Chaguaceda, Armando

Ensayista y científico social, miembro del Observatorio Social del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y de la Cátedra Haydeé Santamaría de la Asociación Hermanos Saíz (Cuba).

Intelectuales públicos y política en Cuba: continuidades y emergencias

La intelectualidad ha sido objeto de estudio permanente en nuestro continente, identificándosele con el segmento profesional que engloba aquellos creadores de sentidos, capaces de reformular y difundir los conocimientos más avanzados del arte y las ciencias sociales. Dentro del gremio, la rama de los llamados “intelectuales públicos” ha sido reconocida por su tendencia a desplegar la crítica social y asumir roles de representación de intereses o identidades colectivos, preservación de la memoria y ejercicio e invocación de la responsabilidad cívica. Vocación que desencadena en sus miembros una pasión vital por las grandes ideas, valores, temas, encarnados en verdadera constelación de símbolos y alegorías que (re)crean y evalúan de forma regular y sistemática ante auditorios más o menos amplios.

Lo que define a los intelectuales públicos es la perenne preocupación por la articulación y circulación de ideas, la vocación para intervenir en la esfera pública acerca de temas considerados relevantes (aunque ellos rebasan, en ocasiones, el área de especialización) y la pretensión de ejercer alguna influencia en ciertos segmentos de las élites y los públicos, en soporte u oposición de agendas políticas o fenómenos sociales específicos. De ahí que la amenaza de convertirse en todólogos esté siempre latente. Por lo cual, la autoridad del intelectual público se sustentará en una mixtura – no siempre proporcional– entre competencia académica, coherencia ética y sensibilidad social, expresada en capacidad de comunicación e incidencia públicas. 
Distribuir contenido