Candioti, Miguel

Doctor en Humanidades y miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona).

¿Subestimó Marx el carácter fetichista del valor de uso? Sobre valor y poder en general

 
 
Por tanto, las mercancías y las cosas en general solo tienen un valor
en cuanto representaciones del trabajo humano; no en cuanto son
cosas de por sí, sino en cuanto son encarnaciones del trabajo social.
Karl Marx
 
En el comienzo del libro primero de El capital, Marx profundiza en la explicación de un fenómeno cuya denuncia atraviesa toda su obra a partir de los Manuscritos de París, a saber: el hecho de que en la sociedad burguesa el trabajo se encuentre enajenado en el valor de sus productos. A diferencia de la economía clásica, Marx no se contenta con el descubrimiento de que el trabajo es la fuente de eso que aparece como una propiedad objetiva de las cosas; él pretende mostrar por qué los productos del trabajo se presentan como objetos con valor propio, y probar que esto no es algo natural o inevitable. Subraya entonces que el pleno desarrollo del fenómeno del valor solo se da históricamente en un tipo de sociedad cuya producción es predominantemente una producción de mercancías. Una sociedad así supone dos condiciones básicas: 1) que los diversos medios de producción no aparezcan unificados como propiedad del conjunto de la sociedad, sino fragmentados como propiedad privada de productores particulares; 2) que los diferentes productores privados, al no poder elaborar por sí mismos todo lo que requieren para satisfacer sus múltiples necesidades, tengan que llevar al mercado una cantidad del propio producto para intercambiarla por una cantidad equivalente de producto ajeno.
Distribuir contenido