ficticio
2. Una relectura inicial de Hilferding
3. La reconstitución en gran escala del capital que se valoriza en los mercados financieros
4. Antiguas y nuevas contradicciones en el capitalismo financiarizado y mundializado
Las finanzas capitalistas: relaciones de producción y relaciones de clase
Gérard Duménil y Dominique Lévy
1. Introducción: ¿un análisis marxista de las finanzas?
2. Lo esencial
3. Nacimiento, grandeza, retroceso y resurgencia
4. Los agentes
5. Logros y contradicciones
6. Historia de una relación de producción y de lucha de clases
Los tres campos de la teoría de las relaciones financieras de Marx. El capital financiero en Hilferding y Lenin
Gérard Duménil y Dominique Lévy
1. El proceso de conjunto del capital y su acompañamiento
2. Propiedad y gestión
3. Instituciones y sector
4. Las clases dominantes
5. Las instituciones del capitalismo del siglo XX analizadas por Hilferding y Lenin
6. Un cuadro analítico poderoso. Sus límites
Finanzas, hipercompetencia y reproducción del capital
Michel Husson
1. Ganancia sin acumulación
2. “¿Enriquecerse mientras se duerme?”
3. La creación de valor
4. La explotación, causa y consecuencia
5. Acumulación y reproducción
6. Lo que está en juego en el debate y la crisis sistémica