He hallado muy esclarecedora, para mí, la aproximación entre la problemática de la metaestructura y la de la “ideología orgánica” de Gramsci. Lo que tienen en común es la consideración del elemento ideológico en positivo[1]. Muy esclarecedora también la noción de “naturalización localizada” en el “constitucionalismo social”, que estableció un régimen de “como si”: como si hubiese un árbitro común.
Se puede pensar que quedaría un problema, porque no todos serían iguales frente a esa gratuidad. No todos tienen la misma posibilidad de usarla (como ya en Francia la escuela gratuita…). Pero ese problema no es sin duda de tal naturaleza que nos haga desviar de la orientación hacia la gratuidad.
Daré al tiempo que vivimos el nombre bárbaro de imperialismo estatalitario-global. En esta designación "el imperialismo" está en la posición de sustantivo, como el elemento principal, que se realiza de una manera tan plena como es posible. "Estatalitario" se encuentra en posición adjetiva, designando solamente una tendencia de larga duración. Se refiere a "Estado", no ya en el sentido de Estado social o de Estado de derecho, sino de Estado de clase enlazado con "totalitario"; ya veremos por qué. "Global" significa aquí más que mundial, ya que el proceso de dominación sobre los territorios con sus poblaciones y sus recursos apunta, hoy, al dominio de toda riqueza material y cultural apropiable.